El gran éxodo veraniego: las grandes ciudades perdían el 80% de la población en agosto antes de la pandemia

El INE analiza cómo se movieron los ciudadanos el año pasado a través de sus móviles y está estudiando ahora la movilidad tras el confinamiento

Casi un 30% de la población española abandonaba a diario su zona de residencia para trabajar o estudiar antes de que irrumpiese el coronavirus. En agosto, las grandes ciudades vivían un éxodo masivo por vacaciones, hasta el punto de que en provincias como Barcelona, Madrid, Murcia o Valencia permanecía en casa menos de un 20% de la población residente. En julio, este porcentaje de personas que sigue en su lugar de residencia se situaba cerca del 80%. Estas son algunas de las conclusiones del estudio de movilidad que ha elaborado el Instituto Nacional de Estadística (INE) usando los datos anónimos de movimientos de móviles de antes de la pandemia. El INE está llevando a cabo otro trabajo para dilucidar cómo se mueve la gente en la nueva normalidad postcovid, una información de especial relevancia a la hora de gestionar la crisis sanitaria.

Para estos trabajos se ha dividido el territorio nacional en 3.214 áreas con una media de unos 15.000 habitantes. El mínimo de residentes por cada una de las cuadrículas es de unos 5.000, lo que significa que el tamaño de las celdas varía: se vuelven muy grandes en zonas con poca población y se hacen mucho más pequeñas en lugares con alta densidad de habitantes. Así, las ciudades de Madrid y Barcelona están parceladas casi por barrios.

El estudio precovid se llevó a cabo en los siguientes días de 2019: 20 de julio, 15 de agosto, del 18 al 21 de noviembre, y en un fin de semana de ese mismo mes. El INE solo ha recibido de las tres principales operadoras de telefonía el recuento agregado de los movimientos de móviles de unas celdas a otras, y en ningún caso ha obtenido datos personales de los titulares de las terminales. Se trata de aprovechar el big data para recabar mucha más información y de una manera más precisa y barata que con encuestas. Estas estadísticas eran importantes para conocer cuáles son los desplazamientos habituales y, por tanto, dónde se deben reforzar los servicios públicos y las infraestructuras.

Con la aparición de la pandemia, el estudio se reorientó a petición del Gobierno para analizar cuánto se había restringido la movilidad durante el periodo de confinamiento. Y el INE ya concluyó que en torno al 85% de los ciudadanos habían permanecido en sus cuadrículas de residencia. El porcentaje llegó al 90% en las dos semanas en las que además hibernaron todos los sectores no esenciales. Es decir, en los días de reclusión cerca del 15% de la población se desplazaba a otra área frente al 30% que lo hacía antes de la Covid-19. El Ejecutivo ya difundió estas cifras. Y ahora el INE está conduciendo otro estudio que abarcará la segunda mitad del año con el fin de averiguar cuáles son los nuevos patrones de movilidad en la bautizada como nueva normalidad.

En cuanto a los resultados de la primera oleada del estudio precovid, en los días de verano la población de Noja (Cantabria) llegó a quintuplicarse. Se detectaron aumentos muy fuertes en zonas como Oropesa del Mar, Peñíscola, Gandía, Puerto de Santa María o Punta Umbría. También en zonas montañosas como Sallent de Gállego, Valle del Hecho o Alp. Y en áreas del interior como Casalarreina o Puebla de Sanabria.

Los madrileños, a Valencia y al sur

El estudio permite saber con números concretos cuáles son los principales destinos internos de vacaciones en función de la ciudad de origen. Los residentes en Madrid optan por Gandia, Dénia, Chiclana o Marbella. Los lugares más frecuentes de veraneo para los de Barcelona son Palafrugell, Platja d’Aro o Calafell. Los valencianos se decantan más por Dénia o Xàbia. Y los de Sevilla por Chipiona, Rota o Almonte. Los de Zaragoza por zonas montañosas como Sallent de Gállego o Jaca y Salou en la costa catalana.

Si se profundiza en los datos, incluso se puede ver el lugar de procedencia exacto. A destinos como Gandia va gente de Getafe, Alcorcón, Arganda del Rey y Dénia. A Chiclana de la Frontera acuden desde Sevilla y desde enclaves de Madrid como Pozuelo de Alarcón, Majadahonda, Mirasierra, Aravaca o Boadilla del Monte. A Benidorm van residentes de Vitoria. A Torrevieja de Getafe, Alcalá de Henares, Móstoles, Leganés o Alcorcón. Y a Santander llegan desde Burgos, Madrid o Pozuelo de Alarcón. El grado de detalle puede alcanzar hasta la cuadrícula.

En un fin de semana normal destacaron como destinos receptores los centros históricos de ciudades como Madrid, Sevilla, Valladolid, Vigo o Córdoba. Por el contrario, áreas de Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria u Oviedo registraron porcentajes de residentes inferiores al 30%.

Centros llenos en Navidad

En Navidad, los centros de ciudades como Salamanca, Córdoba, Valladolid o Barcelona al menos duplicaron su población. En cambio, otras zonas también urbanas pero no céntricas disminuyeron considerablemente el número de residentes en esa noche.

Antes de la pandemia, el 29,2% de la población dejaba su área de residencia en las horas centrales del día, posiblemente para trabajar o estudiar, señala el INE. En ciudades como Córdoba, Palencia o Alcoy hasta el 70% se desplazaba de celda. En cambio, en Yecla, Teruel o Lucena la movilidad solo era del 6%.

En un día laborable normal precovid, Alcobendas y Ciudad Universitaria en Madrid eran las zonas con mayores entradas de personas superando las 40.000 al día. En Barcelona se recibían más de 30.000 en La Marina, la Zona Franca-Port y la Dreta de l’Eixample Sud. También en Ciutat Vella, en Valencia.

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