Análisis
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Un dólar más fuerte en 2017

E l año que acabamos de cerrar ha estado lleno de sorpresas políticas y económicas. Los mercados financieros recibieron el primer gran impacto con la inesperada sorpresa de Reino Unido, cuando sus ciudadanos votaron a favor de abandonar la Unión Europea en junio. El insólito resultado provocó la depreciación más aguda de la libra respecto al dólar desde 1985. Aunque después hemos asistido a su relativa estabilización, la libra se mueve ahora al compás de las declaraciones de Theresa May sobre la forma de materializar el Brexit.

La segunda sorpresa, tan sólo cinco meses después del referéndum en Reino Unido, fue la victoria del republicano Donald Trump sobre la demócrata Hillary Clinton. Otra decisión inesperada para los mercados, que reaccionaron inmediatamente con pérdidas tanto para el dólar como para los activos de riesgos. No obstante, el billete verde no tardó mucho en darse la vuelta y mantener una tendencia creciente, aunque la falta de claridad del nuevo inquilino de la Casa Blanca sobre cuál será el signo de sus políticas económicas penaliza su cotización, y en especial frente al euro.

A pesar de todo, cabría esperar que el dólar se siga fortaleciendo frente a sus principales pares, en particular frente al euro, pero, como decimos, dependerá de los próximos movimientos de la Administración de Trump. Esta reflexión viene respaldada además por la divergencia entre las políticas monetarias de los dos principales bancos centrales del mundo, la Reserva Federal (Fed) en EE UU y el Banco Central Europeo (BCE) en la zona euro. Hay que recordar al respecto que el BCE, en su esfuerzo para impulsar el crecimiento y la inflación, revisaba en diciembre su programa de expansión cuantitativa (QE), ampliando el plazo de compra de activos hasta diciembre de 2017, cuando lo previsto era que finalizara en marzo. Estamos, pues, ante una ampliación más larga de lo que el mercado, en un primer momento, había descontado, y ello constituye una mala señal para la evolución del euro durante 2017.

La divergencia de las políticas monetarias de los bancos centrales juega a favor del billete verde

Por el contrario, la subida de tipos por parte de la Fed en diciembre, la segunda desde que se iniciara la crisis financiera, y tras un año sin cambios, incrementó el precio de referencia del dinero de 0,5% a 0,75%. Y quizás lo más relevante para el mercado no sea este hecho, que ya se daba por descontado, sino calibrar si nos encontraremos ante nuevas subidas en 2017 y con qué regularidad se producirán. A este respecto, si el “gráfico de puntos” de la Fed en diciembre de 2015 apuntaba a dos subidas de tipos para 2017, ahora las expectativas apuntan a una media de tres. Se trata de una posición de la Fed más agresiva, que refuerza la apreciación continuada del dólar frente a sus principales pares gradualmente.

En cuanto a las monedas de mercados emergentes, podríamos decir que 2016 ha sido relativamente bueno para ellas, salvo excepciones notables. Las conocidas como monedas exóticas se han visto impulsadas por la subida de los precios de las materias primas desde que se iniciara el ejercicio, como de hecho ha ocurrido con el aumento del precio del petróleo. Incluso después de la fuerte depreciación que sufrieron como reacción a la victoria de Trump, la mayoría parece haber reaccionado al alza frente al dólar.

Otros factores que podrían incidir en el comportamiento de las divisas en 2017, y en particular en el euro, son los de índole política. Ya vimos cómo Italia votó hace no mucho en contra de las reformas constitucionales propuestas en referéndum, y parece evidente que tanto la elección de Trump como el voto a favor de Brexit han aumentado la probabilidad de que los partidos populistas puedan ascender al poder en Europa. No hay que perder de vista que el año próximo se celebrarán elecciones generales y presidenciales en Francia, Alemania y los Países Bajos, y que incluso Italia puede ir a las urnas. Pues bien, cada uno de estos acontecimientos podría crear entornos de incertidumbre y volatilidad similares a los vividos este año.

Enrique Díaz-Álvarez es director de Riesgos de Ebury.

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