El Popular se la juega

El banco ha cubierto ya el 75% de una ampliación de capital clave para su futuro

Ángel Ron, presidente del Popular, en la junta que aprobó la ampliación
Ángel Ron, presidente del Popular, en la junta que aprobó la ampliaciónJUANJO MARTÍN (EFE)

Tic, tac, tic, tac, tic, tac... El tiempo se acaba. El Banco Popular apura los plazos en una ampliación de capital clave para su futuro. Debe convencer a los inversores de que aporten 2.500 millones de euros. Es la cifra que necesita para reforzar sus ratios de capital después de ser una de las entidades que suspendieron las pruebas de esfuerzo que realizó Oliver Wyman al conjunto del sistema financiero español. El éxito de la operación es clave para la entidad. Si los mercados no responden a su petición será el Estado quien aporte fondos públicos, algo que quieren evitar a toda cosa por el estigma que supondría y por las consecuencias que se derivarían para su cúpula directiva.

El Popular había cubierto el viernes el 75% de la ampliación, según fuentes de mercado. Entre los que ya han prometido aportar dinero está parte del núcleo duro de propietarios. El consejo de administración tiene actualmente el 29,7% de los derechos de voto. Los accionistas significativos que han dicho que acudirán a la ampliación (Crédit Mutuel, Allianz, Unión Europea de Inversiones, Américo Amorim y la Sindicatura de Accionistas) comprarán el 16,8% de las nuevas acciones. El resto de los compromisos de adquisición que ya ha recibido la entidad (sin contar la autocartera) corresponden en su mayoría a pequeños ahorradores. Las oficinas del Popular echan humo. La red debe de convencer a unos accionistas minoritarios que han visto cómo en lo que va de año la cotización del valor se desplomaba un 71%. Además, muchos de estos clientes sufren también importantes minusvalías en bonos convertibles del banco.

Mientras el núcleo duro y los minoritarios están respondiendo bien dadas las circunstancias, el último escollo es convencer a los inversores institucionales (fondos de inversión, fondos de pensiones, aseguradoras...). Estos inversores son los que dan un marchamo de calidad a la demanda de cualquier ampliación por su experiencia y conocimientos. En el Popular argumentan que los institucionales suelen esperar siempre hasta el último momento ya que, como las peticiones de suscripción son irrevocables, no quieren pillarse los dedos si hubiese un contratiempo.

Con la cotización actual es más atractivo entrar por los derechos

Con independencia de cómo evolucione la operación en sus últimos días, la ampliación está asegurada por los bancos colocadores. Es decir, que si quedase papel sin vender ellos se lo quedarían. No lo hacen gratis; el folleto registrado en la CNMV explica que el Popular pagará 52 millones de euros por el aseguramiento (la cantidad final podría ser mayor al haber una comisión de éxito). A pesar de contar con este colchón de seguridad, lo ideal es que los colocadores se queden con el menor número de títulos posible por dos motivos: porque sería una muestra de confianza en el banco y porque se evitarían presiones bajistas sobre el valor al no haber un periodo mínimo de permanencia (lock up) de los aseguradores en el capital del banco.

El 14 de noviembre se inició el periodo de suscripción preferente de la ampliación. Al cierre de la sesión del día 13 de cada acción se desgajó un derecho preferente de suscripción que permite comprar tres acciones nuevas al precio de 0,401 euros cada una. Hasta el próximo 28 de noviembre, día que finaliza el periodo de suscripción, el precio de los derechos cotiza en el mercado. El actual accionista del Popular tiene cuatro opciones: 1. Acudir a la ampliación. 2. No acudir y vender todos sus derechos. 3. No hacer nada, en cuyo caso los derechos se extinguen automáticamente. 4. Vender las acciones para comprar derechos. El inversor que no es accionista y quiere serlo tiene dos alternativas: comprar acciones viejas en el mercado o adquirir derechos.

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El precio de los derechos ha caído más que el de las acciones desde que comenzó la operación, lo que hace más barato (un 4,5% según la cotización actual de ambos) participar en la ampliación vía derechos. Hay que tener en cuenta que hay un riesgo de liquidez con los derechos, pues las nuevas acciones no cotizarán hasta el 6 de diciembre y su valor en Bolsa puede variar entre esa fecha y el momento en que se asignan.

El que no tenga músculo financiero para acudir a la ampliación, pero no quiera ver cómo su participación se diluye excesivamente, puede autofinanciar en parte la maniobra con lo que en la jerga se denomina operación blanca y que consiste en vender parte de los derechos y con la liquidez que se obtenga acudir a la ampliación con el resto de derechos.

Los expertos creen que a corto plazo la volatilidad será elevada

Con independencia de qué estrategia se use con el fin de ahorrarse un dinero, la pregunta que debe hacerse todo inversor es qué potencial de mejora tiene el Popular una vez haya concluido la ampliación. Tras suspender el test de capital la entidad presentó un plan de negocio hasta 2014 que tuvo el visto bueno del Banco de España. Una vez realizados los saneamientos para poner al día el valor de sus activos, la entidad perderá 2.300 millones de euros en 2012 y por eso no pagará el último dividendo del ejercicio. En cambio, sus previsiones para 2013 y 2014 calculan un beneficio neto de 500 millones y 1.400 millones, respectivamente.

El banco prevé retomar entonces su política de repartir en dividendos el 50% de sus ganancias. De cumplirse estas previsiones, y teniendo en cuenta el precio de las acciones en la ampliación, Popular cotizaría a un PER para 2014 de 3,6 veces, con una rentabilidad por dividendo del 14% y un precio sobre valor en libros de 0,4 veces. Se trata de ratios atractivos, pero para ello hay que confiar en que se cumplan los cálculos. “Creemos que el valor tiene recorrido y recomendamos acudir a la ampliación. La acción está penalizada por la incertidumbre de los últimos meses. Una vez concluya la operación el banco estará bien capitalizado y cuenta con uno de los ratios de eficiencia más altos del sector”, señala Javier Ruiz, analista de Interdín.

En las últimas semanas las recomendaciones de algunas casas de Bolsa sobre el Popular han mejorado, pero la mayoría de las opiniones (el 65%) sigue siendo de vender. “Invertir en el Popular depende del horizonte temporal de cada uno. A corto plazo el riesgo sigue siendo elevado porque quedan muchas incertidumbres por despejar. El plan de recapitalización solo cubre el deterioro de los activos a corto plazo, pero nadie puede asegurar que la situación económica de España y la del sector bancario en particular no sufran nuevas presiones”, advierte Gonzalo Lardiés, gestor de BPA. “Los planes de negocio son muy difíciles de evaluar hoy por hoy con tantos frentes abiertos y con un escenario que puede cambiar en cuestión de meses. Hay que confiar en la capacidad de gestión de un equipo directivo que no ha cambiado y cuyos errores de cálculo contribuyeron a llegar a la situación actual. Esperemos que ahora tengan el punto de mira más acertado”, añade.

Sobre la firma

David Fernández

Es el jefe de sección de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Información y tiene un máster en periodismo por EL PAÍS-UAM. Inició su carrera en Cinco Días y desde 2006 trabaja en EL PAÍS, donde se ha especializado en temas financieros. Ha ganado los premios de periodismo económico de la CNMV, Citigroup, Aecoc y APD.

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