Así es el mayor observatorio inteligente del viento en España

Acciona gestiona desde Navarra y en tiempo real el funcionamiento de 8.000 aerogeneradores en 18 países

Centro de control  de renovables del grupo Acciona en Navarra.
Centro de control de renovables del grupo Acciona en Navarra. Javier Hernández Juantegui

El mayor centro de control de energías renovables del mundo está ubicado en Sarriguren (Navarra), a solo cuatro kilómetros de Pamplona y a miles de distancia de los aerogeneradores, centrales hidroeléctricas e instalaciones fotovoltaicas que la empresa Acciona gestiona en 18 países del mundo. Desde este edificio inteligente se opera remotamente una potencia global de 12.883 megavatios (MW) de energía limpia (el equivalente a 12 centrales nucleares de tamaño medio) que se destina a abastecer el consumo eléctrico doméstico e industrial. Cada dos o tres segundos se actualizan cuatro millones de variables, un inmenso torrente de información que aportan cientos de instalaciones y sirve para calcular, con escaso margen de error, la energía que se va a suministrar al sistema eléctrico. El Cecoer (Centro de Control de Energías Renovables), la joya de la corona de Acciona, aseguran sus responsables, es la mejor prueba del perfeccionamiento y la sofisticación que ha experimentado la producción de energía sin emisiones en los últimos años.

“Hoy nadie discute la mayoría de edad de las renovables. Es un actor indispensable en el futuro de la energía, por su predictibilidad, su capacidad para integrarse en el sistema eléctrico y su competitividad, además de ser una fuente limpia”, afirma Santxo Laspalas, ingeniero y director de Control de Operaciones de Acciona Energía, del que depende el Cecoer. Un gran panel interactivo muestra un mapamundi donde figuran señalizados 7.892 aerogeneradores de 294 parques eólicos, 80 centrales hidroeléctricas, 24 instalaciones fotovoltaicas, 6 plantas termosolares, 5 de biomasa y 268 subestaciones de transformación.

Todos y cada uno de los equipos, tanto sea un molino del parque San Román (Texas, EE UU), de Punta Palmeras (Coquimbo, Chile) o una placa fotovoltaica de Sishen (Northern Cape, Sudáfrica), están siendo vigilados en tiempo real durante las 24 horas del día desde este centro, y se registran parámetros como la potencia activa y reactiva, el estado del aerogenerador, la tensión, conectividad, velocidad y dirección del viento, temperatura… que las máquinas instaladas van midiendo al instante. “El centro de Navarra está conectado con otros dos semejantes ubicados en Ciudad de México y Chicago (Illinois). Son una suerte de gran hermano que lo controla todo y maneja casi 13.000 megavatios de energía exclusivamente renovable. La mayoría, 7.300 MW, está instalada en España”, apunta Laspalas. Del total, 9.000 MW son propiedad de Acciona, y el resto, de promotores renovables que contratan el servicio de control al Cecoer.

Para este centro, un aerogenerador en la sierra del Perdón (10 kilómetros al oeste de Pamplona) está a la misma distancia que otro en Tatanka (entre los Estados de Dakota del Norte y del Sur). En la videopantalla se encienden unas lucecitas rojas o verdes que advierten del comportamiento de las instalaciones: “Necesitamos saber en cada momento”, explica Laspalas, “lo que nos está aportando cada activo en todo el mundo. Está extendida la idea de que la energía eólica no se puede predecir, porque es variable e intermitente en función del viento. Pero eso no es así”.

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Mayor precisión

Ahora, los gestores de las renovables son capaces de saber, hora a hora y con una proyección de 14 días, cuánta energía va a generar cada aerogenerador. Los modelos de predicción, basados en el caso de Acciona en la acumulación de los datos recogidos durante 22 años de experiencia en el sector, consiguen un grado de precisión con mínimos márgenes de error. Red Eléctrica, el gestor del sistema español, sabe la energía que Acciona le puede suministrar al momento. “La precisión es altísima porque a los diferentes operadores de los sistemas eléctricos en los que trabajamos, Red Eléctrica de España en el caso doméstico, le estamos informando cada pocos segundos de lo que estamos produciendo, de cuánto es nuestro potencial de generación y la previsión en las siguientes cuatro horas. Con esa información, Red Eléctrica trata de maximizar la integración de las renovables en el sistema para atender a la demanda. La clave está en ajustar la energía que se produce a las previsiones de consumo, porque la energía no puede almacenarse en grandes cantidades”, indica Laspalas.

España consumió en 2016 más de 265.000 gigavatios hora y la contribución de la eólica fue del 18,4% (alrededor del 20% en la media en los últimos años), aunque en ocasiones se dan picos del 50% y algún récord del 69%, algo impensable hace 10 años. El peso de las renovables ha aumentado, en primer lugar, porque ha crecido la potencia eólica instalada (casi 23.000 MW) y por la decisión de Red Eléctrica de aprovechar al máximo su uso. El responsable del Cecoer sostiene que la gran ventaja con que cuenta REE es: “Los operadores eólicos somos fiables y controlados en tiempo real. Reaccionamos con mayor rapidez que las plantas convencionales, que necesitan horas e incluso días para modificar su carga productiva, mientras que la eólica puede responder de forma inmediata”. El cerebro de las renovables de Sarriguren está capacitado para modificar la actividad de cualquiera de sus aerogeneradores, aumentando o rebajando su potencial en virtud de las necesidades energéticas de la red.

