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José Vicente de los Mozos, una carrera de éxito con el apoyo de Ghosn

La crisis interna en Renault tras la detención de su director ejecutivo supone un reto añadido para el presidente de la marca en España

José Vicente de los Mozos, en el expositor de Renault en la feria del automóvil de París.
José Vicente de los Mozos, en el expositor de Renault en la feria del automóvil de París.

Todo marchaba viento en popa en la carrera profesional de José Vicente de los Mozos (Valladolid, 1962), director Mundial de fabricación y logística del Grupo Renault, y uno de los 10 miembros de su comité ejecutivo —junto a Gaspar Gascón, otro español—, el máximo órgano de gobierno. Pero no imaginaba que el cisne negro merodeaba alrededor y aparecería cuando menos lo esperaba.

Para ser más precisos, en el amanecer japonés del 19 de noviembre, cuando “el jefe” —como llamaba siempre con media sonrisa de admiración a Carlos Ghosn (presidente de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi)— era detenido por fraude fiscal sin tiempo de bajar del avión de la compañía, nada más aterrizar en el aeropuerto tokiota de Haneda: “No hay declaraciones, solo los comunicados oficales”, responden en Comunicación de Renault España cuando se pide la opinión de De los Mozos sobre el escándalo que ha dinamitado la confianza entre las marcas del consorcio. Y el folletín, se sumaba así a los anuncios de los políticos que amenazan casi a diario el futuro del automóvil en España y están convirtiendo 2018 en el annus horribilis del sector.

De los Mozos, ingeniero aeronáutico por la Politécnica de Madrid, es presidente también de Renault España, y el responsable de que la mayoría de las fábricas del grupo Renault-Nissan-Mitsubishi en el mundo funcionen como un reloj y lideren los ratios de eficiencia y productividad. Ha cumplido siempre los objetivos, lo que le ha llevado en una carrera meteórica a la cúpula del consorcio. Y es uno de los profesionales más respetados del mundo en su área. Sin embargo, nuevas responsabilidades y la caída de “el jefe”, le empujan ahora a nuevos territorios que desafían su gestión.

Uno de ellos le llegó en enero de este año, con la presidencia de ANFAC, patronal española del sector. ”Me dejé liar”, dice con una mueca a medias entre sonrisa y ¡si lo llego a saber! mientras intenta acomodar sus casi dos metros de altura en un sofá del stand de Renault en el último Salón de París, donde atendió a EL PAÍS antes de la detención de Ghosn.

El otro cambio vino en abril, cuando “el jefe”, le ascendió ampliando sus competencias, ahora ya en la alianza: “Pasé de director de fabricación de Renault a llevar todas las factorías de las tres marcas en Europa, Rusia, Latinoamérica, África, Oriente Medio e India. Solo quedan fuera las de EE UU, China y Japón que no son de Renault”, precisaba con orgullo justificado, porque su carrera empezó muy abajo. Nació en Brasil por circunstancias (su padre trabajaba allí), pero se siente de Valladolid, donde se crió y vive con su mujer y sus cuatro hijos. Y en 1978, con 16 años, entró de aprendiz en Renault, y tras licenciarse, pasó al equipo de ingenieros de la factoría castellana y ha hecho casi toda su carrera en la alianza.

Pasividad institucional

“Quizás lo que define su carácter es esa sobriedad tan castellana de ‘al pan, pan y al vino, vino’, siempre directo y sin divagar. Le gusta palpar los problemas sobre el terreno y no que se los cuenten. Es duro y exigente —como consigo mismo— pero escucha y ayuda, porque por su bagaje internacional tiene soluciones de otros sitios”, destaca un colaborador.

De los Mozos está acostumbrado a mandar, aunque sin perder las formas. “Exige cumplir objetivos, y hacerlo en plazo y costes, pero no es tirano”, señala un subordinado. Pero cuando el ruido o los ritmos de los asuntos públicos no acompañan, la cosa se complica. Las arremetidas de algunos políticos españoles contra el diésel, por ejemplo, le han decepcionado: “Son muy injustas, porque el problema no son los diésel, sino los diésel viejos. Un Euro6B actual emite menos CO2 que su equivalente en gasolina y el mismo nivel de NOx (óxidos de nitrógeno). Creo que los políticos tienen que hablar, en general, con más propiedad. Propusimos una Mesa de la Movilidad para trabajar juntos, pero el tiempo pasa y es el momento de hacer, no de hablar”.

La realidad es que el Plan de incentivos al coche eléctrico, ya aprobado, se ha quedado en el cajón, y a pesar de las declaraciones favorables de los políticos y la demanda potencial existente, España sigue a la cola de la movilidad eléctrica en Europa. “Al llegar a ANFAC definí el top 5 de lo que necesita el sector: fiscalidad verde, mejora de ayudas —competimos con países que apoyan más—, implementar la industria 4.0, mejorar la competitividad —la energía de una fábrica en España es un 30% más cara que en Francia— y adoptar la movilidad sostenible. Todos los políticos y gobiernos de un partido y el otro me han dicho que es lo que hay que hacer. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que siempre hay muchas palabras y pocos hechos”, añade.

Pero los sobresaltos no habían hecho más que empezar, y el siguiente disgusto vino de Teresa Ribera, ministra de Transición Energética, que proponía la pena de muerte de todos los modelos térmicos, gasolina incluídos, para 2040. El anuncio, que disparó los temores de los compradores y puede hundir las ventas, ha sido desalentador para el ejecutivo español. Solo unos días antes, en la inauguración de la fundición de aluminio de la planta de Renault en Valladolid, había sido anfitrión de la ministra, y salió convencido de que había entendido la realidad del sector: “Teresa Ribera fue testigo allí, como ha dicho públicamente, del esfuerzo de los fabricantes, y de cómo entendemos el futuro. Sabemos dónde hay que ir, porque Renault-Nissan somos los pioneros en coches eléctricos y lideramos las ventas en España, Europa y el mundo. Y sería bueno escuchar a los que creemos en esto”.

Sin embargo, todo habrá pasado a segundo plano tras la devastadora caída de “el jefe”, que completa la ola de desafíos que le espera con el nuevo reparto de poder entre los primeros espadas de la alianza. De los Mozos tiene buenas armas a favor, como su carácter, que le hace tener pocos enemigos. Y, sobre todo su familia, la mejor palanca para salir ganador: “Es un trabajador incansable con reloj de 30 horas, y aunque pasa la semana viajando, el viernes hace lo imposible por desconectar y estar con su mujer e hijos. Es su único hobbie, por delante del Real Madrid y la Semana Santa de Valladolid”, destaca un paisano.

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