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Comprometidos contra el cambio climático

Suez España diseña un completo plan estratégico de desarrollo sostenible para asegurar el acceso al agua de la población, preservarla, proteger la biodiversidad y ser autosuficientes desde el punto de vista energético

Vista panorámica de la Biofactoría Sur de Granada.
Vista panorámica de la Biofactoría Sur de Granada.

El cambio climático y las profundas transformaciones que ya está produciendo en la vida de los hombres es, sin duda alguna, el tema central del siglo XXI. El impacto que tiene sobre el medio ambiente, la biodiversidad, el régimen de precipitaciones y, por lo tanto, su incidencia en el consumo de agua, la sequía, las inundaciones, o sobre el desarrollo social y económico de las poblaciones no pasa ya desapercibido a nadie.

Desde SUEZ España se han propuesto liderar la lucha contra el cambio climático, enfocándose en tres grandes acciones, como explica Dulcinea Meijide, directora de desarrollo Sostenible de la compañía: “De aquí a 2021 queremos reducir un 90% nuestras emisiones derivadas del consumo eléctrico en nuestras instalaciones, reducir en un 20% el consumo de agua por habitante, y proteger y recuperar los espacios naturales”.

Para acometer la primera acción, Meijide destaca tres líneas de actuación: la compra de energía verde (que representa más de un 70% del total), la generación de energía a partir del lodo del agua residual en las plantas de tratamiento, y que después se convierte en biogás que servirá para dotar de energía instalaciones propias o ajenas (un 15%); y, por último, la disminución del consumo de energía en sus plantas de tratamiento, con lo que se ha conseguido un ahorro de 53 GWh.

El plan es alcanzar en 2021 la reducción del 90% de las emisiones derivadas del consumo eléctrico de SUEZ y preservar la biodiversidad en el 100% de sus instalaciones en espacios sensibles

Capítulo aparte, pero de singular importancia, merece el esfuerzo hecho en la movilidad sostenible en las ciudades, donde los humos de los tubos de escape de los coches representan el 80% de la contaminación. Aquí, y concretamente en Barcelona, SUEZ ha puesto en marcha el Plan de Movilidad Viaria, con la incorporación de 120 coches eléctricos a su flota, el impulso del teletrabajo, con más reuniones virtuales, por ejemplo y el fomento del uso de la bicicleta en los traslados a centros de trabajo.

Cuando pasamos a hablar del agua, Meijide recuerda que vivimos en un país con déficit hídrico: el año pasado hubo un 15% menos de precipitaciones. “Con lo que el objetivo de reducir el consumo de agua por habitante en un 20% se convierte en primordial para nosotros”, apunta. Para lograrlo están trabajando ya en “la reutilización del agua y su gestión responsable en todo el ciclo y también en la gestión avanzada de las redes, reduciendo el agua no registrada para evitar la pérdida de recursos”.

El agua regenerada de la depuradora de Gavà-Viladecans, en Barcelona, se destina al uso agrícola, reduciéndose así la huella hídrica del municipio

Ejemplos concretos de estos trabajos son la depuradora de agua de Gavà-Viladecans de Barcelona, donde el agua reutilizada destinada al consumo agrícola ha permitido reducir en un 50% la huella hídrica del municipio; o Canarias, donde en cinco años se ha ahorrado más de un 30% en agua no registrada, lo que supone el consumo anual de agua de una población de más de 36.500 personas.

Detalle del proceso de tratamiento de la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Baix Llobregat.
Detalle del proceso de tratamiento de la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Baix Llobregat.

Ciudades más verdes

El trabajo responsable con el agua también es clave para “mitigar las consecuencias de la pérdida de la biodiversidad”, otra de las principales estrategias del grupo SUEZ, asegura Dulcinea Meijide. “Lo estamos haciendo a través de planes de protección y conservación de los espacios naturales actuando en las instalaciones (potabilizadoras, depuradoras, etcétera) que se encuentran en espacios sensibles, repartidas por más de mil municipios de todo el país”, cuenta.

Estas acciones se concretan en cuatro líneas. La primera de ellas pasa por “naturalizar la instalación, convirtiendo lo que llamamos estructura gris en infraestructura verde, integrándose en el entorno y favoreciendo así la biodiversidad”. Un ejemplo de esto es la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Sant Joan Despí de Barcelona, donde se ha creado una reserva de mariposas mediterráneas en una zona ajardinada de 1.000 metros cuadrados, se han instalado cajas nido o colocado refugios para erizos.

Una segunda línea es intervenir y favorecer la recuperación de aquellos ecosistemas que son clave en el ciclo del agua, como se ha hecho con la sustitución del cañaveral por el bosque de ribera en la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Contraparada en Murcia. Este tipo de actuaciones ayudan a retener el agua, la depuran y evitan la erosión del terreno.

La tercera línea incide en la promoción de la infraestructura verde. Es decir, son aquellas instalaciones que trabajan con lo que ofrece la naturaleza como los humedales del Delta del Ebro que son depuradoras naturales del agua procedente del cultivo del arroz.

Trabajar con lo que ofrece la naturaleza es clave en la preservación de la biodiversidad

Meijide destaca la importancia de la última línea, ya que se “centra en favorecer la biodiversidad sobre todo en las ciudades”, y señala que “estas estrategias incorporan el verde al centro urbano para mejorar sus condiciones y hacerlas más resistentes al cambio climático”.

Un hotel de insectos. Parque urbano inundable La Marjal, en San Juan (Alicante). Y placas fotovoltaicas en la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Sant Joan Despí.
Un hotel de insectos. Parque urbano inundable La Marjal, en San Juan (Alicante). Y placas fotovoltaicas en la Estación de Tratamiento de Agua Potable de Sant Joan Despí.

El parque de La Marjal en la ciudad de Alicante es para Meijide un “claro ejemplo de infraestructura verde urbana”. Allí se ha construido una laguna que retiene el agua de la lluvia y luego “desagua poco a poco en una depuradora para que no se pierda”. Además, sirve para uso ciudadano, la regeneración del bosque de ribera y la biodiversidad de peces y aves.

Esta noticia, patrocinada por Suez, ha sido elaborada por un colaborador.

Las biofactorías lideran el cambio

La vieja idea de fabricar, consumir y tirar está cediendo el paso a otra que defiende la reducción en la producción de bienes y una disminución sustancial de lo que se desecha. Es lo que se llama pasar de una economía lineal a otra circular. Este concepto aplicado al agua se traduce en la transformación de las estaciones depuradoras en biofactorías, aplicando tres criterios de selección: la reutilización del agua, la generación de energías renovables y la valorización de residuos.

“SUEZ España apuesta por este modelo de economía circular dentro de nuestro compromiso de lucha contra el cambio climático. Lo queremos extender a algunas plantas. Llegar a todas no es viable, pero hay una línea de trabajo hacia una transformación de las estaciones de tratamiento de agua residual”, señala Meijide, que destaca el caso de éxito de la biofactoría de Granada Sur.

En esta biofactoría de Granada se trabaja en los tres criterios, pero el más importante es el de la energía. Así, se produce energía renovable a partir del biogás generado en el proceso de depuración del agua, y se utiliza para autoabastecer a la propia planta y a la flota de coches eléctricos con la que cuenta. Además, el agua residual una vez regenerada se utiliza para usos agrícolas, y los lodos, arenas y grasas que se crean en la depuración se convierten en compost.

El objetivo de la biofactoría de Granada es lograr la autosuficiencia energética en todo el ciclo del agua en 2020. Este modelo también ha sido materializado con éxito en Santiago de Chile, cuya biofactoría ha sido un referente reconocido por Naciones Unidas.

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