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Una nueva grabación telefónica pone en problemas a OHL en México

Las escuchas revelan el apoyo que brinda una consejera estatal a la empresa ante los jueces

El Viaducto Elevado Bicentenario, de OHL.
El Viaducto Elevado Bicentenario, de OHL. Bloomberg

Vuelve la tormenta sobre OHL en México. Tras unas semanas de tranquilidad, durante las que había recuperado en Bolsa casi todo lo perdido en 2015, una nueva grabación de conversaciones entre sus directivos zarandea a la compañía y se convierte en escándalo nacional. Esta vez, las escuchas telefónicas revelan el supuesto apoyo que brinda un alto cargo del Estado de México a la constructora ante las autoridades judiciales para evitar que otra empresa mida el tráfico de una de sus mayores autopistas. OHL tiene en México 3.700 empleados y una inversión de 3.500 millones de euros.

La llamada más espinosa, del 27 de octubre de 2014, la efectúa el entonces secretario del Transportes del Estado de México, Apolinar Mena Vargas, al director de Relaciones Institucionales de OHL, Pablo Wallentin. Pero en vez de contestar este último, responde una voz identificada como la consejera jurídica estatal, Luz María Zarza: “Es nada más para saludarte, porque aquí tengo secuestrados a los abogados y a nuestro amigo (Wallentin) para ver cómo va nuestro amparo, que se nos va complicando, pero ya estamos agarrándolo. Como vamos a ir a ver a la magistrada y el juez, nos estamos poniendo de acuerdo para caerle”.

El pleito al que se refiere la escucha telefónica es el que mantiene la compañía con Infraiber, una empresa encargada de instalar un sistema de medición independiente de tráfico e ingresos en la autopista Circuito Exterior Mexiquense. El contrato fue cancelado por OHL, pero Infraiber ganó los recursos para ejercer sus derechos. El objetivo de la supuesta reunión entre la consejera y la constructora era acordar una estrategia para que los jueces revocasen su decisión en un asunto clave para la transparencia financiera de esta autopista, una de las grandes infraestructuras viarias llevadas a cabo por la firma en el Estado de México, donde gobierna el PRI.

No es la primera vez que Wallentin y Mena se encuentran en el ojo del huracán. Ambos tuvieron que abandonar sus puestos hace más de un mes debido a otra grabación en la que se destapaba que la constructora había pagado al secretario de Transportes y a su familia las vacaciones en un hotel de lujo de la Riviera Maya. Pero el mayor golpe para OHL llegó cuando, ya fulminado Wallentin, se hizo pública otra escucha en la que este ejecutivo, con enorme desparpajo, acordaba con el director jurídico, Gerardo Fernández, supuestos pagos a magistrados en relación con pleitos derivados del Circuito Exterior Mexiquense.

- “¿Cuánto hay que darle a los magistrados?”, pregunta en dicho audio Wallentin.

- “Pues yo creo que una manita”, responde el director jurídico.

Las escuchas empezaron a difundirse en mayo a través de Youtube por una fuente anónima. En un primer momento, sacaron a la luz un presunto sistema de fraude y sobrecostes que tenía como epicentro el Viaducto Bicentenario, una autopista elevada de 22 kilómetros destinada a descongestionar el tráfico de la Ciudad de México. Después, llegó el turno al Circuito Exterior y los supuestos pagos a magistrados. La respuesta de la compañía al escándalo ha sido ambivalente. No ha negado la veracidad de las grabaciones, pero sí que haya cometido ningún delito. Ha retirado de la cúpula a Wallentin, el ejecutivo más vapuleado por los audios, pero ha mantenido al director jurídico. Ante la última andanada, OHL volvió a insistir en su estrategia y aseguró que "ha cumplido cabalmente" con la sentencia de Infraiber y que todo se debe a "una campaña de hostigamiento a través de grabaciones ilegales manipuladas que intentan desprestigiar el actuar de la compañía ante participantes del mercado, autoridades y público”.

El goteo de escuchas ha dañado la credibilidad de la empresa. Durante años, sus estrechas relaciones con el poder priísta en el Estado de México, donde concentra el 60% de sus concesiones de autopista y opera el principal aeropuerto, fueron objeto de profundos recelos. Con la salida a la luz de las grabaciones, esta desconfianza se disparó. Las acciones llegaron a acumular un 35% de pérdidas, la agencia de calificación Fitch puso en revisión negativa a dos subsidiarias de OHL (Circuito Mexiquense y la autopista Amozoc-Perote), y el mismo Gobierno tomó cartas en el asunto al solicitar que se auditen los contratos de la empresa. Tras un mes de calma, que ha coincidido con las elecciones, la constructora se había recuperado en Bolsa y el caso, en un país donde la práctica de las escuchas es constante, parecía haber quedado diluido. Pero el último golpe hace presagiar nuevas tormentas para la compañía. El escándalo continúa.

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