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Señor presidente: invierta más y pague menos dividendos

Larry Fink, presidente de BlackRock, manda una carta a los directivos de las empresas

Larry Fink es el hombre más poderoso del mercado. 4,2 billones de euros le avalan. Es el patrimonio que maneja BlackRock, la gestora de fondos de inversión que preside. Fink, acostumbrado a sugerir a Gobiernos, banqueros centrales y reguladores lo que deben hacer, ha decidido ahora marcar la hoja de ruta de las multinacionales. En una carta fechada el pasado 10 de abril, y dirigida a los presidentes de las mayores empresas del mundo —incluidas los directivos de las principales cotizadas españolas—, les anima a centrarse en la “creación de valor a largo plazo”.

En su misiva Fink denuncia que los ejecutivos sufren fuertes presiones para generar resultados inmediatos. “Y en respuesta a esa presión cada vez más líderes deciden aumentar los dividendos o recomprar más acciones, descuidado la inversión en innovación, en la formación de los empleados o en aquellos gastos de capital que son necesarios para mantener el crecimiento a largo plazo”. En su opinión, esta tendencia es un riesgo que daña tanto los intereses de aquellos que invierten pensando en su jubilación como a la economía mundial. En este sentido, recuerda que en 2014 se batió el récord de retribución al accionista. “Con los tipos de interés próximos a cero, devolver una cantidad excesiva de capital a los inversores envía un mensaje desalentador acerca de la capacidad de una compañía para usar sabiamente sus recursos y desarrollar un plan de negocio”.

Fink avisa a los presidentes de las multinacionales de que su lealtad y atención no se debe a aquellos inversores más especuladores, que entran y salen del accionariado de las empresas, sino a los que él califica como de los “dueños a largo plazo”. El presidente de BlackRock cree que los directivos empresariales no deberían luchar solos en esta batalla y hace un llamamiento para que los “gobernantes de todo el mundo” se involucren. “Las políticas fiscales se podrían reformar para incentivar la inversión a largo plazo, por ejemplo, introduciendo una reducción progresiva de las tasas a pagar por aquellas inversiones con una antigüedad superior a los tres años, pudiendo llegar a un tipo cero después de diez años”.

El hombre más poderoso del mercado pide a los directivos que resistan las presiones y no gestionen pensando solo en el corto plazo

Fink también cree que las gestoras de fondos deben colaborar, involucrándose más en la gestión de las compañías, no limitándose solo a ejercer su voto en las juntas y desarrollando mejores prácticas de gobierno corporativo. “Aquellos líderes que sigan este modelo podrán contar con nuestro apoyo”. No es una advertencia baladí. Nadie querrá tener en contra a un cañón como BlackRock, con una potencia de tiro equivalente a cuatro veces el tamaño de la economía española.

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