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Lazpiur, el valor del compromiso

La empresa vasca enseña que el respeto al trabajador es un pilar del emprendimiento

La empresa vasca Lazpiur ha hecho de la plantilla uno de los pilares más importantes.
La empresa vasca Lazpiur ha hecho de la plantilla uno de los pilares más importantes.

Lazpiur es una empresa que empezó fabricando zapatos allá por tiempos de la Primera Guerra Mundial; continuó por fabricar clavos, después de la Guerra Civil Española; y ha terminado (de momento) como empresa puntera especializada en la fabricación de maquinaria y utillaje que permite mejorar la productividad de las empresas. Por el negocio han pasado (contando la que ahora dirige la compañía y la que se está formando en la misma) cuatro generaciones Lazpiur. Durante todo este tiempo, han cambiado muchas cosas en la empresa… excepto dos: la sede en Bergara (Guipúzcoa) y el fuerte compromiso existente entre la dirección de la compañía y sus trabajadores. “Seguramente esa es nuestra mayor fortaleza, lo que nos ha permitido atravesar la crisis sin haber tenido que despedir a nadie”, explica Miguel Lazpiur, actual gerente de la firma con 112 empleados.

Ahora, cuando en Lazpiur se espera facturar este año unos 16 millones de euros, el gerente de la empresa reconoce que sin el compromiso de la plantilla hubiera sido imposible sobrevivir “son personas, más que trabajadores, con una alta capacidad de adaptación. Esto nos ha permitido, entre otras cosas, competir, desde aquí, con empresas alemanas. Además, después de lo que cuesta formar a un trabajador, no puedes permitirte echarlos así como así”. Precisamente, los altos estándares de gestión de la compañía, es lo que ha permitido a Lazpiur haber alcanzado, desde hace ya años, los niveles de exigencia marcados por el Modelo Europeo de Calidad Total (que se usa para evaluar una organización de acuerdo a unos parámetros de excelencia). “Esto nos ha permitido ganar muchos clientes en mercados como Europa o EE UU”, dicen.

A rebufo de la industria

Lazpiur, el valor del compromiso

El superávit comercial del sector del automóvil en España, en el que se engloba la industria de componentes, ha alcanzado durante los primeros nueve meses del año los 3.444 millones de euros, según datos del Ministerio de Economía. Esto supone un descenso del 42,9% con respecto a los tres primeros trimestres de 2013. En total, las exportaciones del sector sumaron 26.093 millones de euros y las importaciones totalizaron 22.649 millones en el período, un 22% más que hace un año.

Si se desglosan estos datos por sectores, automóviles y motocicletas contabilizaron unas exportaciones de 17.720 millones de euros hasta septiembre, un 8,4% más, mientras que sus importaciones crecieron un 37,3%, hasta 8.834 millones de euros.

Por lo que respecta a la industria de componentes, las exportaciones —hasta septiembre pasado—, registraron un volumen de 8.372 millones de euros frente a unas importaciones de 13.814 millones. En todo caso, y pese a la desaceleración de este año, el incremento de las exportaciones durante los últimos años permite asegurar que el sector se está recuperando como uno de los pilares de la economía española. El número de nuevos empleos en plantas españolas hasta septiembre se cifra en 19.100, y el 84% de esta fuerza laboral cuenta con contratos indefinidos.

España ha avanzado tres puestos en la clasificación mundial y es ahora el noveno país fabricante tras países como Brasil, México o India. Según la patronal Anfac, este año en las plantas españolas se ensamblarán 2,4 millones de vehículos, una cifra que se espera incrementar en un 8% en 2015. Los vehículos fabricados en España tienen en Europa una cuota de mercado del 15%, cuando hace dos años era tan sólo del 13%. 

La conversación avanza y surge un concepto vital en la realidad de Lazpiur (y razón absoluta de que hoy no sea pasado): el Proyecto Fénix. Hasta finales de 2011 no existía. Hoy, Lazpiur no podría existir sin él. Su nacimiento y desarrollo fue crucial para la supervivencia. Después de perder un 50% de ventas en un solo ejercicio, mantener la plantilla y no tocar los salarios (fruto de los pactos habían subido un 18% entre 2006 y 2011), la situación era crítica. Entonces, los trabajadores se reunieron con Miguel y Agustín Lazpiur (su hermano y copropietario de la empresa) y les plantearon que la situación debía cambiar. Miguel detalla, en lo básico, en qué consistieron aquellos cambios: “Se trató de medir la potencialidad real de las personas, de nuestros trabajadores. Esto nos permitió, en ocasiones, cambiarles a puestos de trabajo en los que podían dar más de sí. Además, hemos tomado otras medidas, como medir la rentabilidad real de cada operación que se hace; hacer presupuestos muy detallados de cada área, formando, incluso, personal para ello; o generar un departamento de control de costes. Esto nos permite hacer modificaciones sobre la marcha”. Por último, y como otro elemento del Proyecto Fénix, Miguel añade una mejora “con el área de gestión de proyectos, en la que semanalmente comprobamos el estado de los proyectos en los que trabajamos en cuanto a plazos, calidad, resultados, etcétera”.

En diferentes momentos de su historia más reciente, en Lazpiur se fabricaron máquinas para prensar manzanas y elaborar sidra; mecanizar piezas de ollas o elaborar rosquillas. Sin embargo, desde los años 80, Lazpiur comenzó a especializarse más y más en el sector de los componentes para la automoción: “Hoy representa el 80% de nuestro trabajo y, probablemente esto vaya en aumento puesto que, si hoy la parte mecánica del automóvil representa en torno al 20% del valor total del coche, en poco tiempo llegará al 50%”.

En opinión de este empresario, Lazpiur puede mirar con optimismo el futuro gracias a su estabilidad financiera, su política de formación y el desarrollo de patentes. “Como la mayoría de las empresas vascas de nuestro tamaño, nos autofinanciamos con nuestros propios beneficios”, dice. Respecto a la capacitación de sus trabajadores, aseguran que tienen “formación interna y externa, gracias a una estrecha colaboración con escuelas”. Y en cuanto a las patentes, de las que Lazpiur es propietaria de una veintena, explican: “En esto nuestra colaboración con centros de investigación es básica. Nosotros no tenemos departamento de I+D, sino que, cuando detectamos un producto interesante, ponemos a nuestra propia gente a desarrollar este proyecto”.

Así es esta empresa codirigida por Miguel Lazpiur, un hombre que aconseja a quien quiera emprender “fomentar el compromiso con sus trabajadores”.

Perfil y proyectos

Maestro industrial, Miguel Lazpiur no pudo ir a la Universidad por falta de recursos en la familia. Nunca dejó los libros y diseñó su primera patente mientras hacía el servicio militar.

Su objetivo es seguir ganando mercado en las áreas en las que actualmente Lazpiur está presente, principalmente forja y maquinaria. También abrirse a nuevos mercados por el norte de África y Asia.