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El verano cuesta más a los rezagados

Dejar para última hora el alquiler del apartamento de vacaciones o la colocación del toldo encarece el presupuesto

Bloque de apartamentos en Benidorm (Alicante).
Bloque de apartamentos en Benidorm (Alicante).

El verano no solo va a calentar el ambiente. También los precios. Como es habitual, con la llegada del buen tiempo abren las piscinas, la sandalia conquista el asfalto, y los productos y servicios de temporada suben de precio. Y ya se sabe que los españoles suelen dejar ciertos quehaceres para el último momento.

El mejor ejemplo es el alquiler del alojamiento para las vacaciones, que sube como la espuma en las localidades costeras con más demanda. Cuanto más tarde, más caro. “En destinos muy solicitados como Formentera, Ibiza, Figueres, Puerto de Santa María o Marbella, lo más probable es que el precio sea considerablemente superior al que podríamos tener si hemos reservado con tres o cuatro meses de antelación y, en ocasiones, ahorrarnos entre un 10% y un 20%”, explica Juan Carlos Fernández, director general del Sur de Europa de HomeAway, portal de alquiler de vacaciones.

Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Canarias son las comunidades con mayor demanda (concentran el 80% de las solicitudes). Ahora bien, las ofertas de último minuto existen, pero hay que buscarlas y tener algo de suerte. “Si la fecha se aproxima y el dueño tiene el alojamiento vacío es posible que haga una oferta de última hora para cerrar una reserva”, añade Fernández.

Reservar un apartamento con antelación permite ahorrar hasta un 20%

Historia aparte es el mercado de alquiler vacacional de gama alta, donde el dueño no hace distinciones. Pide lo mismo si se reserva en junio que si se hace en pleno agosto. “El propietario solo quiere precio y no hay margen de negociación”, dice Wayne Lefkowitz, director de la tienda Engel & Völkers Marbella Golden Mile. Esta agencia dispone de 40 propiedades en la Milla de Oro y Marbella Este (Málaga) que se alquilan por unos 100.000 euros al mes. Los propietarios suelen arrendar meses enteros y no semanas sueltas. Se trata de villas de unos mil metros construidos.

Más productos y servicios que se encarecen. La diferencia entre instalar un toldo o una pérgola ahora y hacerlo dentro de 15 días puede ser de hasta el 30%. “Incentivamos al cliente para que se decida a instalar los toldos fuera de temporada con este descuento sobre la tarifa de verano”, señala David Díaz, de la empresa Megatoldos. Y si se hace con más antelación mucho mejor, ya que la demanda en verano aumenta en torno a un 40% y puede haber problemas para atender todas las solicitudes de instalación.

No es habitual que las empresas se queden sin stock en plena temporada, pero podría pasar con ciertos materiales, ya que la mayoría de proveedores cierra durante el mes de agosto.

En temporada alta los instaladores suelen tener problemas de agenda

Lo más solicitado en estas fechas son los toldos para ventanas, seguido de las pérgolas de aluminio. “El precio de un toldo para una ventana de 1,50 metros ronda los 340 euros en plena temporada, mientras que la instalación del mismo en meses de otoño e invierno puede caer hasta los 240 euros”.

Problemas para atender la demanda también pueden tener los instaladores de aire acondicionado. “Es recomendable hacer una revisión antes de ponerlo en funcionamiento para evitar averías. En la época de pleno verano son más frecuentes y los profesionales tienen peores agendas”, señalan en Reparalia.

Si de ahorrarse unos euros se trata, las ventas flash online son otra opción. En grandes centros comerciales como Leroy Merlin funcionan los descuentos por tiempo limitado. Durante unos días se ofrecen rebajas de hasta el 67% en unidades limitadas, ya sean piscinas, mobiliario de terraza, parasoles y mosquiteras, fuentes para el jardín, barbacoas o climatizadores.

La antelación también es una buena compañera cuando se trata de alquilar el piso a estudiantes. Si el casero anuncia su vivienda ahora tiene más posibilidades de alquilarla, ya que por estas fechas los estudiantes empiezan a buscar alojamiento. “En septiembre casi todos tienen ya firmado el contrato de alquiler del piso en el que van a residir durante el curso, por lo que conseguir inquilinos puede ser más complicado”, señalan en Uniplaces, portal de alojamiento para estudiantes.

 

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