El inversor español empieza a creérselo

El índice de confianza de J. P. Morgan AM mejora

La Bolsa española acumula una revalorización de casi el 13% en lo que va de año. Las acciones locales empiezan a tener hueco en las carteras de los grandes fondos internacionales, mientras, en paralelo, la prima de riesgo sigue su camino descendente. La mejora del mercado empieza a calar en el ánimo del ahorrador español. Sin embargo, este, curado de espanto por las sucesivas promesas de recuperación, incumplidas desde que comenzó la crisis, prefiere seguir parapetado en productos de inversión conservadores como los depósitos hasta que se confirme que esta vez es la buena. Y entonces, como ha ocurrido tradicionalmente, puede que se haya perdido buena parte del rally bursátil.

EL PAÍS publica hoy la Encuesta de Confianza del Inversor, que elabora J. P. Morgan Asset Management, correspondiente al tercer trimestre del año. En este periodo, el índice que mide el optimismo de los ahorradores españoles con respecto al futuro de la Bolsa experimentó una notable mejoría, pasando del -2,42% al -1,3%. Es cierto que el indicador está todavía en terreno negativo, pero también que se encuentra en su nivel más alto desde el segundo trimestre de 2011. El índice se compone de las respuestas de los inversores puros y de los ahorradores más tradicionales. Pues bien, si se tiene en cuenta solo a los inversores, su subíndice ya está en positivo.

Los optimistas —ven “probable” o “muy probable” que la Bolsa suba en los próximos seis meses— representan el 24% de los encuestados, frente al 18,8% del trimestre anterior. Aquellos que opinan que el mercado se mantendrá en sus niveles actuales suman el 41,7% de las respuestas (el 43,2% en la oleada anterior), mientras que el grupo de los pesimistas ha pasado de representar el 38% de la muestra al 34,3%.

El depósito, pese a la caída de la rentabilidad, es el producto favorito

Esta mejoría en el sentimiento inversor es, por el momento, más de palabra que de hechos. Los ahorradores siguen siendo muy conservadores en sus estrategias. Cuando se les pregunta qué es lo que más valoran a la hora de invertir, el 52% asegura que lo que buscan es “no perder dinero”. En la oleada anterior, este grupo representaba el 51,4%. Los que dicen buscar “menos rentabilidad a cambio de cierta seguridad” todavía suponen el 35,3%; mientras que los ahorradores cuya máxima aspiración es lograr la “mayor rentabilidad” constituyen el 12,7% del total.

Este perfil eminentemente conservador en las estrategias de los ahorradores españoles tiene su reflejo en los productos financieros que están dispuestos a adquirir en los próximos seis meses. Los depósitos, a pesar de las limitaciones de rentabilidad impuestas por el Banco de España, siguen siendo los reyes del escaparate. El 72,7% de los encuestados —más que en la oleada anterior— dicen que adquirirán un depósito de aquí a seis meses. Los inversores que entrarán en un plan o en fondos de inversiones representan el 9% —caen desde el 11,1%—, la intención de entrar en inmuebles crece del 1,6% al 2,1%, los que apostarán por la renta variable descienden del 2,6% al 1,8%, mientras que aquellos que comprarán renta fija pasan de representar el 3,2% a solo el 2,1%. Los fondos de inversión crecen, ligeramente, del 2% de las respuestas al 2,4%.

Las Bolsas europesas son aquellas donde los españoles ven mayor potencial de subida, seguidas por el mercado español, el asiático y el estadounidense. Es significativo el fuerte descenso en la valoración de los inversores que han sufrido las Bolsas emergentes en el tercer trimestre.

A pesar de la mejoría adelantada por los mercados, los españoles creen que la salida de la crisis por parte de la economía real aún tardará. Concretamente, el 83,4% de los encuestados dicen que la salida tardará más de dos años, el 8,1% fija el límite entre un año y medio y dos años, y solo el 6,1% cree que entre un año y un año y medio.

Gustan Europa y EE UU

La política de inversión de J. P. Morgan Asset Management no ha cambiado mucho en los últimos meses: siguen apostando por los activos de riesgo, es decir, renta variable y deuda corporativa. “Somos optimistas. Creemos que la economía, a nivel global, seguirá mejorando. Eso debería trasladarse a los beneficios empresariales y dar soporte a las cotizaciones. Además, los tipos de interés van a mantenerse bajos durante bastante tiempo y la Reserva Federal ya ha dicho que no piensa retirar de momento los estímulos. Este contexto es beneficioso para las acciones y los bonos”, argumenta Manuel Arroyo, director de estrategia en España de la gestora estadounidense.

Por mercados, J. P. Morgan AM prefiere las Bolsas de países desarrollados en detrimento de los emergentes, donde su asignación de activos es neutral, es decir, mantienen el mismo peso que les otorgan los índices. “En los últimos meses se han publicado algunos datos malos en estas economías y la volatilidad ha incrementado. Esta situación, sin embargo, no significa que haya que ser demasiado negativos con los emergentes. Han corregido bastante y los fundamentales son sólidos”, explica Arroyo.

Entre los mercados desarrollados, la gestora no se decanta por ninguno en particular. “Estamos cómodos tanto en Estados Unidos como en Europa. En Japón también hemos incrementado la exposición”, dice el responsable de estrategia. En el caso de la renta fija, su apuesta sigue siendo la deuda corporativa de más riesgo (bono basura o high yield). “Nos gusta no porque pensemos que los diferenciales se vayan a estrechar más, sino porque los cupones que se pagan son elevados si se comparan con su riesgo”.

Sobre la firma

David Fernández

Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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