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Macrofusión de las embotelladoras europeas de Coca-Cola

Sol Daurella, la presidenta de la española Iberian Partners, dirigirá el conglomerado europeo, que envasará el producto para 13 países, entre ellos, España y Alemania

La presidenta de la embotelladora española Coca-Cola Iberian Partners, Sol Daurella (centro), con Muhtar Kent, presidente de la multinaciones The Coca-Cola Company (izquierda), y John Brock, presidente de Coca-Cola Enterprises, una de las embotelladoras europeas
La presidenta de la embotelladora española Coca-Cola Iberian Partners, Sol Daurella (centro), con Muhtar Kent, presidente de la multinaciones The Coca-Cola Company (izquierda), y John Brock, presidente de Coca-Cola Enterprises, una de las embotelladoras europeas

La embotelladora de Coca-Cola en España, Iberian Partners, ha llegado a un acuerdo con la europea Coca-Cola Enterprises y la alemana Coca-Cola Erfischungsgetränke AG para llevar a cabo una macrofusión. Las tres compañías integrarán sus negocios en una nueva compañía, Coca-Cola European Partners, en una transacción que dará lugar al mayor embotellador independiente de la multinacional de refrescos en el mundo por ingresos netos.

El gigante embotellador europeo dará servicio a 300 millones de consumidores en trece territorios en Europa Occidental, incluyendo a España, Portugal, Andorra, Islandia, Alemania, Francia, Reino Unido, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, Países Bajos, Bélgica, y Suecia. Los actuales dueños de la compañía española tendrán el 34% de la propiedad de esta nueva sociedad.

Sol Daurella, presidenta de Iberian Partners, será la presidenta del conglomerado europeo. Sin embargo, el poder ejecutivo, el del consejero delegado, estará en manos de John Brock, hasta ahora responsable de Coca-Cola Enterprises. Esta embotelladora —que aporta al nuevo grupo siete mercados, entre ellos, Reino Unido y Francia— está participada mayoritariamente por la multinacional Coca-Cola de Atlanta y es cotizada.

La española Coca-Cola Iberian Partners, por su parte, es propiedad de varias familias, principalmente los antiguos dueños de la embotelladora catalana Cobega, la familia Daurella. Poseen el 55% de los títulos de la firma española, lo que les permitirá también mantener una posición dominante en la nueva macroempresa europea. Tras la fusión, los propietarios españoles controlarán el 34% de las acciones del conglomerado europeo. El grupo alemán, un 18%. Y Coca-Cola Enterprises otro 48%. Sin embargo, esta última compañía es cotizada, por lo que su propiedad se reparte entre muchos accionistas minoritarios.

La nueva macroembotelladora europea nace con unos ingresos netos anuales en 2015 de aproximadamente 12.600 millones de dólares (más de 11.500 millones de euros). Cotizará en las bolsas de Ámsterdam, Nueva York y Madrid. "Coca-Cola Iberian Partners mantendrá en España y Portugal la estructura y organización necesarias para atender al mercado, consumidores y clientes con la cercanía y apego a la realidad local con la que lo ha venido haciendo los últimos 64 años", ha asegurado la empresa, que señala que seguirá pagando los impuestos de las ventas que realice en la Península en España y Portugal.

¿Cierre de fábricas?

Se espera que la transacción a nivel europeo se cierre en el segundo trimestre de 2016. En conjunto, las empresas sumarán 50 fábricas y 27.000 trabajadores.

En España y Portugal, la embotelladora Coca-Cola Iberian Partners es ya resultado de un macrofusión, por la que se unieron las siete principales empresas que envasaban el refresco en la Península. Aquella fusión fue el germen del gran conflicto de Coca-Cola en España, que se ha alargado más de 18 meses. Tras unir las empresas, Iberian Partners cerró cuatro fábricas y aplicó un ERE para 1.191 trabajadores, que anuló el Tribunal Supremo hace unos meses. El problema todavía no está cerrado del todo, pero la empresa española sigue ahora hacia adelante con otra fusión a nivel europeo.

Trabajadores de la planta de Fuenlabrada, la fábrica de Coca-Cola que cerró tras la fusión en España, en el campamento de protesta que mantienen desde hace 19 meses ampliar foto
Trabajadores de la planta de Fuenlabrada, la fábrica de Coca-Cola que cerró tras la fusión en España, en el campamento de protesta que mantienen desde hace 19 meses EFE

Una portavoz de Iberian Partners ha asegurado que, de momento, no se ha hablado de ninguna reorganización industrial tras la fusión que implique cierres. La empresa defiende que la unión de empresas se lleva a cabo para ganar competitividad a nivel mundial. No obstante, la multinacional sí asegura que la unión de embotelladoras supondrá reducir gastos. "Coca-Cola European Partners estima alcanzar unos ahorros de costes anuales antes de impuestos de aproximadamente entre 350 y 375 millones de dólares en los tres años siguientes al cierre de la operación", dice en un comunicado.

La empresa señala que ese ahorro llegará de "sinergias", que "permitirán a la nueva compañía incrementar la inversión en ventas y márketing al canal, lo que generará un incremento de sus beneficios consistente en el tiempo".

Menos embotelladoras, más grandes

La operación europea no es una excepción. La multinacional de refrescos está azuzando las uniones entre sus embotelladoras en todo el mundo, con el objetivo de ser más eficiente en las campañas de promoción y en el empaquetado de productos.

Tras la macrofusión europea, además de la nueva Coca-Cola European Partners (que cubre 13 países), quedarán en el Viejo Contienente otras tres empresas con licencia para envasar la bebida. Carlsberg (en Dinamarca y Finlandia), Hellenic (sirve principalmente a Irlanda, Italia, Rusia, Suiza, Austria, Bélgica y Grecia) y Sibeg (para Sicilia y Albania).

La transacción europea todavía no está cerrada. Está sujeta a la aprobación de los accionistas de Coca-Cola Enterprises. Además, necesita la aprobación antimonopolio de la Comisión Europea y la aprobación de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en Estados Unidos.