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La empresa familiar vasca rompe los tabúes

Javier Ormazábal será el primer presidente de la asociación territorial, que 23 años después completa el mapa nacional de este colectivo

Javier Ormazábal entre sus directivos Joseba Jauregizar (izquierda) e Iñaki San Sebastián.
Javier Ormazábal entre sus directivos Joseba Jauregizar (izquierda) e Iñaki San Sebastián. EFE

Los próximos 25, 26 y 27 de octubre se celebra en Bilbao el XVIII Congreso de la Empresa Familiar. La noticia es conocida; sin embargo, el hecho de que la organización haya escogido la capital vizcaína no es por un capricho del actual presidente del organismo, el editor Javier Moll. Se trata del respaldo explícito a la nueva asociación de la Empresa Familiar en el País Vasco, cuya puesta de largo se plasmará en el citado congreso y cuya creación se hará pública en próximas fechas. Su incorporación se quiere celebrar por todo lo alto ya que supone completar el mapa nacional después de que el pasado septiembre lo hiciera Navarra. La ausencia de las dos comunidades, muy representativas además en este colectivo, se había convertido en la asignatura pendiente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) desde su creación en 1992.

El primer presidente de la asociación vasca será Javier Ormazábal Echevarría, de 51 años, presidente del grupo Vealia, empresa familiar heredera del grupo Ormazábal y que fundó su padre, Javier Ormazábal Ocerin, fallecido en enero de 2014 a los 82 años. Ormazábal se encuentra configurando la junta directiva con representantes de la empresa familiar de la comunidad. Aunque los empresarios vascos ya no son tan reacios a aparecer públicamente, la formación de dicha cúpula no aparece como cosa sencilla. Empresas como Bicicletas BH, de los hermanos Beistegui, o Sener, de la familia Sendagorta, han estado presentes estos años en el seno del IEF y han trabajado muy activamente para que avanzara la nueva asociación vasca.El retraso para la constitución se ha debido, sin duda, a la situación excepcional que ha vivido el País Vasco durante muchos años, con los empresarios extorsionados por el impuesto revolucionario y amenazados de secuestro por ETA, habiéndose producido varios casos, además de algunos asesinatos. Esa circunstancia frenaba cualquier intento asociativo, limitado a la patronales vasca y provinciales en las que personajes como Luis Olarra, José María Vizcaíno o Juan Alkorta sobresalieron por su atrevemiento ante las amenazas. El fin de la presión terrorista ha permitido este avance y, de hecho, se han celebrado algunos eventos de la empresa familiar en torno a las Cámaras de Comercio que alentaban a dar este paso.

Un empresario de segunda generación

Javier Ormazábal Echevarría relevó a su padre, Javier Ormazábal Ocerin, hace una década, cuando este había superado los 70 años y dio paso a sus hijos. Además de presidir Vealia, asumió el mando del centro tecnológico vasco Tecnalia. El fundador, a su vuelta de la mili, entró a trabajar como aprendiz en un taller de fabricación de motores eléctricos en Bilbao. Tras aprender el oficio, dio el salto y fundó la empresa de componentes eléctricos que hoy es referencia nacional e internacional, con presencia en 50 países, una facturación de 600 millones y empleo para 3.000 personas. El grupo centra su actividad, además de en redes eléctricas, en comunicación, transporte, seguridad y gestión de infraestructuras.

La asociación vasca funcionará dentro del entramado de la empresa familiar como el resto de asociaciones autonómicas, es decir, de forma independiente respecto al IEF, del que es afiliada. Las asociaciones territoriales de la Empresa Familiar están formadas por empresas líderes en los distintos sectores de su región y responden a la voluntad del IEF por contar con una proyección regional, conocer los asuntos que afectan a las compañías en sus áreas de influencia y difundir los asuntos en los que se trabaja a nivel estatal y europeo, según reza sus estatutos. La vinculación entre el Instituto y las asociaciones territoriales se realiza a través de un convenio de colaboración como "asociación vinculada al Instituto de la Empresa Familiar".

El Instituto cuenta con 100 empresas grandes, mientras las asociaciones provinciales se componen de empresas más medianas y pequeñas y llegan a sumar más de 1.000 por territorio. En conjunto, la empresa familiar supone más del 27% del PIB español, de los que 10 puntos porcentuales es de las asociaciones provinciales, y más del 25% del empleo.

En los casi 25 años de existencia, el IEF se ha consolidado como el interlocutor de referencia sobre este tipo de empresa y su importancia como generador de riqueza ante las Administraciones, instituciones, medios de comunicación y la sociedad en general. Están representados prácticamente todos los grupos familiares. Los que cotizan en Bolsa se les aplica la definición de empresa familiar si la persona que fundó o adquirió la compañía, sus familiares o los descendientes poseen el 25% de los derechos de voto a los que da derecho el capital social.

El IEF, además, fue uno de los impulsores del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) y, como tal, miembro de pleno derecho con tres representantes: Simón Pedro Barceló, presidente del grupo Barceló; Leopoldo Rodés, presidente de Havas Media Group e impulsor del IEF en su fundación, y Javier Moll, presidente de Editorial Prensa Ibérica y en la actualidad del instituto, cargho que se renueva cada dos años. El CEC es un lobby empresarial del que forman parte también parte de los grandes grupos españoles. Se centra en aportar propuestas que mejoren la competitividad, ayuden a la recuperación económica y fortalezcan la confianza en España.