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La banca española necesita 53.745 millones de capital para sanearse

El examen de Oliver Wyman rebaja las cifras planteadas en un principio

El Gobierno confía en que solo requerirá en torno a 40.000 millones del rescate

El Popular necesita 3.223 millones, pero descarta ayudas públicas

Las entidades nacionalizadas acaparan el 86% de las necesidades

Las autoridades españolas están convencidas de que ésta es la última reestructuración de la banca. Después de cinco decretos para intentar superar el agujero de la burbuja inmobiliaria y tres años y medio de crisis financiera, las necesidades de la banca para superar un hipotético escenario económico catastrofista ascienden a 53.745 millones. Esta cantidad es casi la mitad de los 100.000 millones que estableció Europa como máximo para el rescate de la banca española. Sin embargo, el Gobierno espera que, tras los incrementos de capital por cuenta de las entidades, solo se reclamen a Bruselas unos 40.000 millones.

El examen lo ha realizado una consultora norteamericana para darle mayor credibilidad a la prueba

El examen lo ha realizado la consultora norteamericana Oliver Wyman para darle mayor credibilidad a la prueba. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, aseguró que los escenarios evaluados han sido “enormemente exigentes” con un supuesto de caída del PIB del 6,5% entre los años 2012 y 2014. “El FMI calcula que puede ser el 2% de descenso”, comentó. También se ha establecido una morosidad hipotética del 87% en el negocio promotor, del 27% en empresas y el 15% en hipotecas.

“Esta prueba se ha hecho con un rigor sin precedentes en otros países desde que empezó la crisis financiera. Los análisis se han hecho sobre una base de 36 millones de préstamos, ocho millones de garantías, en los que 400 auditores de cuatro firmas han revisado 115.000 operaciones de créditos. Además, se ha contratado a seis tasadoras, nacionales y extranjera para valorar automáticamente 1,7 millones de viviendas”, explicó Fernando Restoy. En esta prueba no ha participado la supervisión del Banco de España porque los fallos en la detección del agujero del ladrillo le ha hecho perder credibilidad ante los mercados.

“Al final tendremos un sistema financiero sólido que no suscitará dudas en el mercado”, dijo Fernando Jiménez Latorre, secretario de Estado de Economía, que se mostró confiado en que el sector podrá hacer fluir el crédito.

No obstante, el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, rebajó este optimismo y precisó que el crédito de familias y empresas podría seguir cayendo a corto plazo por la recesión económica y el desendeudamiento del sector privado. “Honestamente creo que la situación de los bancos no es la principal causa de la falta de crédito, pero la recapitalización ayudará”, añadió, tras negarse a hacer previsiones de la fecha en la que volverán a prestar las entidades. En lo que sí fue tajante Restoy fue en asegurar que con este capital, el sector será “más eficiente, y sólido, y contribuirá a la mejora de la economía española”.

Siete entidades suspenden

Los 53.745 millones de déficit de capital se reparte entre siete entidades, que son las que suspenden la prueba: Bankia (precisa 24.743 millones), CatalunyaBank (10.825 millones), Novagalicia Banco (7.176 millones), Banco de Valencia (3.462 millones), Banco Popular (3.223 millones), Banco Mare Norstrum (BMN), capitaneado por Caja Murcia (2.208 millones) y la fusión de Ibercaja, Liberbank y Caja 3 (2.108 millones).

Estas entidades representan el 38% del total de los activos del sistema, lo que se vendió como un triunfo por parte del Gobierno y del Banco de España. De este grupo lo que más llama la atención es la necesidad del Popular, una entidad tradicionalmente rentable pero que se entró en muchas operaciones inmobiliarias y se ha complicado mucho el futuro.

