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Doble récord comercial con Marruecos

Las exportaciones españolas al vecino del sur y el contrabando se disparan

Porteadoras con mercancías de contrabando en la frontera de Beni Enzar, en Melilla.
Porteadoras con mercancías de contrabando en la frontera de Beni Enzar, en Melilla.

“Marruecos puede ayudar a España a salir de la crisis”, declaraba hace tres semanas Nizar Baraka, el ministro marroquí de Economía y Hacienda. “Marruecos puede ser una solución para mejorar la competitividad de la economía española”, insistía la semana pasada en Madrid Karim Ghellab, el presidente del Parlamento marroquí, que antes tuvo a su cargo una cartera económica en el Ejecutivo de Rabat.

Los anuncios de ambos políticos no son mera propaganda para congraciarse con sus interlocutores españoles o la prensa del país que visitan. Describen una realidad. Si las exportaciones españolas han aumentado en términos generales, con Marruecos se han disparado hasta convertir al vecino del sur en el segundo socio comercial de España fuera de la UE, solo superado por Estados Unidos.

Si los primeros Gobiernos del Partido Popular en España, que encabezó José María Aznar, estuvieron a punto de llegar a las manos con Marruecos —con motivo del incidente del islote de Perejil en 2002—, el primero de la era de Mariano Rajoy mantiene una relación de atonía política —sin resolver ninguno de los problemas pendientes—, pero con un trasfondo de dinamismo económico.

A lo largo de 2012, las exportaciones de 18.839 pymes españolas a Marruecos aumentaron un 28,7% hasta alcanzar los 5.295 millones de euros y arrojar un superávit comercial récord de 2.350 millones de euros. En el primer mes de 2013 se mantiene el auge exportador (24,6%). Por primera vez desde la independencia de Marruecos, en 1956, España desbanca oficialmente a Francia como primer socio comercial.

España fue en 2012 el primer proveedor de Marruecos, por delante de Francia

En la práctica ya ocupaba el primer puesto desde hace casi una década. Si a las exportaciones legales se suma el contrabando a través de Ceuta y Melilla, que las autoridades de ambas ciudades llaman púdicamente “comercio atípico”, hay que añadir otros 1.400 o 1.500 millones de euros anuales al volumen de las ventas españolas a Marruecos. El contrabando con Marruecos supera nada menos que las exportaciones españolas a Canadá, a India o a Argentina.

Aquellos contratos que aparentaron ser un revés para el tejido empresarial español, como la concesión a dedo del tren de alta velocidad Tánger-Casablanca a compañías francesas o la instalación de la fábrica de Renault en Tánger, acaban teniendo, a veces, consecuencias positivas. Los subcontratistas son, con frecuencia, españoles. Assignia Infraestructuras construye, por ejemplo, dos tramos, de 63 kilómetros en total, de esa nueva línea ferroviaria por importe de 87 millones de euros.

Francia sigue, sin embargo, en cabeza de la inversión extranjera en Marruecos. Alcanza casi la mitad (49%) de la capitalización de las empresas foráneas, casi el triple de la española (17%), que figura en un honroso segundo lugar. Son, sobre todo, unas 700 pymes españolas las que han cruzado el Estrecho interesadas en tomar participaciones en la industria, el turismo, la construcción y la banca. Las empresas del Ibex tienen, en cambio, escasa presencia, sobre todo desde que Telefónica se retiró, en 2009, de Meditel, la operadora de móviles.

Marruecos es, fuera de la UE, el segundo cliente de España, detrás de EE UU

Este frenesí exportador se explica por la imperiosa necesidad de abrir nuevos mercados, por la caída del consumo español, pero también por la relativamente buena racha de la economía marroquí. La crisis económica apenas le ha rozado. Redujo el crecimiento anual por debajo del 5%, pero el ministro Baraka confía en un repunte: “Aún podemos volver a alcanzar el 6%”.

El incremento de los intercambios hispano-marroquíes legales, registrados por las aduanas, hubiese debido conllevar una caída del contrabando. Aunque este fenómeno es difícil de medir, no ha sido así. La recaudación del IPSI de importación, el equivalente en Ceuta y Melilla del IVA peninsular, aumentó ya en 2012 un 5% y 9%, respectivamente.

En los dos primeros meses de este año “creció en Ceuta un 18%”, según constata sorprendido Guillermo Martínez, consejero de Economía y Hacienda de la ciudad. “El consumo local está estancado si es que no tiende a bajar, según comentan en la Cámara de Comercio y en la Confederación de Empresarios”, prosigue Martínez. “El crecimiento solo se explica de una manera: las exportaciones atípicas a Marruecos están en auge”, concluye. La consejería calcula que desde principios de año el contrabando —no hay comercio legal con Marruecos a través de la frontera ceutí porque Rabat rechaza que se instaure una aduana— aumentó un 25%.

Para las maltrechas arcas de la Hacienda ceutí es un buen negocio. El IPSI, que oscila entre el 0,5% y el 10%, ya proporcionó en 2012 a la consejería de Martínez unos 65 millones, el 26% del presupuesto de la ciudad autónoma. Este año debería superar esa cantidad. El fenómeno no tiene explicación racional, según los expertos, porque el grueso de las mercancías exportadas ilegalmente posee un escaso valor añadido.

Aun así, un think-tank marroquí, la Compañía Mediterránea de Análisis y de Inteligencia, recalca en un informe publicado esta semana que “el mantenimiento de los enclaves coloniales grava el presupuesto” español. “La devolución de esos territorios es hoy día la única solución viable para una salida de la crisis (…)” que padece España, subraya. Todo vale para reiterar la reivindicación territorial.

No todos los empresarios españoles que han apostado por Marruecos han hecho pingües negocios. Aquellos que han tropezado con la arbitrariedad de las autoridades o con la voracidad de sus socios o competidores marroquíes han constituido la Asociación de Empresarios Afectados por la Extorsión en Marruecos. Están especialmente quejosos con Addoha Douja Promotion, la primera inmobiliaria del país. Aunque el Gobierno les recomendó que se constituyeran en asociación para defender sus derechos, no le han hecho ningún caso.

Para Marruecos, la crisis española tiene también una lectura social y económica negativa. Las remesas han bajado porque el 50,7% de sus inmigrantes en España está en paro. Aunque en menor proporción que los ecuatorianos, los trabajadores marroquíes también regresan a su país, según un estudio del centro sociológico español Colectivo Ioé. Intentan, no obstante, mantener la residencia en España para retornar si algún día vuelven los años de bonanza.