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COLUMNA

Los sindicatos sacan los colores al líder de Enel

Francesco Starace recibe los ataques de los representantes de los trabajadores en Endesa por su política con la filial española

Franceso Starace, el pasado lunes en la junta de Endesa.
Franceso Starace, el pasado lunes en la junta de Endesa.

El pasado lunes, Endesa celebró su junta general de accionistas en Madrid con la presencia de más de 1.000 empleados a las puertas de su sede (donde era la asamblea) que protestaban por la situación de la empresa y la política llevada a cabo por el accionista mayoritario del grupo, la firma italiana Enel. Los representantes de los tres sindicatos principales del grupo (UGT, CC OO y el Sindicato Independiente de la Energía, SIE) aprovecharon la ocasión para tomar la palabra en el turno de ruegos y preguntas de la junta y denunciar algunas actuaciones que seguramente sacaron los colores a los miembros del consejo de administración en el que se sientan cuatro italianos como consejeros dominicales (Francesco Starace, consejero delegado de Enel y principal objetivo de los ataques de los sindicatos; Alberto de Paoli; María Patrizia Grieco y Enrico Viale) y cinco españoles independientes (Miquel Roca, Alejandro Echevarría, Helena Revoredo, Ignacio Garralda, Francisco de Lacerda) más José Bogas (consejero delegado) y Borja Prado (presidente).

Durante el discurso de estos dos últimos apenas hubo alguna mención a los compromisos con los trabajadores, por lo que se limitó a las respuestas del presidente ofreciendo su mano y aventurando resultados satisfactorios en la negociación colectiva que está en curso. En las intervenciones de los representantes sindicales queda patente el malestar que anida en el seno de los trabajadores con el máximo accionista. Fuentes próximas al grupo han subrayado que hay que contextualizar las ofensivas sindicales a la situación de esas negociaciones.

En las intervenciones de los representantes sindicales queda patente el malestar que anida en el seno de los trabajadores con el máximo accionista. Para muestra están sus discursos, algunos de cuyos extractos son diáfanos: “Continuaremos unidos y contundentes en nuestro rechazo a una política empresarial orientada al único objetivo de aumentar los dividendos para Enel a costa de hundir a Endesa. Solicitamos un cambio claro de rumbo que permita la continuidad y viabilidad de Endesa y acabar con las políticas cortoplacistas que ponen en peligro el futuro a medio y, por supuesto, a largo plazo” (Carlos Vila, SIE); “Señor Starace, puede que para Enel su estrategia de dirección esté funcionando, pero para Endesa su llegada ha sido nefasta, porque está jugando con el futuro personal, laboral y familiar de los trabajadores y trabajadoras de Endesa. Está descapitalizando, desinvirtiendo y externalizando nuestra compañía, lo único que le interesa son los miles y miles de millones de euros que se están llevando para Italia” (Manuel Jaramillo, UGT); “Enel debe despejar cualquier sombra de duda, discriminación o falta de reconocimiento y consideración sobre los trabajadores españoles de Endesa. ¿Están ustedes dispuestos a una negociación colectiva que tenga en consideración los buenos resultados de Endesa y el reconocimiento a los trabajadores por su aportación y esfuerzo a estos logros?” (José Manuel Falagar, CC OO).

“Estamos contra una política cuyo objetivo es aumentar dividendos a costa de hundir Endesa”

Muestras claras del sentir de los trabajadores de Endesa, más contra Enel que contra la filial española, armas arrojadizas contra Starace y los consejeros italianos, que recibieron elementos suficientes para volver a Italia con cosas que pensar. Tuvieron que oír que en los ya casi 11 años en Endesa ha repartido 30.000 millones de dividendos (de los que en torno a 25.000 han viajado a Roma) y que la plantilla se ha reducido por subcontraciones y desinversiones (ha pasado de casi 26.000 empleados a algo menos de 10.000, consecuencia del traspaso de los activos latinoamericanos de Endesa a Enel, donde en 2007 trabajaban 12.200 personas).

Precisamente, llama la atención que ninguno de los tres sindicalistas, al igual que el resto de los ocho intervinientes, hiciera mención alguna a la pelea que Enel mantiene con Iberdrola en Brasil por la adquisición de la distribuidora Electropaulo. Se da la circunstancia de que la presencia que mantiene Enel en Brasil procede de los activos que compró a Endesa, que se quedó solo con España y Portugal, y que, tal como resaltan algunas fuentes, gracias a eso y a los dividendos que recibe de la filial española puede financiar la operación (en estos momentos se elevaría a cerca de 1.600 millones de euros si acaba triunfando frente a Iberdrola).

Aunque la pelea ha alcanzado mayor grado después de la junta, para el día en que se celebraba los dos grupos en contienda ya se habían enzarzado en la guerra de opas que ha deparado con denuncias ante la Comisión Europea por parte del grupo español, que no ha dudado en meter en el lío. Enel ha contestado que Iberdrola quiere evitar una competencia justa y que su denuncia tiene "una sorprendente falta de sustnacia".

“Está descapitalizando, desinvirtiendo y externalizando nuestra compañía”

 

El hombre que escucha desde la tribuna

M. Á. N.

Franceso Starace (en la foto, durante la junta general de accionistas de Endesa, de la que es vicepresidente) fue la persona que decidió, al poco de acceder al puesto de consejero delegado, la adquisición por parte de Enel de los activos de Endesa en Latinaomérica (Chile, Argentina, Perú, Colombia y Brasil), que representaba más de la mitad del negocio y de la plantilla de la empresa española. Por eso, y por otras cosas más, el lunes fue el punto de mira de los ataques de los sindicatos.