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Repsol tomó el ‘talgo’ a Canadá

La petrolera utilizó nombres clave ligados al ferrocarril para la operación de Talisman

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz y su presidente, Antonio Brufau.
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz y su presidente, Antonio Brufau.

Más de 300 directivos de Repsol procedentes de 16 países (15% mujeres) se reunieron el viernes en la sede central del grupo en Madrid para escuchar del presidente, Antonio Brufau, y del consejero delegado, Josu Jon Imaz, los extremos de la Operación Talgo, denominación con que muy pocos conocían las negociaciones para la adquisición del grupo canadiense Talisman Energy. En ese juego de claves, Talisman era Talgo y Repsol recibió el nombre de Renfe.Pero la cosa no iba de trenes ni nada parecido, sino de petróleo. Y se refería a la mayor compra por una empresa española de una extranjera en muchos años.

Desde que anunciaron el desembarco en ese talgo canadiense el pasado martes, Brufau, Imaz y otros directivos de Repsol han estado de gira por Londres, París y Francfort, donde se han entrevistado con analistas. Aunque han recibido el anuncio de alguna revisión del rating, en ese periplo “las impresiones fueron positivas porque los analistas entienden la racionalidad de la operación y confían en la capacidad de Repsol”, según fuentes de su entorno.

El colofón del road-show lo puso la masiva reunión del viernes. Imaz se encargó de detallar el alcance de la operación, en la que Repsol se gastará 10.400 millones de euros entre la compra de las acciones (6.640 millones) y la asunción de la deuda (3.760 millones de euros). Los ocho dólares (6,4 euros) fijados por acción representan una prima del 24% sobre la cotización media de los últimos tres meses, pero del 84% sobre la del día antes a cerrar el acuerdo, cuando las acciones de Talisman estaban a 4,29 dólares. Y aunque multiplica por cinco el ebitda, es muy inferior a los 13 euros que Repsol estuvo a punto de pagar en julio pasado y que desestimó a última hora por considerarlo excesivo.

Según fuentes presentes, Imaz destacó las oportunidades y ventajas para las dos compañías y lo que implicará para la internacionalización de Repsol, que con esta operación se mete de nuevo en el club de las grandes petroleras con presencia en más de 50 países y una plantilla que supera las 27.000 personas. Asimismo, da carpetazo a la crisis que supuso la expropiación de YPF por el Gobierno argentino.

Brufau, que clausuró la convención, analizó los retos y las características que debe tener un directivo para afrontarlos. En ese contexto, se refirió a la gestión de la energía como una de las claves para crear y suministrar riqueza y no como arma estratégica para objetivos políticos. Y en esa gestión, la tecnología será la base de transformación, el motor del cambio, explicó, para luego llamar la atención de los peligros de la autocomplacencia y de la necesidad de desterrar el confort para lograr los objetivos a lo que aspira una compañía energética global.

El ejecutivo de Mollerussa (Lérida) definió los cuatro pilares en los que debe basarse la gestión: liderazgo, innovación y tecnología, talento y actitud global. Definió el liderazgo como la necesidad de transformación de la compañía. Y la manera de hacerlo es a través de la innovación y la tecnología y de la búsqueda y captación del talento apostando por la globalización. Pidió a sus directivos que sean capaces de adaptarse a los nuevos tiempos.

La compra de Talisman está supeditada a que el 66,6% de los accionistas lo apruebe en la junta general del 19 de febrero de 2015. Una vez salvado ese trámite y el del examen de los organismos reguladores, Repsol hará efectiva la oferta para la que, a su vez, se ha impuesto un mínimo del 90%.

Los principales accionistas de Talisman, incluido el inversor estadounidense Carl Icahn (posee el 7,5% y tiene dos miembros en el consejo), han dado el respaldo. Si falla la operación, Talisman pagaría a Repsol un importe de 270 millones de dólares (unos 2015 millones de euros), el 3,25% del valor de la operación.

Repsol financiará la transacción con los fondos logrados por la expropiación de YPF (5.400 millones de euros) y una emisión de bonos por valor de 5.000 millones. Asimismo, tiene previsto vender 800 millones en activos (un 2% del total). De esta forma, la deuda del grupo se eleva a unos 12.400 millones de euros, según explicó Brufau. JP Morgan, Deustche Bank han actuado como bancos de inversión de Repsol y Bennett Jones ha sido el principal asesor legal, mientras Nomura y Goldman Sachs han sido los bancos agentes de Talisman.

Con Talisman, el grupo español cumple el objetivo de aumentar su presencia en exploración y producción (upstream), que pasa del 38% al 58% del negocio. Talisman Energy aportará activos en Norteamérica (Canadá y Estados Unidos) y el Sudeste Asiático (Indonesia, Malasia y Vietnam), así como en Colombia, Reino Unido y Noruega, entre otros países. Una vez culminada la operación, Norteamérica supondrá casi el 50% del capital empleado en el área de exploración de hidrocarburos de la compañía y Latinoamérica, el 22%.

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