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COLUMNA i

Tareas pendientes tras la visita del presidente chino

Las empresas, sobre todo las aerolíneas, reclaman mayor implicación del Gobierno para facilitar el turismo chino e impulsar otros sectores

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en la firma de acuerdo de acceso a terceros mercados del ministro chino de Comercio, Zhong Shan, y la de Industria y Comercio de España, Reyes Maroto.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en la firma de acuerdo de acceso a terceros mercados del ministro chino de Comercio, Zhong Shan, y la de Industria y Comercio de España, Reyes Maroto.

Mucho parece haber dado de sí la visita a España del presidente chino, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, a juzgar por los proyectos y expectativas de negocios. Las palabras de Xi Jinping alentando a fortalecer los vínculos entre los dos países y apelando a hacer frente a la guerra comercial impulsada por Trump permiten aventurar que este periplo relámpago no se diluya en poco tiempo.

La visita, como suele ocurrir en estos casos, movilizó a muchos empresarios que tienen intereses o quieren tenerlos en China. Y viceversa. A ello respondió la reunión organizada por el Consejo Asesor Empresarial Hispano Chino en el Ministerio de Industria a la que asistieron 17 entidades españolas y 16 chinas. Allí estaban los bancos Santander y BBVA, las transportistas Alsa e Iberia; las fabricantes de componentes de automóviles Gestamp y Antolin; Teléfonica, Indra, Siemens-Gamesa, Repsol, Meliá, Osborne, Técnicas Reunidas, Maxam (antigua Explosivos Río Tinto), Mondragón, El Corte Inglés y La Liga de Fútbol, además de representantes de la Cámara de Comercio y de la patronal CEOE.

En ese encuentro, se planteó de forma seria la puesta en marcha de un programa público-privado para la promoción de la industria de todo tipo, que ve con buenos ojos la ministra de Industria, Comerico y Turismo, Reyes Maroto, que visitó hace unas semanas China. Promoción que va mucho más allá de las uvas y el jamón con hueso y pone énfasis en el impulso del turismo chino a España, en lo que no solo los grupos hoteleros y transportistas están muy interesados, ya que es una correa de transmisión para todos los sectores.

La apuesta es firme, pero no servirá de nada si no se hace una promoción potente de España  y no se agiliza la concesión de visados

En ese sentido, cuentan, los que lo saben, que tanto este ministerio como el de Asuntos Exteriores, alentados por estos empresarios, intentaron por todos los medios que el presidente chino se hiciera la típica foto con el rey de España en un lugar emblemático como el Museo del Prado o la Plaza Mayor, ya que no daba tiempo a salir de Madrid. Lo máximo que sacaron fue la imagen en el exterior del Palacio Real. Habría sido, dicen, un reclamo similar al que tuvo la foto que se hicieron los Clinton ante la Alhambra y que atrajo durante años a miles de turistas norteamericanos a la ciudad andaluza y, por extensión, a España. Algo parecido podría haber pasado con los turistas chinos, que cada vez se mueven más por el mundo.

Entre las empresas que más interesadas estaban en esta acción figura Iberia, que tiene planes de aumentar los tres viajes semanales con que cuenta en la actualidad a Shanghai hasta llegar incluso a uno diario y ampliar la conectividad en el país para enlazar Shanghai con otras ciudades. Y si la cosa va bien, abrir vuelos a Pekín. Según fuentes de Iberia, lo están trabajando ya con distintas aerolíneas. También está en el punto de mira de Air Europa, que fue pionera en los enlaces con China, pero que dio marcha atrás por la baja rentabilidad probablemente porque se adelantó 10 años a la conexión.

La apuesta es firme, pero no servirá para nada, si no se hace una promoción potente de España en el país a nivel institucional y, sobre todo, si no se agiliza la política de visados. Según se ha puesto de manifiesto en esta reunión y en otras anteriores con las autoridades españolas es que se tarda entre dos y tres semanas en extender un visado para visitar España y, además, se exige acudir físicamente al consulado a buscarlo cuando otros países lo conceden digitalmente y tardan entre 24 y 48 horas, según las fuentes consultadas.

Iberia está dispuesta a aumentar los vuelos y Air Europa a reanudar la conexión que cerró

Según esas fuentes, los ministerios citados se han tomado muy en serio esa cuestión de los visados, conscientes de la importancia que tiene el turismo chino, cuyo gasto supera al de otros países. Pero solo el 15% de turismo chino de élite elige España frente al 45% de Francia, 39% de Italia o 23% de Reino Unido. En ese sentido, esas fuentes también informan de la importancia de que España sea la puerta de entrada porque la mayor parte del gasto se hace en el primer destino. Es decir, lograr que los visitantes chinos lleguen a España como primera parada y no como cola.

Pero también incide la dificultad para lograr slots para operar en los aeropuertos chinos, incluso con vuelos charter. Lo que se pide es que haya una justa correspondencia con España, donde la política de permisos es muy generosa. Y eso lo tiene que areeglar el Gobierno. Eso puede explicar que, mientras entre España y China solo haya en torno a dos docenas de que vuelos semanales (los tres de Iberia más los que hacen compañías chinas), en países vecinos las frecuencias se eleven a entre 80 y 120 semanales.

 

Acuerdos para un futuro de cooperación

M. Á. N.

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, alcanzaron varios acuerdos, como este que escenificaron la ministra de Industria española, Reyes Maroto, y el de Comercio chino, Zhong Shan. Ambos países se comprometieron a eliminar la doble imposición y fortalecer la cooperación en terceros mercados. Asimismo, además de convenios culturales y de promoción del español, se han desarrollado al menos una decena de convenios empresariales en el sector financiero, energético, ingeniero, petroquímico, transporte marítimo..., pero faltan turísticos.

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