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Grifols compra la unidad de diagnóstico de sangre de Novartis por 1.240 millones

El grupo español prevé aumentar sus ventas en unos 1.000 millones con la operación

La adquisición está financiada por un crédito sindicado entre BBVA, Nomura y Morgan Stanley

El presidente y consejero delegado de Grifols, Víctor Grifols, y el neurobiólogo Manuel Sarasa.
El presidente y consejero delegado de Grifols, Víctor Grifols, y el neurobiólogo Manuel Sarasa. EFE

Novartis está en proceso de venta de sus divisiones no estratégicas y Grifols no ha saciado todavía todo su apetito comprador. La confluencia de esos dos factores provocó este lunes el anuncio de una operación valorada en 1.240 millones de euros (1.675 millones de dólares), según la cual el fabricante de hemoderivados catalán le compra la unidad de diagnóstico al gigante farmacéutico suizo.

Si los reguladores dan el visto bueno, Grifols dará un importante salto adelante. Potenciará su mercado estadounidense, en el que creará una nueva filial, y completará su negocio de soluciones transfusionales. Hasta ahora fabricaba bolsas de sangre y los reactivos y el instrumental necesario para efectuar las transfusiones; con la nueva operación se asegura el diagnóstico de esas transfusiones, conocer si el plasma o la sangre contienen algún tipo de virus o anticuerpos.

“Grifols se convierte en un proveedor perfecto para los bancos de sangre”, señaló sobre la importancia de la operación Antonio Martínez, consejero delegado de Progenika Biopharma, filial de la compañía española especializada en el desarrollo de tests para pruebas de compatibilidad en las transfusiones.

Más allá de mejoras en el proceso, Grifols se asegura con la operación un alza del 20% de su cifra de negocio y de su ebitda. Asimismo, la división de diagnósticos pasaría a facturar 740 millones de euros, para pasar de representar un 4% de la facturación del grupo a copar el 20%. Grifols asumirá 550 empleados vinculados ahora a Novartis y sumará un nuevo centro de producción, el de Emeryville (California, Estados Unidos), a su red de fábricas, así como nuevas oficinas comerciales.

Se trata de una “oportunidad única”, destacaron este lunes en la compañía, que no teme al principal riesgo de la operación, la pesada mochila de deuda que deberá cargar el grupo cuando cierre la operación. De momento, Grifols ha cerrado un crédito puente por un importe de unos 1.110 millones de euros (1.500 millones de dólares) con Nomura, BBVA y Morgan Stanley. La intención es unir ese endeudamiento a los otros 2.590 millones de euros que debe actualmente (1.775 millones de deuda financiera neta y otros 815 millones de una emisión de bonos que vence en 2018) y refinanciarlo en su conjunto el próximo año.

La compañía sostiene que esa deuda es asumible al suponer 3,2 veces el Ebitda que genera el grupo y la alta rentabilidad de la nueva división, que generará beneficios en el primer año de consolidación. Sea como sea, la compra de Novartis, que ha facilitado un acuerdo de colaboración anterior, se convierte en la operación más importante a la que se enfrenta Grifols desde que en 2011 se hizo con su rival Talecris por 3.334 millones de euros.

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