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Los enredos de Abengoa

Se acumulan los casos en el entorno de la empresa andaluza mientras los inversores negocian su aterrizaje para antes de la junta de accionistas

No ha acabado el enredo de Abengoa por mucho que el juez haya admitido la prórroga para salvar el concurso de acreedores y los nuevos inversores estén negociando el traspaso de poderes. Aunque el juez amplió el plazo hasta el 28 de octubre, los fondos quieren cerrarlo antes de la junta general de accionistas que se celebrará como muy tarde el 30 de junio (plazo legal). Pero, antes, están mirando el detalle de todas las cuentas para no encontrarse con sorpresas indeseables, que después del petardazo que llevó a la compañía el pasado verano cuando todo el mundo hablaba de su excelencia al borde del concurso de acreedores, no descartan. No hay más que mirar los últimos datos que desvelan que la empresa tuvo que pagar 123 millones de euros para regularizar su situación con Hacienda ya en 2016 o los cobros recibidos por el antiguo consejo que se leva a 32 millones (16 de ellos para el expresidente Felipe Benjumea). Asimismo, se encuentran con demandas de pequeños accionistas contra los antiguos gestores que les acusan de haber ocasionado pérdidas y manipulado las cuentas, temor que también ronda por sus cabezas.

La salida esta semana de José Pepón Domínguez Abascal de la nómina de Abengoa, de la que fue presidente entre septiembre y marzo, pone más en solfa en el asunto y abre interrogantes sobre la influencia de Benjumea en la empresa. Benjumea, representante de las familias fundadoras del grupo a través de Inversión Colectiva y presidente durante 24 años hasta que el pasado septiembre le sustituyó Domínguez, exigió la cabeza de su sucesor como condición para respaldar el plan de viabilidad negociado con los acreedores para evitar la suspensión de pagos. Benjumea se mostraba insastifecho de que Domínguez se hubiera alejado de sus predicamentos.

Inversión Colectiva controla más del 50% de los derechos de voto y se ha comprometido a dar su respaldo. La viabilidad del plan depende de él y fue la circunstancia que aprovechó para vengarse del que creía que era su delfín, quien seguramente antepuso los intereses que creía necesarios para la compañía a los de Benjumea, que seguía con su despacho en la sede sevillana de Palmas Altas. “O se va Pepón o no hay apoyo”, amenazó.

Ls fondos revisan al detalle las cuentas de la empresa para evitar sorpresas

Los acreedores lo tuvieron muy claro y Pepón tuvo que abandonar el 1 de marzo, aunque se mantuvo como miembro del consejo de administración, presidente de la Fundación y con el objetivo de volver al cargo de secretario general técnico que tenía antes de acceder a la presidencia. Sin embargo, no encontró facilidades de la nueva dirección, presidda por Antonio Fornieles, y no tuvo más opciones que volver a su cátedra de Estructuras en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Sevilla.

Al mismo tiempo que los nuevos inversores miran las tripas de la empresa y negocian la gobernanza, se está produciendo un goteo de abandonos que, en España, se acerca a las 700 personas y está dejando a la empresa descapitalizada. Esa cifra supone en torno al 15% de la plantilla, pero además corresponde a personal especializado que se está buscando la vida en otras empresas tecnológicas, no necesariamente de la competencia. Entre las bajas se contabiliza la de pesos pesados en la dirección. Caso de Ignacio García Alvear, codirector financiero de relación con inversores y de mercado de capitales, en la empresa desde 1995.

Todo este rosario de abandonos deja muy tocado al grupo y no se sabe si facilita o no la futura labor de los nuevos dueños del capital a la hora de configurar el nuevo equipo. En ese sentido, en el entorno de la empresa se especula que el director financiero Jesús García-Quílez Gómez, en la empresa desde 1998 y muy próximo a Benjumea, está preparando el abandono para independizarse y montar una firma de asesoramiento financiero. Lo mismo ocurre con Alfonso González, otro directivo con pedigrí en la casa como máximo ejecutivo en el área de ingeniería y construcción, que se ha quedado sin la presidencia de Abeinsa, la filial de Abengoa dedicada a la ingeniería y construcción.

El goteo de abandonos de profesionales se acerca ya a 700 personas

En esta empresa se acaban de celebrar las primeras elecciones sindicales del grupo en su historia. Fueron ganadas ampliamente por UGT y el sindicato independiente respaldado por la dirección de la empresa fracasó estrepitosamente, según las fuentes consultadas.

El grupo tiene en marcha un programa de desinversiones que puede dar alguna alegría en próximas fechas, pero lo que de momento cunde es el desconcierto y el temor de que haya que realizar un recorte de plantilla, aunque no tiene el dinero para afrontarlo.