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FUTURO

¿Cuándo debo empezar a pensar en mi jubilación?

Cuánto antes mejor. Ahorrar poco a poco y asesorarnos sobre cuál es la inversión que más nos interesa son las llaves que abren la puerta a una jubilación sin sorpresas

El 56% de los españoles que admiten ahorrar asegura que no consigue guardar todo lo que le gustaría para su jubilación, según la encuesta de Jubilación y longevidad de Abante del pasado año. Esto mismo corrobora el estudio anual de Preparación para la jubilación publicado por la aseguradora Aegon, en el que se afirma que España, que es junto a Japón el país con mayor esperanza de vida, es donde peor se planifica el retiro. Frente al 39% de media en el mundo, solo el 27% de los españoles asegura que sí ahorra habitualmente, mientras que el 9% admite que no reserva nada para cuando deje de trabajar. España es, además, uno de los países donde más dura la jubilación. Una media de 25 años para las mujeres y 21 para los hombres. El ahorro para la jubilación, sin embargo, sí que ha crecido en las últimas décadas. La cantidad media que los españoles guardamos para cuando dejemos de trabajar se ha multiplicado por 12 desde 1989, según cifras de Inverco. 

La incertidumbre actual en torno al futuro de las pensiones (puedes calcular aquí la tuya) mueve a plantearse seriamente el ahorro para cuando nos jubilemos. Pero acumular capital por sí solo no es suficiente, ya que se corre el riesgo de que pierda valor a lo largo del tiempo. Buscar opciones para invertir y combatir la inflación es una buena manera de apuntalar nuestros ahorros para el futuro. ¿A qué edad conviene empezar a planificarlo?

Cómo y cuándo empezar a ahorrar

Los asesores financieros recomiendan empezar en la juventud, periodo en el que suele conseguirse el primer empleo. Aunque pueda resultar de primeras una tarea difícil, ya que el tiempo de jubilación parece muy lejano, conviene planteárselo. “Es perfecto empezar cuando se consigue el primer trabajo y ahorrar un 10% de lo que ganas. Si ingresas 1.000 euros, acostúmbrate a vivir con 900 euros”, explica Ana Fernández, socia directora de la firma de asesoramiento financiero independiente AFS EAFI. El ahorro de pequeñas cantidades, por mínimas que parezcan, y la constancia son la mejor fórmula.

Esto no resulta fácil para buena parte de la población. De hecho, el VI Barómetro del Ahorro del Observatorio Inverco indica que los menores de 26 años ahorran principalmente para hacer crecer su capital, mientras que los millenials y la generación X (todos los nacidos entre 1965 y mediados de los años noventa) lo hacen para hacer frente a los imprevistos. Solo los baby boomers (nacidos entre la posguerra y los años sesenta) piensan en la jubilación. 

¿Invertir para ahorrar?

Ahorrar no es sinónimo de acumular el dinero en una cuenta corriente. Al final esa cantidad inmóvil no repercute ningún beneficio y, probablemente, perderá valor con el paso del tiempo. Descubre cuál es el coste de tener tus ahorros parados aquí.

Invertirlo, por tanto, es una buena manera de mantener ese capital e, incluso, hacerlo crecer. Para ello debemos encontrar un producto que se adapte a nuestro perfil personal y económico. ¿Sabes ya cuál es tu perfil inversor?

Cuanto antes empecemos a mover nuestro dinero, podremos invertirlo a más largo plazo y el proceso será más llevadero. Si lo hacemos en la juventud podemos utilizar productos financieros de riesgo con rentabilidades altas. No hace falta esperar a tener una gran cantidad de dinero para realizar una inversión ya que en el futuro podrás hacer aportaciones mayores en períodos de mayor bonanza económica como cuando se recibe una paga extra o un ingreso extraordinario.

Según pasa el tiempo, si nuestro nivel económico mejora, podremos aumentar ese 10% que nos fijamos al principio. “Dedicar un 70% a vivir y un 30% al ahorro [inversiones] es una media perfecta”, declara Ana Fernández.

Si por circunstancias no podemos empezar a ahorrar hasta la madurez, habrá que invertir mayores cantidades en productos financieros que ofrezcan una rentabilidad más alta si queremos hacer crecer nuestro capital.

¿Qué productos puedo elegir para mi jubilación?

No existe una receta única, ni un producto mágico. Hay mucho donde elegir, pero antes de decidir es esencial saber qué se está comprando. “Nunca inviertas en un producto que no entiendes. Si pierdes dinero y no sabes por qué, será peor que si sabías a lo que te arriesgabas”, incide Fernández.

Fondos de inversión

Existen más de 2.600 posibilidades en el mercado y los hay de tres tipos: renta fija, renta variable y mixtos.

  • Renta fija a corto o largo plazo: Su rentabilidad es más o menos reducida.
  • Renta variable: suelen ser las inversiones en acciones, cuentan con mayor rentabilidad y también con mayor riesgo.
  • Mixtos: combinan factores de los tipos anteriores.

Para elegir bien, Borja Nieto director de Micappital, una start-up que ofrece asesoramiento en inversiones, planes de ahorro o jubilación, asegura que si se empieza pronto a ahorrar, “es mejor un fondo de inversión o un plan de pensiones con renta variable, que cotice en todo el mundo y no solo en España”. Tienen más riesgo, pero cuentan con más años para recuperar las posibles pérdidas. Con el transcurso de los años es mejor cambiar a un fondo o plan más conservador (de renta fija), para reducir el riesgo y asegurar el patrimonio.

Es recomendable, además, “no asumir más riesgos de los necesarios cuando nos va bien ni sacar el dinero si estamos pasando por un mal momento si se puede evitar”, señala Nieto.

Planes de pensiones

Hay tres tipos: individuales, de empleo y los asociados.

  • Los individuales son los que contratas de manera particular con entidades financieras. Lo habitual es hacer aportaciones anuales. Se revalorizan en función del tipo de plan.
  • En los de empleo es la empresa la que promueve un plan de pensiones para sus propios trabajadores y hace las aportaciones periódicamente. En esta modalidad, además, el empleado puede aportar por su cuenta.
  • Los asociados son constituidos por una asociación, un colectivo o un sindicato, entre otras organizaciones para sus propios afiliados.

En cuanto al tipo de inversión, en función de su estrategia de inversión, los planes pueden ser de renta fija (invierten, por ejemplo, en emisiones de deuda pública o privada), renta variable (en bolsas) o mixtos, es decir, una mezcla de las dos estrategias.

Si con el paso del tiempo el plan que contratamos no cumple nuestras expectativas, podemos cambiarlo por otro sin coste fiscal. Sin duda, uno de los baremos para acertar es comprobar la rentabilidad histórica.

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