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Programa para gobernar ya

Hay grandes similitudes entre las propuestas del PSOE en 1982 y las actuales de Podemos

Pablo Iglesias, en una asamblea de Podemos.
Pablo Iglesias, en una asamblea de Podemos. Luis Sevillano

El partido político que, según las últimas encuestas, tenía muchas posibilidades de gobernar el país (aunque nunca lo había hecho hasta el momento) había elaborado, con la participación “de cientos de técnicos y de diálogo intenso con todos los sectores sociales”, un programa electoral sobre el que se le podrían exigir responsabilidades si entraba en La Moncloa. Este programa se basaba en el principio de que las próximas elecciones serían la gran ocasión para que los ciudadanos recuperasen su protagonismo directo. Decía que la gran mayoría de los españoles es consciente de que las esperanzas de progreso “han sido repetidamente frustradas por la vacilante política de los gobiernos recientes, que han contemporizado con los grupos más reaccionarios y egoístas, preocupándose más de sus propias disensiones internas que de los auténticos problemas de la sociedad”.

El programa electoral no era novedoso en su prioridad: la creación de puestos de trabajo. Sí en las medidas concretas que proponía: la inversión pública como motor de la economía, una política expansiva desarrollada dentro de un plan general de crecimiento, políticas específicas de empleo como reducir la edad de jubilación y la jornada de trabajo. Y todo ello con la garantía del mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios. Los futuros gobernantes se concedían el plazo de un año para rebajar la edad de jubilación a los 64 años, marcando una tendencia mediante un ritmo de rebaja de seis meses cada año. También durante el primer año se fijaba la jornada laboral en 40 horas semanales y en 30 días de vacaciones anuales, manteniéndose el objetivo de las 35 horas. Habría creación directa de empleo en el sector público por decisión política.

La CEOE acusó al PSOE de “aproximarse a los modelos marxistas de Europa del Este

El programa electoral daba gran valor a un concepto central que se puso de moda en la postguerra mundial: la planificación concertada, que está fijada en los artículos 38 y 131 de la Constitución española, y que permitiría, a juicio de sus autores, la profundización democrática y una mayor eficacia del sistema económico. Dedicaba asimismo buena atención a la democratización de las estructuras de poder de las empresas “con el objeto de conquistar progresivamente la democracia económica y social”. Se establecerían formas adecuadas de coparticipación de los trabajadores en la gestión de las grandes empresas.

En relación al sector financiero, se incidía en que la banca recuperase su papel de gran inversor y promotor del sector industrial y de servicios. Si un banco había de ser rescatado, cuando la normalización se realice con fondos mayoritariamente públicos, “el Estado hará uso de la opción de compra prevista en la legislación actual. Dicha compra podrá ser total o parcial”. Es decir, se proponía su nacionalización.

Cuando se hizo público el texto completo de este programa muchos economistas se echaron las manos a la cabeza, aumentó la evasión de dinero hacia el exterior y disminuyeron las reservas del país. Los empresarios, a través de su patronal, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) distribuyó un análisis del texto en el que, entre otras cosas mayúsculas, se afirmaba: “La parte económica del programa (…) va a conducir a mayor inflación, mayor paro y bancarrota interior y exterior del país a corto plazo (…) Los objetivos más importantes y más duraderos del programa coinciden en apoderarse de una serie de estructuras básicas, con lo cual, a pesar del fracaso de su política económica, su permanencia en el poder se hará más irreversible. Por tanto, se trata de un auténtico objetivo de cambio, pero de cambio en aspectos esenciales de nuestro modelo de sociedad que lo aproximarían en gran medida a los modelos marxistas de la Europa del Este, con la intervención del Estado y disminución de las libertades a nivel individual que los caracterizan”.

Este programa que tanto espanto generó en su momento en ciertos sectores sociales se titulaba Por el cambio, fue presentado por el PSOE en octubre de 1982 y está en su página web (www.psoe.es). Felipe González ganó por mayoría absoluta y los socialistas entraron a gobernar en España por primera vez en la historia en solitario. En esa tanda lo hicieron por un periodo de 14,5 años. Resulta pedagógico compararlo con el documento final del Programa Colaborativo de Podemos. Para no volvernos locos.

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