El Santander, el BBVA, Caixabank, Kutxabank, Sabadell con CAM, Bankinter y Unicaja con Caja España, superan la prueba. Estas entidades forman el llamado grupo cero. Los dos grandes mostraron una gran holgura en el escenario adverso, mientras que a Caixabank —que fue analizada con los activos inmobiliarios de todo el grupo, según el Gobierno— tuvo un sobrante de 5.720 millones. Kutxabank, pese a ser mucho más pequeña que la entidad catalana, obtuvo un exceso de 2.188 millones, incluyendo la adquisición de la quebrada Cajasur. Por esta entidad recibió 400 millones de ayudas.

El Sabadell pasó la prueba gracias, en parte, al capital privado obtenido y a la inyección de 5.400 millones que recibió al adquirir la CAM, en una subasta a la que no se presentó nadie.

Examen solo a 14 grupos

La prueba ha analizado 14 grupos, los más grandes. Otros no fueron analizados porque son muy pequeños o, como Banca March, porque no tienen ninguna duda sobre su solvencia.

Las cuatro entidades nacionalizadas precisan 46.200 millones, el 86% del total reclamado. Estas serán las primeras en pedir ayudas del rescate europeo porque tienen avanzados sus planes de reestructuración. “En noviembre sería razonable solicitar estas ayudas a Europa”, apuntó Fernando Jiménez Latorre. “El resto podría ser para diciembre”, añadió. El Gobierno quiere acelerar los planes de subasta paralizados, en el caso de CatalunyaBank y Banco de Valencia, así como la venta de Bankia y Novagalicia Banco.

Pese a los 53.745 millones globales, el Gobierno confía en reclamar a Europa solo unos 40.000 millones. Los casi 14.000 millones de diferencia entre el déficit y la petición son los que los bancos podrían conseguir por tres vías: captando capital privado en el mercado o vendiendo propiedades; traspasando activos inmobiliarios al banco malo y con la quita que realizarán de las participaciones preferentes, que aún no está fijada con Bruselas.

Grupos según la solvencia

Si consiguen el capital necesario, pasarán al grupo de la tranquilidad, el cero. Los analistas consideran que el objetivo es difícil porque el mercado está muy deprimido y hay pocos inversores con hambre de activos españoles. La única forma de atraerles es rebajar muchísimo los precios, pero entonces no se consigue mucho capital.

Para lograr este complicado objetivo, las nacionalizadas así como el Banco Popular, Liberbank y BMN tienen que presentar sus planes al Banco de España y lograr capital antes de diciembre. Si no reducen sensiblemente su déficit, recibirán capital público. Esta inyección la podrán devolver antes del 30 de junio de 2013. Si no lo hacen, se activará el plan de reestructuración o venta.

Respecto a los planes del banco malo, Latorre dijo que la transferencia de los activos se harán a un precio que “genere perspectivas de rentabilidad” y que despierte “suficiente interés para el mercado”.

La fusión de Unicaja se salva y la de Ibercaja peligra

Las negociaciones de última hora han permitido que la fusión de Unicaja-CEISS (Caja España-Caja Duero) salve las pruebas de resistencia con un aprobado raspado, lo que parece despejar las dudas sobre su ejecución. Braulio Medel, presidente de Unicaja, trató directamente este tema con los responsables del examen. El tema que estaba sobre la mesa es que si la fusión daba como resultado un déficit enorme de capital, Unicaja se echaba para atrás, como ya hizo en las frustradas uniones de CCM y Cajasur. Si Caja España quedaba fuera, debería haber sido nacionalizado, pese a que ya tiene 1.375 millones del Estado. La clave era admitir créditos fiscales a CEISS, pese a no tener beneficios ahora, y Oliver lo hizo.

En cambio, hay dudas sobre la unión de Ibercaja, Liberbank y Caja3. “Se analizan los resultados y las implicaciones que puedan tener para la entidad combinada”, señalaron las entidades. Si la fusión de las tres entidades se rompe, las necesidades de capital totales aumentarían en 100 millones, ya que por separado requieren 226 millones Ibercaja, 1.198 millones Liberbank y 779 millones Caja 3.

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