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Vitaminas contables en Abengoa

Nuevas normas mejoran sus cuentas, pero su deuda sigue elevada y su horizonte incierto

Planta termosolar Solúcar, de Abengoa, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla)
Planta termosolar Solúcar, de Abengoa, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla)

“Si su intención es describir la verdad, hágalo con sencillez y la elegancia déjesela al sastre”, decía Albert Einstein. El grupo Abengoa, auxiliado por un oportuno cambio de normas contables, ha mejorado su aspecto en el primer trimestre con un incremento de sus ingresos y con la venta de algunos activos y filiales. Ha reducido también su deuda, que sigue siendo elevada, y aunque los mercados exteriores contribuyen cada vez más a sus resultados (aportan el 81% de sus ventas) no ha enterrado el hacha de guerra contra el Gobierno de Mariano Rajoy, al que acusa de “apropiación” de bienes y derechos de los inversores por sus cambios en la regulación y en las primas aplicables a la energía renovable en España.

Abengoa, que obtiene el 28% de sus ventas en EE UU y prepara su salida a Bolsa en ese país, ha mejorado en la nueva confección de sus cuentas los ingresos y el resultado bruto de explotación (Ebitda) con incrementos respectivos del 10% y del 18,6% en el ejercicio 2012 y del 18,7% y del 20% en el primer trimestre de 2013.

Los descosidos pueden venirle, dicen los analistas, de su elevado apalancamiento y del efecto sobre su negocio de las últimas reformas regulatorias (caída del 35% de los ingresos de la actividad termosolar y de entre 50 y 60 millones en el Ebitda total) y de los nuevos cambios que se anuncian para el sector de la energía y en el impuesto de sociedades.

Un siete en el traje se lo hizo, al cierre de 2012, la caída a menos de la mitad de su beneficio neto —125 millones, y de ellos solo 15 millones en el segundo semestre— respecto al obtenido un año antes; y una deuda, incluida la vinculada a proyectos concesionales, que creció un 51% hasta 8.282 millones (6,6 veces su Ebitda).

Obtiene ya el 28% de sus ventas en EE UU y prepara su salida a Bolsa en ese país

Motivos por los que la agencia de calificación Moody’s rebajó, en marzo, la solvencia crediticia de Abengoa (recortó la nota desde B1 a B2 a su deuda y a sus bonos).

Esta situación ha cambiado en parte en el primer trimestre, merced a la aplicación de diferentes normas contables desde el primero de enero en cuanto a consolidación de estados financieros (NIIF 10) y acuerdos conjuntos (NIIF 11), entre otras. Criterios que ha aplicado también con efecto retroactivo para facilitar la comparativa con el ejercicio de 2012.

Así, Abengoa, aprovechando que a mediados de abril alcanzó un acuerdo con Triton Partners para la transmisión de su participación en Befesa (empresa de reciclaje de residuos) a un precio de 1.075 millones de euros —compraventa que está aún pendiente de aprobación por las autoridades de la competencia— ha pasado a considerar como operaciones discontinuas los activos y pasivos de dicha filial en sus cuentas del primer trimestre, que se presentaron el 30 de abril, y también en las revisadas de 2012.

La aplicación de estas normas, en suma, hace que el pasivo asociado a activos en construcción del grupo se incluya por puesta en equivalencia y no consolide completamente en sus cuentas.

La deuda neta total del grupo a cierre de 2012, con la aplicación de estos criterios, se reduciría de los 8.282 millones que comunicó a la CNMV a 6.701 millones.

En el primer trimestre de 2013, la deuda creció, por otra parte, un 8,2% y se situó en 7.257 millones. Abengoa, no obstante, apunta que si se hubiera cerrado ya la venta de Befesa y la de su filial brasileña Bargoa a la norteamericana Corning, su deuda a 31 de marzo se habría limitado a 6.818 millones de euros.

La ratio Ebitda total sobre deuda neta total seguía, en todo caso, por encima del 6 (en concreto, 6,3 veces) a 31 de marzo.

Tilda de apropiación la cambiante política del Gobierno español en energía renovable

Los analistas de Renta 4, en su valoración de los resultados del primer trimestre de Abengoa, señalan que “han superado ampliamente sus previsiones” debido, en parte, a la adopción de nuevos criterios contables que le han permitido tener mayores tasas de crecimiento y reducir el importe de su deuda corporativa (sin recurso a la matriz) “hasta niveles más adecuados”. Mantienen, sin embargo, la recomendación de infraponderar el valor en las carteras.

Sus colegas de Bankinter destacan que según sus cálculos “el ratio de apalancamiento (deuda neta sobre patrimonio neto)” de Abengoa “baja hasta 3 veces desde 3,8 veces en gran medida por la venta de Befesa. Los créditos fiscales activados (en balance) aumentan, empero, desde 1.169 millones en el cuarto trimestre de 2012 hasta 1.234 millones”. Extremo que les preocupa “porque si se excluyeran estos impuestos (considerando la posibilidad de que no pudieran aplicarse íntegramente a buen fin), el patrimonio neto quedaría reducido a 773 millones, cuando la deuda neta asciende a 6.090 millones”.

Otros analistas apuntan la elevada deuda del grupo con sus proveedores, poco sostenible a medio plazo, dicen, que es fruto de un rápido crecimiento de la empresa cimentado en una estructura financiera relativamente menos robusta. [En las cuentas consolidadas del primer trimestre de Abengoa aparecen 5.621 millones en el pasivo, bajo el epigrafe “proveedores y otras cuentas a pagar”].

José Domínguez Abascal, secretario general técnico de Abengoa, niega la mayor. Dice que los compromisos con los proveedores no son excesivos y que se cumplen, como siempre, a través del servicio de gestión de pagos confirming. Señala que el crecimiento del grupo se ha hecho sobre bases sólidas y que lo que ha variado con la crisis es el entorno económico y financiero. Para adaptarse al nuevo escenario Abengoa está aplicando medidas de reducción de su deuda que contemplan, entre otras, la desinversión en empresas y sectores ajenos al corazón de su negocio y una política de rotación de activos.

Abengoa está llevando a cabo además una intensa refinanciación de su pasivo: ha renovado una línea de crédito de 1.800 millones, ha reestructurado un préstamo sindicado de 1.633 millones, emitió en enero un bono convertible por 400 millones y ha emitido deuda por 250 millones.

El grupo ha dado a conocer para 2013 nuevas estimaciones. Excluyendo a Befesa, espera obtener unos ingresos de entre 7.250 y 7.350 millones y un Ebitda de entre 1.180 y 1.230 millones.