La gran multinacional bancaria

El Santander cotiza en las Bolsas de ocho países en Europa y América

La estampa de Emilio Botín cambiando el rótulo de una oficina del Banco Sovereign por el del Santander, el pasado octubre en Nueva York, junto al alcalde, Michael Bloomberg, es una de las más rotundas para ilustrar el poderío internacional obtenido en las últimas dos décadas por el banco, nacido hace más de 150 años. Aunque operaba en EE UU desde 2010, los ejecutivos de la entidad eran conscientes de que la marca Santander resultaba casi desconocida en ese mercado y Sovereign era mucho más popular, pero empleó hasta 200 millones de dólares (156 millones de euros) en todo el cambio de imagen, campaña publicitaria con Robert de Niro incluida.

Las más de 700 oficinas del Sovereign en EE UU se llaman desde entonces Santander, el primer banco de la zona euro y uno de los 13 mayores del mundo, y que, con los datos del primer semestre de este año, ya solo obtiene en España 13 de cada 100 euros de su beneficio. Primer grupo extranjero en América Latina y con más de la mitad de sus ganancias globales concentradas en ese continente, sus orígenes también están estrechamente marcados por el mercado latinoamericano. Fue fundado en 1857 en Santander por un grupo de 76 hombres de negocios que se hallaban vinculados a la economía regional y también al comercio colonial entre España y América.

Hoy, en Latinoamérica, cuenta con una base de 46,9 millones de clientes y una cuota de mercado del 10,2% en créditos y depósitos. Brasil, Chile, México y Argentina, junto con EE UU, son cinco de los 10 mercados estratégicos para el grupo. La gran expansión en el mercado latinoamericano se produjo desde que Botín tomó el mando del grupo, en 1986, y se completó tras la fusión con el Central Hispano (1999) con la compra de Serfin en México o Banespa en Brasil. También se hizo con otras entidades menos relevantes en Argentina, Chile o Venezuela.

Como país individual, no obstante, es Reino Unido el principal mercado del Santander en activos (28% del grupo) y beneficios (20%), con los resultados más recientes, cerrados en junio. El grupo opera a través de su filial Santander UK, cuyo puesto de consejera delegada ocupaba hasta ayer Ana Botín. En 2004, se había hecho con el banco Abbey, que era la sexta entidad financiera británica y significó la ruptura con el que hasta entonces había sido su socio tradicional en Reino Unido, The Royal Bank of Scotland (RBS). En la actualidad, el Santander se sitúa como tercer banco británico por depósitos comerciales y cuenta con casi 1.200 oficinas, según la información de la firma. Y en el segundo trimestre del año desbancó a Brasil como la división que más dinero ganó.

Santander Brasil es, no obstante, la tercera entidad privada de este país, con casi 30 millones de clientes. Ahora el banco ha lanzado una oferta sobre el 100% de la filial brasileña para aumentar la presencia en esa nación. Aunque la intención del grupo es que la filial brasileña continúe cotizando en Bolsa —no habrá una OPA de exclusión—, es clave para el desarrollo de la operación si una parte de los accionistas acude o no a esa oferta.

El Santander cotiza en las Bolsas de Madrid, Nueva York, Londres, Lisboa, México, São Paulo, Buenos Aires y Milán.

La diversificación territorial ha resultado fundamental para que el grupo capease mejor la gran crisis financiera global y especialmente la española. España, donde la actividad no ha dejado de perder peso en el conjunto, sigue siendo el segundo mercado con mayor concentración de activos para el Santander (un 26% del total), aunque apenas aportaba ya un 13% de los beneficios. A mediados de este año, sin embargo, la situación del negocio español comenzó a enderezarse, tras la fusión con Banesto y un duro recorte de plantilla y oficinas.

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