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Presión sobre General Motors

Los reguladores de EE UU investigan si la empresa es reponsable de 31 accidentes

El caso se originó por los siniestros causados por un defecto en el sistema de encendido

Empleados de General Motors en la planta de Lordstown (Ohio), donde se fabrica el Chevy Cobalt
Empleados de General Motors en la planta de Lordstown (Ohio), donde se fabrica el Chevy Cobalt AP

Mary Barra se enfrenta a su primera prueba de fuego a los dos meses de ponerse al frente de General Motors. El mayor fabricante de coches de Detroit está siendo objeto de una doble investigación: una en el Congreso de Estados Unidos y otra en el Departamento de Justicia por la llamada a revisión masiva de sus vehículos. Esta última acción va por la vía penal ya que ha habido 13 muertes en una treintena de accidentes.

La llamada a revisión afectó a 1,6 millones de vehículos, aunque el defecto de fabricación data de hace una década. Barra asegura que supo de la situación el pasado 31 de enero, a los 15 días de asumir el cargo de consejera delegada y convertirse en la primera mujer en dirigir a uno de los grandes fabricantes de coches del país. Tras percatarse de ello, ahora intenta corregir la situación de la mejor manera posible.

Además de excusarse en público, la directiva tiene también en marcha una investigación interna para determinar por qué nunca se emitió la orden de revisión y, llegado el caso, depurar responsabilidades. La ejecutiva de GM no es la única que está en la diana. En el caso también está implicada la agencia que regula en EE UU la seguridad en carretera por no haber actuado antes.

El Congreso de EE UU considera la posibilidad de celebrar una audiencia pública para someter a Barra y los reguladores a preguntas sobre la forma en la que se gestionó el problema. Los legisladores tienen claro que 10 años es demasiado tiempo para reaccionar.

La crisis a la que se enfrenta GM tiene su origen en un problema en el sistema de encendido de varios modelos vendidos entre 2003 y 2007, como el Chevy Cobalt y se conocen hasta 31 accidentes. El defecto provocaba que los motores de los vehículos se apagaran viajando a gran velocidad. También afectó a los airbags y a otros componentes del automóvil. GM cree que se debe al peso de la llave, por lo que pidió a los propietarios afectados que llevasen las llaves solas y evitar así que el sistema de encendido se coloque en posición de apagado.

Las primeras cartas a los clientes de esos modelos se mandaron hace una semana. GM apunta que se quiere hacer la llamada a revisión de la manera más ordenada posible, a la vista de la cantidad de vehículos afectados. En paralelo, la compañía y el regulador tratan de coordinarse a la hora de responder a todas las preguntas que están en el aire sobre este caso.

La pieza defectuosa del inyector fue fabricada por Delphi. Las acciones de GM se desplomaron un 5% el martes, en la mayor caída en una jornada en dos años. La multinacional evita hacer comentarios sobre la investigación penal en curso. La acción contra el gigante de Detroit se inicia, precisamente, a los pocos meses de que el Gobierno de EE UU haya salido por completo de su capital.

La investigación iniciada por la fiscalía neoyorquina Preet Bharara pretende determinar si GM es responsable por las 13 muertes que se atribuyen al problema del sistema de encendido. Se encuentra aún en una fase muy preliminar y de momento se centra en determinar cómo se gestionó el problema. La compañía tiene hasta el 25 de marzo para mandar toda la información al Capitolio.