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Los socios del euro aprueban el fondo de rescate con tres meses de retraso

El Mede es el mecanismo con el que se financiará el crédito europeo a la banca española

El nuevo fondo dispondrá de una cantidad máxima de 500.000 millones

Lo ha hecho con tres meses de retraso, pero al fin ha echado a andar el instrumento encargado de solucionar buena parte de los problemas de la economía española. La maquinaria que este lunes se constituyó tiene un nombre tan rimbombante como ambicioso es su objetivo. El Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) inyectará en la banca española el dinero —40.000 millones, según los cálculos del Gobierno— que necesita para sobrevivir. Además, el fondo de rescate permanente deberá aportar, junto con el Banco Central Europeo (BCE), la ayuda para contener la prima de riesgo de España y otros países con el agua al cuello, siempre que pidan el salvavidas.

“La eurozona está ahora equipada con un cortafuegos permanente y eficaz, algo crucial para garantizar la estabilidad financiera”, dijo ayer el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y ahora también presidente del Mede. El nuevo gigante financiero dispone de una potencia máxima de 500.000 millones, 60.000 más que su antecesor, el temporal Fondo de Estabilidad Financiera (FEEF). Este seguirá activo mientras financia los programas ya aprobados, como los rescates a Grecia, Irlanda y Portugal.

Ambos fondos tendrán una potencia conjunta de 700.000 millones. Alemania —cuyo Tribunal Constitucional tuvo en vilo a toda Europa ante la posibilidad de un bloqueo— es el mayor contribuyente, con 190.000 millones. España, con 83.000, ocupa el cuarto puesto, de acuerdo con su peso económico en la eurozona.

De estas cantidades, los Estados solo tendrán que aportar efectivamente 80.000 millones. El resto se obtendrá con avales sobre deuda que emitirá el Mede, que en su estreno ya ha obtenido la máxima calidad crediticia por parte de la agencia Fitch. Ingeniería financiera para acabar con una crisis que se explica, en gran parte, por los problemas causados por la ingeniería financiera. El fondo temporal cederá protagonismo de forma gradual al Mede, un proceso que concluirá el próximo verano.

El mecanismo para España

El Mede podrá prestar dinero a los países en dificultades, comprar bonos de Estados miembro en el mercado primario o secundario, aportar asistencia financiera a través de una línea de crédito o financiar la recapitalización de las instituciones financieras. La recapitalización directa y con efectos retroactivos de los bancos, ha generado una batalla entre los países de la unión.

En esta guerra está a un lado el club de la triple A: Alemania, Holanda y Finlandia. Sus ministros de Finanzas defienden que la supervisión bancaria centralizada en el BCE —requisito sine qua non para que el Mede pueda inyectar dinero directamente en los bancos— no estaría lista a principios del próximo año, como quiere la Comisión. Y que la basura que acumulan los bancos será una penitencia que deberá pagar cada Estado y el fondo de rescate europeo no se hará cargo de los activos heredados por el sector durante la burbuja inmobiliaria.

Pese al apoyo que Bruselas dio a la tesis de los países del sur, España asegura ahora que la inyección a la banca de 40.000 millones supone solo cuatro puntos porcentuales del PIB, una cantidad de deuda pública perfectamente asumible. Madrid da por perdida la batalla con Berlín.

Las decisiones más importantes del Mede las tomará su consejo de gobernadores, es decir, los ministros de finanzas de la zona. Este organismo, que exige unanimidad, tendrá la última palabra a la hora de apoyar la estabilidad de un país miembro del Mede, elegir los instrumentos de este apoyo, modificar los límites autorizados de capital y la máxima capacidad de préstamo. Otras decisiones de menor calado se tomarán por una mayoría cualificada, que requiere el 80% de las decisiones.

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