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El fantasma del corralito acecha a los fondos de inversión

Los problemas de algunas gestoras europeas para devolver el dinero a los clientes hacen saltar las alarmas

El gestor de fondos británico Neil Woodford.
El gestor de fondos británico Neil Woodford.

Tal vez uno de los mayores problemas que puede sufrir un ahorrador es que no pueda convertir su inversión financiera en euros contantes y sonantes. El pasado mes de junio hemos asistido a dos casos importantes en Europa de falta de liquidez en fondos de inversión que han levantado las suspicacias sobre si estos productos que, en teoría devuelven el dinero invertido en 24 horas, tienen capacidad para hacerlo. Los ejemplos que han hecho saltar las alarmas, además, no afectan a productos de segunda fila. En concreto, las dificultades se han cebado con LF Woodford Equity Income Fund, gestionado por Neil Woodford, el gestor más famoso de Reino Unido, y con la gestora francesa Natixis y su unidad de fondos H2O Asset Management.

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, se refería recientemente al corralito que han sufrido los inversores que han confiado en el gurú Woodford: “Quiero insistir una vez más en la relevancia de que las gestoras presten en todo momento atención al control de la liquidez, cumpliendo estrictamente en todo momento las previsiones al respecto de la Ley y Reglamento de Insitituciones de Inversión Colectiva”. Según apuntan desde la CNMV está previsto que después del verano la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) publique unas directrices para los test de estrés que deben hacer las gestoras en relación a la liquidez de sus carteras.

En España, al margen de la situación que se produjo en el mercado tras el 11-S de 2001, cuando las gestoras fueron incapaces de valorar sus carteras a precio de mercado durante unos días, hay un caso similar de iliquidez. Hace un año, la firma Esfera Capital pedía a la CNMV la suspensión temporal de las suscripciones y reembolsos en dos fondos y siete Sicavs por su excesiva exposición al Mercado Alternativo Bursátil (MAB), cuyos valores se tardan más tiempo en comprar y vender. Más de 6.500 inversores se vieron afectados.

CNMV e Inverco confían en los cortafuegos que impone la legislación española para evitar situaciones de corralito

Los expertos creen que el momento actual del mercado, en el que los niveles de contratación de acciones han caído un 30% y están en su nivel más bajo en 15 años, no ayuda. A menos volumen de negociación, más dificultades para convertir las acciones en dinero. Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold, tiene una explicación a estos fenómenos: “Desde la crisis de 2007 los mercados son más ilíquidos porque han desaparecido muchos jugadores que ofrecen contrapartida como los bancos de inversión”, explica. “Además, los reguladores han aumentado las limitaciones a las posiciones de los creadores de mercado. Este factor, junto a las desaparición de algunos hedge funds, han provocado que el mercado se vuelva mucho más seco. Estamos en un negocio cuya base es la confianza y la brusca salida de partícipes de un fondo puede llevar a una situación de iliquidez como ocurriría si todos los depositantes de los bancos quisieran marcharse a la vez”, añade.

¿Podrían producirse nuevos casos de iliquidez que afecten a los inversores españoles? Desde la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco), su presidente Ángel Martínez-Aldama considera que “parece complicado” que esto pueda ocurrir en la actualidad en España. Con datos de CNMV, explica Martínez-Aldama, las condiciones de liquidez de la cartera de renta fija privada mejoraron de forma sustancial entre los años 2010 y 2014. “Desde entonces, el peso de los activos con liquidez reducida se ha mantenido en niveles moderados”, agrega el presidente de Inverco. Como apuntan desde la CNMV, existen controles estrechos sobre la liquidez de los fondos. Se trata de garantizar la “equidad” entre los inversores cuando hay una avalancha de peticiones de reembolsos. Además, recuerda el supervisor, se establece a nivel de cada producto un límite a la exposición de aquellos activos que, por sus características, puedan ser más ilíquidos. También existe un nivel o ratio de liquidez de cada instrumento financiero. Y las gestoras han de tener planes de contingencia, así como elaborar test de estrés de liquidez.

Al margen de estos cortafuegos, Valera recuerda que en cuestiones de iliquidez son más peligrosos los fondos grandes que los pequeños. “No es lo mismo deshacerse en el mercado de 4.000 millones de euros que vender 70 millones. Hay empresas que hacen controles de riesgos, amén de la vigilancia de la CNMV. Con esta información, el inversor puede hacerse una idea de cuánto tiempo se tardaría en vender el 100% de la cartera y qué merma en rentabilidad supondría para el fondo”.

 

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