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La empresa de pulseras deportivas Fitbit compra los relojes inteligentes Pebble

Fitbit desembolsa unos 37 millones de euros por el 'software' y los ingenieros de la 'startup'

James Park, consejero delegado de Fitbit, en Wall Street
James Park, consejero delegado de Fitbit, en Wall Street AP

Fitbit, la empresa líder en pulseras deportivas, ha confirmado la compra de Pebble, una startup nacida en la web de micromecenazgo Kickstarter y que puso en el mercado el primer reloj inteligente que se conectaba tanto a móviles Android como iPhone. Fitbit ha desembolsado una cifra, todavía sin confirmar, cercana a los 40 millones de dólares (unos 37 millones de euros) por el software y equipo de ingenieros, que, aunque se integrarán en la empresa, no fabricarán más relojes. A comienzos de año, Pebble recibió una oferta por parte de la compañía tecnológica Intel por valor de 70 millones de dólares (unos 65 millones de euros), pero la rechazó. Ahora cambia de manos por algo más de la mitad.

Los modelos Pebble Time 2, Pebble Core, y Pebble Time Round, que estaban en fase de producción, nunca llegarán al mercado, pero la compañía se ha comprometido a devolver el dinero de todos los clientes que hicieron donaciones para reservar uno.

La compra de Pebble por parte de Fitbit pone fin a una de las grandes historias de Silicon Valley. Cuando nació, Pebble rompió todos los récords de fondos recaudados en Kickstarter. Consiguió 10,2, 20,3 y 12,8 millones de dólares para cada uno de sus relojes. Destacó, además, por conseguir superar problemas que los grandes no sabían afrontar: sus diseños eran más finos, la batería duraba varios días, y eran resistentes a golpes y al agua. Además, se ganó el corazón de los desarrolladores por su facilidad para crear aplicaciones nuevas.

“Los wearables más básicos se están haciendo cada vez más sofisticados y los relojes inteligentes comienzan a añadir opciones de salud y bienestar. Era lógica la oportunidad de unir nuestras fuerzas para mantener el liderazgo”, ha reconocido James Park, consejero delegado de Fitbit.

El fundador de Pebble y consejero delegado, Eric Migicovsky, tiene previsto pasar a formar parte de Y Combinator, la incubadora más reconocida de la escena tecnológica para ayudar a otros que comienzan una aventura similar a la suya.

La convergencia entre pulseras y relojes es una realidad. Y la competencia es feroz. Las ventas de Fitbit han caído un 52% en el último trimestre, a pesar del lanzamiento de novedades y de su notable esfuerzo por mejorar los diseños para que parezcan complementos de moda y no aparatos propios de un entrenador profesional. Las acciones han sufrido un descenso del 30% en el último año, aunque mantienen la esperanza de remontar durante la campaña navideña. Una de las características más destacadas de Fitbit es la social: ha conseguido crear una aplicación sencilla que, al conectarse con los contactos, insta a mejorar la condición física del cliente frente a sus allegados y a trabajar con objetivos claros.

Fitbit quiere reforzar su propuesta para poder competir con el Apple Watch. El consejero delegado de Apple, Tim Cook, dijo la semana pasada que las ventas de su reloj “se salen del cuadro”, pero no dio cifras concretas. Tampoco se espera que la compañía lo haga hasta la próxima presentación de resultados o una conferencia en la que se presenten novedades, seguramente a comienzos de marzo.

Google se mantiene en un plano secundario en esta batalla por conquistar la muñeca del consumidor. Tras un fuerte impulso en 2015 con Android Wear, 2016 ha sido un año de escasas novedades. Tan solo Fossil, Tag Heuer y Michael Kors han presentado nuevos productos, en el segmento más alto. De manera no oficial, la división de hardware de Google ha confirmado que renovará software y hardware en 2017.

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