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El rentable oficio de aislar viviendas

El fabricante para la construcción Danosa capea la crisis española

Labores de impermeabilización en la cubierta de la T4 de Barajas.
Labores de impermeabilización en la cubierta de la T4 de Barajas.

Ocho de cada diez viviendas españolas sufren problemas de ruido y la práctica totalidad de ellas tienen pérdidas de calor. Tales ineficiencias suponen un gran mercado para Danosa, la empresa española que se ha colado entre las seis mayores de Europa en aislamiento e impermeabilización de edificios. “Las viviendas son las grandes depredadoras de la energía en España, consumen casi un tercio del total gastado. Pero la crisis ha sensibilizado a la gente en el ahorro, saben que pueden recortar hasta la mitad de su factura energética con la rehabilitación térmica de su hogar. Además, la legislación es cada vez más exigente en esta materia”, asegura Manuel del Río, presidente de Danosa.

No contenta con un mercado tan suculento, Danosa vende en 70 países, y pisa el acelerador de la internacionalización. En 2015 facturó casi la mitad de sus ingresos en el exterior, y llegará al 60% en 2016. El crecimiento del volumen de negocio es paralelo. “Facturamos casi 80 millones de euros en 2015, y llegaremos a 100 millones en 2016, recuperando los niveles precrisis. Una buena parte del avance vendrá por la consolidación de las empresas que vamos comprando”, afirma Del Río, que proyecta alcanzar los 200 millones de euros en ventas en 2020, de la misma forma.

Danosa ha bordeado la crisis sin llegar a pérdidas, siguiendo una estrategia de diversificación e internacionalización, cuyos resultados suponen hoy más de las tres cuartas partes del negocio, tres veces más que en 2008.

El tirón del negocio de rehabilitar

Manuel del Río sabe dibujar el futuro de la construcción, “no se volverá a construir 800.000 viviendas anuales, nos estabilizaremos en las 250.000 anuales. El crecimiento vendrá ahora de la rehabilitación de viviendas. La premisa anterior a 2008 era construir mucho para hacerse millonario, esta cultura ha dado paso a la construcción de calidad para servir a un público exigente y comprometido con el medio ambiente. En este escenario, creo que mi empresa crecerá al 10% anual en España”.

El rentable oficio de aislar viviendas

En 2012 se implantó en India, un mercado de 1.275 millones de personas con todo por hacer, porque impermeabilizan con soluciones arcaicas. Danosa constituyó la joint-venture Tikidan (en igualdad de condiciones) con Tiki Tar, el mayor fabricante indio de asfalto. Tikidan inauguró en 2013 su propia planta, que ahora trabaja en la impermeabilización de grandes edificios.

Para acelerar la internacionalización, Danosa salió de compras en 2014 con la previsión de invertir 37,2 millones de euros hasta 2017. Ya se ha hecho con cinco empresas, dos fabricantes en Portugal, las dos redes comerciales de un fabricante en Gran Bretaña y la planta química de la alemana Basf en Tudela.

La compra de empresas es constante. “Ahora negocio la adquisición de otras cuatro firmas en Francia, Portugal y Marruecos. Seguimos la estrategia de comprar a buen precio empresas que generen caja desde el primer momento, y tengan una actividad complementaria a nuestro negocio”, asegura Manuel del Río. La segunda pata de la internacionalización es la apertura de nuevos mercados. Danosa realizaba el 21% de sus ventas en 49 países del exterior en 2008, hoy es una multinacional con filiales en Portugal, Reino Unido, Francia, Marruecos, Colombia, México y Senegal.

La filial de Senegal es la última implantación y supone un paso más para afianzarse en África, pues comercializa sus productos en ese país desde hace 14 años. El negocio en Marruecos es floreciente. El país tiene un ambicioso plan para reducir la dependencia de los hidrocarburos, está implantando una nueva cultura del ahorro y el primer paso ha sido acometer un programa de eficiencia energética en las 15.000 mezquitas gestionadas por el ministerio de los Habous y Asuntos Islámicos de Marruecos. “El potencial del negocio de impermeabilización y aislamiento en África es enorme, por eso buscamos nuevos mercados en ese continente”, apostilla Manuel del Río.

Las filiales de Colombia y México atienden a toda Latinoamérica, a excepción de Chile, donde tienen una oficina comercial. “En general, observamos gran déficit de aislamiento en Latinoamérica, debido a la práctica inexistencia de normativa. Hay necesidad de soluciones constructivas de mayor calidad y durabilidad, respetuosas con el medio ambiente. Nosotros realizamos labores de prescripción técnica para dar soluciones, que despiertan mucho interés”, explica Esther del Río, directora del departamento Internacional de Danosa.

Una plantilla a salvo

La internacionalización ha evitado a Danosa verse arrastrada por la caída del 75%, vivida por el mercado de la construcción. “Nuestro retroceso se produjo en 2009, y no llegó al tercio del negocio. Cuando empezó la crisis teníamos un pequeño departamento de exportación, y tener ese camino andado nos permitió crecer en otros mercados. Así hemos mantenido el beneficio de la empresa durante toda la crisis sin realizar despidos”, explica Manuel del Río.

La empresa se ha convertido en un pequeño gigante del aislamiento con una deuda muy controlada, vinculada a proyectos concretos, y sin dejar de invertir. Entre 2014 y 2017 ha dedicado 22,8 millones de euros al crecimiento orgánico, y dedica dos millones de euros anuales al departamento de innovación para aligerar los materiales y mejorar sus funcionalidades. “Todo está inventado en el mundo del aislamiento y la impermeabilización”, apostilla Manuel del Río.

Su portfolio de productos supera las 700 referencias en impermeabilización, aislamiento acústico y aislamiento térmico de edificios, es la firma española con mayor diversificación en los tres campos. En la consolidación con las empresas adquiridas han aumentado la plantilla hasta 296 trabajadores a cierre de 2015 (86 más que en 2008), y llegarán a 371 empleados en este año.

Danosa es alcarreña, nació hace más de 60 años como un fabricante auxiliar de la construcción (se definen como industriales) y está dirigida por cinco de los hijos del fundador. Es una empresa familiar que no descarta la salida a Bolsa, pero solo hablarán de ella cuando haya pasado la crisis.