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A todo o nada en la Costa del Sol

El Grupo Santos asume fuertes deudas para construir el primer hotel de gran lujo en Málaga

El edificio fue bautizado en 1926 como hotel Príncipe de Asturias.
El edificio fue bautizado en 1926 como hotel Príncipe de Asturias.

José Luis Santos, presidente del Grupo Santos, se desplaza cada semana de Madrid a Málaga para supervisar personalmente las obras del Gran Hotel Miramar, el primer cinco estrellas gran lujo que tendrá la capital de la Costa del Sol, uno de los destinos urbanos más dinámicos del país. La nueva infraestructura, que ocupa un emblemático edificio de la ciudad, recibirá a sus primeros clientes previsiblemente antes de final de este año y se sumará a otros 11 complejos, todos en España, que posee esta empresa familiar dirigida por ocho hermanos de origen cántabro. Tres de sus establecimientos (en Madrid, Zaragoza y Baqueira Beret, en Lleida) abrieron en 2008 y un cuarto, el Porta Fira de Barcelona, lo hizo en 2010, en plena crisis, tras una inversión de 90 millones.

Los años de recesión han ralentizado los planes de expansión de la compañía, pero sin descartarlos por completo. El inicio de la obra del futuro hotel de Málaga estaba planeado para 2010, tras la adquisición del inmueble en subasta pública por 21,5 millones de euros, aunque no arrancó hasta 2014. Los 40 millones de euros de la reforma han salido de un préstamo bancario que tardaron en conseguir. “Ha sido duro y difícil, pero no hemos dejado de pagar las nóminas”, subraya Santos sobre esta etapa. El empresario cree que la decisión de hipotecar algunos establecimientos y refinanciar su deuda a largo plazo en 2007, cuando la dureza de la crisis aún no se sospechaba, ayudó al grupo a afrontar sus necesidades.

Un icono visitado por Ava Gardner y Orson Welles

El Miramar es uno de los edificios más grandiosos de Málaga, con diseño del arquitecto Fernando Guerrero Strachan. Inaugurado en 1926 por el rey Alfonso XIII, nació como hotel Príncipe de Asturias y ha tenido una azarosa trayectoria. Fue hospital de emergencias durante la Guerra Civil y, de 1987 a 2008, Palacio de Justicia. La Junta adjudicó el inmueble ese año para que fuera reconvertido en el gran hotel que fue en sus inicios, una subasta que ganó el Grupo Santos.
El que será el primer cinco estrellas gran lujo de la capital de la Costa del Sol tiene 200 habitaciones, incluidas 25 suites llamadas “imperiales” (de grandes dimensiones) y cuatro “reales”. Estas últimas, con vistas extraordinarias al Mediterráneo, serán las más caras, y su precio puede moverse entre una horquilla entre los 700 y los 5.000 euros, según la temporada. El de la habitación estándar oscilará entre 200 y 600 euros. “Eso lo marcará el destino”, precisa el director general del hotel, Israel Martínez. La cadena espera una ocupación media en 2017 superior al 60%, con la previsión de llegar al 75% en temporada alta. La restauración del inmueble, dirigida por el arquitecto José Seguí, ha sido fiel al proyecto original con el objetivo de recuperar su antiguo esplendor.
El Miramar está cargado de historia, ya que por sus grandes salones, terrazas y habitaciones se han paseado Ava Gardner, Elizabeth Taylor, Jean Cocteau, Orson Welles y Ernest Hemingway. Nombres con los que podrían bautizar alguna de las suites reales. La decoración de las habitaciones, de estilos clásico, mediterráneo y árabe, es obra de Anette Mijatovic, Miguel Seguí y Rosa Escribano.
El Gran Hotel Miramar abrirá a finales de 2016 con una plantilla fija aproximada de 100 trabajadores. En cálculos de su director general, habrá una persona empleada por cada habitación ocupada. El establecimiento ha sido reconocido ya, antes de su apertura, como miembro de The Leading Hotels of the World, una marca de prestigio.

La empresa ronda los 1.000 empleados y su facturación se sitúa ahora algo por encima de los 90 millones de euros. La bajada de ingresos se notó especialmente en 2013, cuando el sector turístico tocó fondo, y esa notable caída se localizó especialmente en los destinos dependientes del turismo nacional. En los tres hoteles que el grupo tiene en Madrid el descenso llegó al 50%, mientras que el establecimiento de Mallorca pudo aguantar mejor el tipo porque entre el 70% y el 80% de su clientela es de nacionalidad extranjera.

El Grupo Santos nació en la década de los cincuenta del siglo pasado y su actividad se dirigió en sus orígenes al sector de la construcción. Fue creado por los hermanos José Luis (padre de los actuales gestores) y Jesús Santos, que a partir de 1970 se animaron con una división hotelera. Ese año se inauguró el primer establecimiento en Madrid, el Praga, y solo un año después, el hotel Agumar, también en la capital. En 1981 llegó el Santemar, de Santander, el más grande de la cornisa cantábrica.

Los hijos de José Luis separaron su camino profesional del de su tío en 1986 (su padre había fallecido 13 años antes) y se centraron en consolidar el negocio hotelero. Mantienen una sección inmobiliaria centrada en viviendas de protección oficial para alquiler financiada a través de la gestión de suelo, aunque esta actividad está prácticamente paralizada desde el inicio de la crisis.

El resto de hoteles de la cadena están ubicados en Santander, Granada, Murcia y Valencia. Con el de Málaga, el grupo administrará unas 3.000 habitaciones. Santos resalta que nunca han vendido, cedido o traspasado la gestión de ningún establecimiento. Todos han permanecido abiertos en los peores momentos de la crisis. “Hemos trabajado y hemos dado trabajo”, añade. El empresario explica que no han bajado salarios ni han presentado expedientes de regulación de empleo (ERE).

La cadena hotelera tiene vocación nacional y de momento va a seguir así. Santos descarta ahora el salto internacional y no desvela futuras inversiones. “Los empresarios tenemos que acoplarnos a la situación. La nuestra ahora mismo es acabar el Miramar y rebajar la deuda para coger impulso”, concluye. La apertura del hotel de Málaga, en primera línea de playa, coincidirá con el 90º aniversario de su inauguración.