Esta virtualidad ha hecho que desde hace un año y medio la eólica esté participando en los “servicios de ajuste” del sistema eléctrico español, esto es, los mecanismos que Red Eléctrica emplea para subir o bajar carga energética en tiempo real para adecuarse a la demanda. “En Acciona tenemos ahora 2.540 megavatios preparados para atender a las necesidades de la red en España. Eso antes solo lo podían hacer las plantas convencionales”, asegura Laspalas. Los citados servicios de ajuste, añade, están destinados a garantizar el constante equilibrio entre la generación y la demanda de energía. Dicho equilibrio “es imprescindible, dado que toda la electricidad que se produce en un momento dado debe consumirse en ese instante, y cualquier desacoplamiento entre oferta y demanda podría, de no corregirse a tiempo, poner en riesgo la calidad del suministro eléctrico”. El Cecoer está habilitado, además, para adaptarse a los códigos regulatorios de EE UU, por ejemplo, donde “el mercado de venta va informando cada cinco minutos del precio que paga por la energía generada”.

Las infraestructuras eólicas de España generaron 48.927 gigavatios hora (GWh) en 2016, una producción similar a la de un año antes, según el Avance del Informe del Sistema Eléctrico Español en 2016, de REE. El estudio La eólica en la economía española 2012-2015, elaborado por la consultora Deloitte, concluye que la energía del viento le ahorró 277 euros a cada consumidor y 15.709 millones al sistema eléctrico en cuatro años. El último informe del Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC) pronostica que la eólica puede suministrar en 2030 hasta el 20% de la electricidad mundial.

Laspalas constata que a mayor presencia de las renovables en la subasta eléctrica diaria (en competencia con la nuclear, carbón y de ciclo combinado), “el precio de la tarifa se abarata, y a la inversa”. “Hoy se casa la energía que se va a consumir mañana”, remarca. De ahí la importancia de las predicciones de viento, agua y radiación solar que realizan centros como el de Acciona para que las desviaciones sobre la producción real sean mínimas. Cualquier anomalía debe corregirse ipso facto: “Cada año se contabilizan 500.000 incidencias en todo el conjunto de instalaciones y el 60% se resuelven de modo remoto desde el Cecoer”.

El tirón de las renovables se aprecia en la apuesta que están haciendo países emergentes como Australia, Sudáfrica, Irán, Chile o India por estas infraestructuras energéticas, en gran medida por la ventaja que ofrece sobre el resto en la construcción de nuevas instalaciones. “El 95% de las subastas de construcción se las están llevando las renovables, porque un parque eólico se puede construir en un año, mientras que para una planta de ciclo combinado se necesitan cuatro o cinco y en el caso de una nuclear, hasta 15 años”, remarca Laspalas. En este auge también está influyendo que grandes corporaciones del mundo hayan asumido el compromiso de que todo su consumo eléctrico sea a través de las renovables.

Potencias europeas

Alemania es la primera potencia eólica europea, con 30.000 MW instalados, seguida de España, donde las renovables han sufrido un parón en los últimos cuatro años por la “moratoria renovable”. La ley del sector eléctrico promulgada en 1997, que incentivó el desarrollo de proyectos eólicos, fotovoltaicos, termosolares y de biomasa, provocó un fuerte despegue de estas tecnologías y a la industria. En la actualidad 22.468 personas se emplean en el sector eólico en España.

El principal reto es la creación de un mercado europeo energético “con unas reglas de juego únicas y completamente interconectado”. Pero eso no llegará hasta finales de 2018 o 2019. El principal handicap de España es la escasa interconexión (5.000 MW actualmente) para un terreno de juego tan amplio como el de la UE. El objetivo de Red Eléctrica es aumentar esa capacidad hasta los 8.000 o 10.000 MW en 2018.

El actual marco normativo ha empujado a muchas empresas al exterior. Acciona tiene orientada su actividad en el mercado internacional, con proyectos en curso en Latinoamérica, EE UU y Australia, sobre todo en la construcción de parques eólicos e instalaciones fotovoltaicas. Ha concluido un complejo de aerogeneradores de 93 MW en Texas, construye uno de 168 MW en México, otro de 78 MW en India y un tercero de 132 MW en Australia, y antes de que termine 2017 espera iniciar un proyecto eólico de 183 MW en Chile y otro fotovoltaico, de 339 MW, en México. La compañía prevé invertir más de 2.000 millones de euros en instalaciones renovables en el periodo 2016-2020.

Sobre la firma

Mikel Ormazabal

Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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