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El fondo Lone Star compra por 0 euros el segundo banco portugués

Novo Banco, exEspírito Santo, recibió hace tres años 4.600 millones del Estado

Cajeros del Novo Banco, en el centro de Lisboa.
Cajeros del Novo Banco, en el centro de Lisboa.

El fondo norteamericano Lone Star pagará cero euros por Novo Banco, el segundo banco portugués, invento público nacido en agosto de 2014 para salvar los activos buenos del Espírito Santo.

Después de un intento fracasado en 2015, el Gobierno va a poder vender Novo Banco, donde inyectó 4.600 millones de euros, aunque, de momento, no va a recuperar nada. El fondo norteamericano Lone Star -que presentó la mejor oferta pública- se hace con el 75% del NB por cero euros y el compromiso de inyectar 1.000 millones de euros, 750 millones de euros ahora y el resto antes de tres años.

El 25% del banco seguirá en poder del Gobierno a través del Fondo de Resolución Bancaria, que es actualmente el propietario gracias a los 4.900 millones que puso (300 millones de los bancos y los 4.600 restantes con un préstamo del Estado al Fondo que devolverán los bancos en 30 años en parte proporcional a la cuota de mercado de cada banco.

El presidente del Gobierno, Antonio Costa, se encargó de anunciar la venta en la noche del viernes. Costa señaló que se han cumplido las tres condiciones que puso su Gobierno: no liquidar el banco, no tener impacto en las cuentas públicas ni en los contribuyentes y no conceder garantía alguna del Estado a Lone Star sobre futuros créditos impagados.

“Con esta venta”, añadió el primer ministro socialista, “se salvaguarda la estabilidad financiera en su conjunto y no será exigida a los bancos mas contribuciones extraordinarias al Fondo de Resolución.”

La venta a Lone Star y, más concretamente la privatización de la entidad, ha sido muy protestada por los socios del Gobierno socialista, el Bloco de Esquerda y el PC, que querían que siguiera como un banco público, como lo era desde agosto de 2014. Ante esta oposición de los socios, el Gobierno ha decidido no llevar al parlamento la aprobación de la venta por temor a una derrota anunciada, ya que no iba a contar ni con el apoyo de sus socios ni los de la oposición de centroderecha. También el portavoz económico socialista, João Galamba, se pronunció a favor de la nacionalización de NB que, en realidad, ya lo está.

Tampoco agrada la fórmula al sector bancario, pues seguirá siendo responsable del 25% de NB a través del Fondo de Resolución. Uno de sus integrantes, el Santander Totta, dirigido por Vieira Monteiro, ha declarado que hubiera preferido que Lone Star adquiriera el 100%. Monteiro, que dirige el banco más rentable de Portugal, señala la contradicción de ser copropietario de un banco a la fuerza, por decisión del Gobierno y luego tener que pagar las consecuencias de ello, al menos en un 25%.

La venta del que fue el segundo banco del país y el primero privado, es el último desastre del imperio Espírito Santo, que manejó el país durante décadas con sus tentáculos en el mundo empresarial (principalmente a través de Portugal Telecom) y en el Gobierno de Sócrates, y que cayó en la quiebra en julio de 2014. Entonces, el Gobierno de Passos Coelho y el Banco de Portugal decidieron, en lugar de dejar caer el banco -que era fundamental para el tejido empresarial- dejar los activos tóxicos en el BES y crear el Novo Banco con los activos buenos y una inyección de 4.900 millones de euros. Desde 2014, el NB ha acumulado pérdidas ingentes y ahora afrontará el cierre de oficinas y el despido de empleados.

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