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Azerbaiyán huye del petróleo

El país caucásico intenta otro modelo de crecimiento al margen del oro negro

El presidente de Azerbaiyán junto a Arda Turan.
El presidente de Azerbaiyán junto a Arda Turan.

¿Se puede mejorar una economía que se ha multiplicado por tres en la última década, que ha presentado tasas de crecimiento positivo incluso en los peores años de la recesión, que no precisa del escrutinio de los mercados para financiarse porque cuenta con un excedente de reservas de divisas de más 35.000 millones de euros, que tiene un nivel de desempleo del 5% y ha conseguido reducir el nivel de pobreza, que hasta hace poco alcanzaba a la mitad de la población, al 6%?

El Gobierno azerbaiyano está convencido de que puede y debe mejorar su modelo económico, porque el maná de petróleo y gas sobre el que flota este país de nueve millones de habitantes del tamaño de Andalucía se agotará tarde o temprano y deben estar preparados cuando esto suceda. De hecho, la producción energética ya cayó en 2012.

Las autoridades quieren dar a conocer sus planes al mundo e implicar en ese proceso a los inversores extranjeros, y para ello han lanzado una campaña de reconocimiento mundial con la organización de grandes acontecimientos internacionales como el Festival de la Canción de Eurovisión de 2012. No ha sido el único. El pasado año firmaron un acuerdo con el Atlético de Madrid para poner su nombre en la camiseta del club rojiblanco y atraer turistas, pero también inversores.

El objetivo es duplicar el tamaño de la economía hasta 2020

Los responsables económicos consideran que, una vez estabilizada la economía gracias a la riqueza que brota del suelo, es hora de atraer inversiones externas y lanzarse a invertir al extranjero para que el peso del área energética vaya disminuyendo. “Nuestras grandes cifras macroeconómicas son estables. El PIB ha resistido frente a la recesión; tenemos una inflación controlada, un desempleo mínimo, hemos reducido drásticamente la pobreza y el nivel de vida de la población está a la altura de muchos países desarrollados. Es el momento de consolidar ese crecimiento. Queremos duplicar el PIB de aquí a 2020 y, al mismo tiempo, disminuir la dependencia del petróleo y el gas”, afirma Sevinc Hasanova, viceministra de Desarrollo Económico, durante la visita a Bakú de un grupo de periodistas españoles invitados por el Atlético y el Gobierno de Azerbaiyán.

El Ejecutivo del presidente Ilham Alíyev ha aprobado el documento Azerbaiyán 2020. Visión de futuro, que servirá de guía para la política económica y social en los próximos años. En el mismo se fijan objetivos tan ambiciosos como duplicar el PIB per cápita hasta los 13.000 dólares, o llevar las carreteras e Internet a los lugares más remotos del país. El informe hace hincapié en el protagonismo de otros sectores diferentes del energético para alcanzar ese objetivo con un aumento del 7% de media anual hasta 2020. Una meta que se antoja difícil si se tiene en cuenta que el petróleo y el gas aún representan casi la mitad del PIB (47,3% en 2012).

España tiene

escasa presencia

en el país: solo

siete empresas

Atraer inversiones o canalizar los excedentes de capital será fundamental en ese proceso. En 2012, las inversiones alcanzaron los 15.000 millones de euros, de los que el 87% eran internas. En apenas 10 años, el país ha pasado de necesitar capital foráneo a exportarlo. Entre los proyectos en los que participa Azerbaiyán, el mayor es un complejo petroquímico en Turquía, con más de 13.000 millones de euros. También está implicado en proyectos en Georgia, Ucrania y Rumanía.

En el interior se están realizando grandes obras para mejorar el abastecimiento de agua y alcantarillado, gasificación, carreteras, telecomunicaciones, para los que las autoridades azerbaiyanas buscan empresas especializadas; entre ellas, las españolas, con gran experiencia en estos campos. Sin apenas intercambio comercial entre ambos países, el Gobierno azerbaiyano va a organizar una gran conferencia con inversores españoles el próximo otoño. “Resulta curioso que solo haya 7 firmas españolas y, por ejemplo, 27 canadienses. Todas las ofertas serán bienvenidas”, indica la viceministra de Desarrollo.

Una de las mayores oportunidades para las constructoras españolas es Bakú ciudad blanca, un proyecto de rehabilitación de la antigua zona industrial de la capital (conocida como ciudad negra por su polución) que prevé la construcción de 10 barrios residenciales para 50.000 personas y un centro de negocios para 48.000 empleados.

Otro sector prioritario es el turístico. Acaban de inaugurar el complejo Shahdag, en la región de Gusar, un macrocentro de esquí, aunque el proyecto estrella es crear “una red de hoteles de tres estrellas que cubra todo el país”, según dice Abulfaz Garayev, ministro de Cultura y Turismo. Garayev está muy interesado en que los grupos hoteleros españoles se impliquen en ese proyecto y aspira a crear una red de hoteles aprovechando edificios históricos del país, siguiendo el modelo de Paradores Nacionales.

No todo son facilidades para los inversores. El ranking Doing Business 2013 que elabora el Banco Mundial y mide las facilidades para hacer negocios le sitúa en la posición 67ª, con una notable mejora desde 2005. Pero aún persisten problemas burocráticos y por encima de todo preocupa la aureola de corrupción que rodea a la Administración. La organización Transparencia Internacional lo sitúa como uno de los países menos limpios (el 139º de 174). Las revelaciones de la prensa sobre los turbios negocios del entorno del presidente Alíyev y la represión de la oposición política no benefician desde luego a la imagen de Estado moderno que quieren proyectar. Pero ya se sabe que los negocios casi siempre obvian este tipo de menudencias.

 

La diplomacia atlética

La diplomacia española tiene fama de que se preocupa más de las recepciones que de las relaciones comerciales. En Azerbaiyán ni siquiera hay representación oficial. Tal vez para cubrir ese vacío, el Atlético de Madrid quiere convertirse en embajador. El acuerdo de patrocinio que le une al país le asegura 12 millones de euros por dos temporadas, pero va más allá de llevar el nombre del país en las camisetas.

“El Atlético siempre ha sido pionero en términos de marketing y en la forma de explotar determinados soportes. Nos sedujo la idea de dar a conocer una marca país en vez de una marca comercial y de dar un valor añadido a este tipo de patrocinio. El desarrollo que ha tenido Azerbaiyán en los últimos años ha sido espectacular. Su crecimiento exponencial le sitúa como uno de los mercados estratégicos de mayor interés. Nuestra colaboración pasa también por ejercer de puente entre dos partes, que se complementan perfectamente. Las empresas españolas pueden aportar mucho en el mercado azerbaiyano. Por esta razón, tenemos previsto organizar encuentros empresariales entre ambos países y contribuir a identificar oportunidades de crecimiento y de negocio para ambas partes”, dice Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético.