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Caixa Catalunya dio orden de vender las preferentes como un producto seguro

Los correos de la delegación de Asturias y Galicia revela las agresivas prácticas de venta

"Hay que venderlas como un plazo fijo con disponibilidad inmediata y a lo que sea", afirmaban

Caixa Catalunya vendió en 2008 y 2009 entre sus clientes participaciones preferentes y deuda subordinada mintiendo descaradamente sobre las condiciones de estos controvertidos productos financieros que han acabado atrapando a miles de pequeños ahorradores. Según los correos internos de las delegaciones de Asturias y Galicia y que ha revelado este miércoles la Cadena Ser, los responsables de zona instaban a los vendedores a vender los títulos como productos “a plazo fijo a tres meses” o bajo la extraña denominación de “plazo fijo depósito anticipado”, cuando en realidad eran una inversión a perpetuidad.

“Vamos a vender, no somos informadores, no somos ofrecedores. No hay excusas", decían

En los correos, fechados entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, los responsables de la antigua Caixa Catalunya exigían a los directores de oficina dar prioridad a estos productos tóxicos. En el argumentario que transmitieron a los empleados para ello, ordenaban a vender las preferentes como si tuviesen “una disponibilidad inmediata”, ocultando así que para poder convertirlos en efectivo primero tenían que encontrar un comprador para los títulos, lo que al final se tornó imposible. “Que más podemos pedir, que más… Los clientes y los no clientes estarán encantados con nosotros, nos darán besos durante cinco años, besos…”. Y después de cinco años lo que ha pasado es que la entidad acumula un rosario de reclamaciones ante las autoridades de consumo y demandas en los tribunales por la venta irregular de las preferentes y subordinada. Tras su nacionalización, el Gobierno impuso un arbitraje, pero esta iniciativa no ha alcanzado a todos los afectados.

En un tono apremiante y urgente porque las oficinas de estas dos comunidades no alcanzaban objetivos, se pide a los empleados que vendan los títulos con un interés de salida del 7%& y, a partir de ahí, del euríbor más 2,30%. “¡Y el euríbor está bajando, lo que significa que igual la semana próxima es euríbor al 2,50%! ¡Un escándalo!”, añaden los correos antes de inistir en vender las preferentes “a lo que sea” y, si fuera necesario, de 1.000 en 1.000 euros, lo que facilitaba captar a los pequeños ahorradores.

“Es la mejor oferta del mercado”, insistía el texto. Sin embargo, ocultaban que la rentabilidad de estos títulos en realidad estaba fijada a los resultados de las entidades, que acabaron sufriendo importantes pérdidas y, en el caso de Caixa Catalunya, intervenida para evitar la quiebra. El grupo acaba de ser adjudicado al BBVA por 1.187 millones tras recibir ayudas públicas por 12.050 millones de euros.

“Vamos a ser vendedores, no informadores, no ofrecedores… Vendedores. No hay ningún tipo de excusas, ninguno, no se está tirando como tendríamos que tirar. Y no puede ser… Hay que triplicar la actividad comercial, triplicar y necesito que cada día, cada día me digáis lo que habéis hecho”, era otro de los apremiantes mensajes incluidos en uno de los correos que concluía con la posdata de que la zona estaba “especialmente descolgada” del resto de la red en el volumen de ventas.

Por este motivo, los jefes de Caixa Catalunya reclamaban al resto del personal “buscar o llamar nuevos clientes y los que ya lo son, pedir que nos traigan más dinero”. . “Nuestras familias, padres, hermanos, compañeros, amigos, amigos de amigos, tienen que ser clientes de Caixa Catalunya”, indicaba otro de los documentos revelados por la Ser. “Que nos traigan su dinero”, insistían los responsables de zona. El objetivo, según se recoge en una nota fechada el 10 de octubre de 2008, tras el estallido de la crisis financiera, era captar entre 10.000 y 15.000 euros al día por oficina en preferentes. Dos semanas después, la meta había aumentando a 30.000 euros y los directivos advertían de que, en caso contrario, “el tirón de orejas" iba a "ser muy importante”. “Toca poner toda la carne en el asador. A muerte”, añadía otro correo a la desesperada.

Un portavoz de la entidad ha asegurado que se desmarcan de esta práctica, que califica de "individual" y subraya que la comercialización de estos productos ha seguido siempre los criterios marcados por la CNMV. Añade que ha sido la propia caja la que ha impulsado el arbitraje para los clientes que invirtieron en estos productos y que un 70% de ellos han recuperado su inversión.