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El estafador que pescó a sus víctimas en aguas turbias

Los Mossos reúnen más de medio millar de casos de un fraude piramidal que supera los 200 millones y ha atrapado a pequeños y grandes inversores

El empresario Antoni Mas, acusado de una estafa piramidal.
El empresario Antoni Mas, acusado de una estafa piramidal.

Algunos de los nombres que rodean a Antoni Mas, detenido por los Mossos el martes de la semana pasada y posteriormente puesto en libertad, acusado de perpetrar una estafa piramidal de más de 200 millones, conectan con otras estafas. Algunas lejanas en el tiempo, como la de las torres KIO, otras de hace apenas unos meses. Es el caso del entramado que supuestamente se dedicaba a exportar ilegalmente angulas a Hong Kong. Los propietarios de la empresa Roset, que el Seprona de la Guardia Civil sitúa en el centro de esa trama de la angula, pueden haber invertido “al menos cuatro millones” de euros en los negocios de Mas, indican fuentes policiales.

El empresario Antoni Mas, supuestamente, usó dos técnicas de estafa: la falsa compraventa de anuncios en televisión, y la venta de deuda de terceros, a través de la falsificación de facturas. En ambos casos ofrecía altos rendimientos que pagaba con el dinero de nuevas víctimas. Entre las personas atrapadas en esta estafa piramidal hay de todo: médicos, pilotos, abogados, deportistas... Incluso empresarios rusos. Los Mossos tienen constancia de más de medio millar de afectados, según fuentes del caso. Y no descartan que la cifra aumente.

Los dueños de Roset (la empresa de la trama de las angulas) cayeron en la estafa relacionada con los falsos contratos de publicidad en televisión. Según las mismas fuentes, entregaron pagarés al entramado de Mas a cambio de intereses que llegaban a superar el 25% anual, muy por encima de los que existen en el mercado. Las operaciones se firmaban ante notario e incluían una cláusula de confidencialidad, indican estas fuentes policiales.

Los investigadores del Seprona situaron en marzo a Roset en el centro de la mayor operación realizada hasta ahora contra el tráfico ilegal de angula, una especie con la que no se puede comerciar fuera de Europa. Las angulas viajaban en camión desde España hasta Grecia, y de ahí salían en avión hacia Hong Kong. Del caso se encarga el Juzgado de Instrucción 3 de Tortosa y, según la Guardia Civil, la red lograba con este contrabando unos beneficios brutos de más de siete millones de euros al año. En la operación, los agentes encontraron tres cajas llenas de fajos de billetes podridos.

También son víctimas de los negocios de Mas, a través de las empresas Publiolimpia y ATA producciones y eventos Barcelona, la familia San Martín, que ha perdido grandes sumas de dinero, según otras fuentes policiales. Esta conocida familia se querelló contra Los Albertos —Alberto Cortina y Alberto Alcocer— por la venta de los solares en los ochenta donde se levantaron las madrileñas torres KIO. Finalmente, fueron indemnizados. A su vez, miembros de la familia San Martín aparecen como apoderados en una de las empresas de Mas.

Otro nombre en este complicado proceso es el del inversor David Grebler, un influyente financiero suizo afincado en Cataluña. Grebler fue acusado de estafa por la venta de la Multinacional Aseguradora (MNA) a Caixa Catalunya. La fiscalía se querelló contra él y tres personas más al considerar que pactaron la compra en 1995. Finalmente, se archivó.

Mas confesó ante la policía parte de los delitos, aunque niega haberse lucrado. También acusa a algunos de sus inversores de tener dinero oculto en paraísos fiscales. Un dinero que puede haber ayudado a lavar. Los investigadores deben ahora contrastar las acusaciones vertidas por Mas.

El acusado afirmó que temía por su vida

Antoni Mas aseguró a los Mossos d’Esquadra que temía por su vida. En concreto se refirió a un episodio que pasó hace dos años, cuando según él varias personas se presentaron en su despacho, y le amenazaron para el cobro de la venta de una deuda a través de su empresa Publiolimpia, según El Periódico. También le enviaron mensajes de la misma índole a su teléfono móvil. Luego su mujer y su hija recibieron también cartas amenazantes y llamadas. En una de esas visitas, aseguraron que parte de la deuda que querían cobrar era de Luis Pasqual Franquesa, hijo del exjuez Estevill, con el mismo nombre. Estevill fue condenado en los años noventa en uno de los mayores casos de corrupción de la época.

A Mas y Franquesa les une la empresa Publi Producciones y Eventos Barcelona. Mas fue administrador único de esa compañía hasta 2010 y en la actualidad la administra el hijo del juez corrupto. Ambos mantuvieron un litigio por el que Mas fue condenado a pagar a Franquesa más de 18 millones. Los dos comparten también apoderados en otras de sus compañías. Además, entre las presuntas víctimas de Mas está el expiloto de motos Sete Gibernau. Este a su vez es apoderado de algunas de las muchas empresas que Franquesa posee.

El caso de las amenazas fue denunciado por Mas después de que pasasen y en la actualidad está judicializado. En la causa constan como investigados los supuestos sicarios y su exsocio, Franquesa, entre otros.