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El sector funerario revela sus cuentas por primera vez: factura 1.475 millones

España es el país con más hornos crematorios de Europa, pero solo un 36% de los fallecidos son incinerados

Urbano, de 78 años, limpia una lápida en el cementerio civil de La Almudena, en Madrid.
Urbano, de 78 años, limpia una lápida en el cementerio civil de La Almudena, en Madrid.

Por primera vez en su historia, la patronal del sector funerario (Panasef) ha revelado a cuánto asciende el volumen de negocio de las empresas de este ámbito. De acuerdo a un estudio que han elaborado, la facturación alcanzó el año pasado 1.475 millones de euros. En 2015, España batió el récord en número de defunciones, superando los 422.000, un total de 30.000 fallecidos más de la media habitual en el Estado. Sin embargo, la fuerte subida del año pasado no es un problema en el sector: por ejemplo, la capacidad instalada de hornos crematorios triplica la demanda actual.

Panasef analizó los datos de 18 empresas del sector que realizan el 42% de los servicios funerarios en España (unos 180.000) y que tengan una gran implantación. En total hay 1.435 empresas que se dedican a este negocio, más de la mitad (724) con una facturación media de 300.000 euros. Sin embargo, sólo cinco empresas facturan una media de 65 millones de euros, es decir, más que el resto juntas.

España cuenta con 17.682 cementerios si bien España está dividida administrativamente en 8.126 municipios. Y los 2.405 tanatorios y velatorios que hay en todo el Estado tienen una capacidad instalada de 7.000 salas. Un número muy superior a los servicios necesarios (la demanda es siete veces menor) pues se calcula que hay una media de 1.157 fallecimientos diarios.

Algo similar ocurre con los hornos crematorios. De hecho, según Panasef, España es el país europeo con mayor número de hornos crematorios. Las 364 instalaciones actuales podrían permitir 1.456 incineraciones al día pero solo se realizan 419, tres veces menos. "Nuestra demanda no es lineal. No podemos conocer cuándo se van a producir las tasas más elevadas de fallecimientos y por ello, las empresas funerarias han tenido que hacer una gran inversión y actualmente el sector funerario debe sobredimensionarse”, ha explicado Juan Vicente Sánchez-Araña, presidente de Panasef.

El sector espera que dentro de 10 años la cremación sea la opción de seis de cada diez funerales, pues ahora solo representan el 36%. Hace diez años no superaba el 16%. En este aspecto, aún predomina una lógica urbana-rural. En las capitales de provincia la incineración llega al 50% de los servicios y en las grandes ciudades superan el 70%.

Panasef también ha revelado la estructura de los servicios funerarios, uno de sus argumentos ante los informes y las denuncias de organizaciones de consumidores sobre el alto coste y derivadas por la falta de una ley estatal. La patronal asegura que el 49% de los costes se corresponden al servicio funerario básico (el ataúd, los traslados, el velatorio, los permisos administrativos, el tratamiento de los cuerpos, algún tipo de catering para la familia), el 17% se corresponde a los impuestos indirectos, el 15% a complementos (por ejemplo las esquelas o las lápidas) y el resto a la compra o alquiler de un nicho para el cuerpo o las cenizas.