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SERIES ANIMACIÓN

La animación española se internacionaliza para competir en la escena europea

Fotografía facilitada por la Generalitat valenciana de su presidente, Alberto Fabra (2d), durante la visita  a la empresa de animación Clay Animation, en Ribarroja del Turia (Valencia). EFEArchivo Ampliar foto
Fotografía facilitada por la Generalitat valenciana de su presidente, Alberto Fabra (2d), durante la visita a la empresa de animación Clay Animation, en Ribarroja del Turia (Valencia). EFE/Archivo EFE

Los españoles que vienen al Cartoon Forum saben que el listón está alto (este año fueron seleccionados 69 proyectos entre más de 600), pero también que es una buena oportunidad para conseguir medios de producción y de distribución a nivel europeo y mundial.

"La financiación en Europa es muy desigual y mientras que en Francia la inversión pública en el sector alcanza los 100 millones, en España se queda en 5", explica a Efe el productor y vicepresidente de la Federación Española de Asociaciones de Productoras de Animación (DIBOO), Sergí Reitg.

No obstante, afirma que "los productos españoles son de gran calidad y su diseño es muy reconocido en el plano internacional", lo cual ha permitido que, en eventos como Cartoon Forum, el país tenga una presencia "importante".

De hecho, España es el tercero por número de trabajos, solo por detrás de Francia y Reino Unido.

Con siete series en el programa, algunos de los estudios participantes, como el de los gallegos Juan Nouche y Chelo Loureilo, ya han logrado encontrar inversores en esta edición del Foro.

Nouche y Loureilo aseguran que la respuesta ante su proyecto "Rascayú" ha sido "muy positiva" y resaltan la importancia de crear productos "lo más internacionales posible" a fin de lograr exportarlos a varios países al mismo tiempo.

Rodar en inglés, utilizar personajes cuyos nombres no evoquen directamente a España y adaptar su producto a varias plataformas digitales (desde aplicaciones móviles hasta tabletas), son ingredientes de base para lograr una buena acogida, según los participantes.

El productor y responsable de productos de animación de TVE, Salvador Fabregat, venido al foro para apoyar a los proyectos españoles, alabó la calidad de los estudios de animación nacionales, que pese a la mala coyuntura económica "siguen al pie del cañón".

El responsable de la televisión pública española, que coproducirá la serie "Mause Corp." de la productora Genoma (también presente en Cartoon Forum), pone ejemplos como la empresa LittleRoom, creada por Christian Pulido y Juan Carlos Mostaza hace apenas dos años.

Su serie "Family Tales", que recrea en formato digital las formas de un libro desplegable para reinventar más de un centenar de cuentos clásicos, desde Caperucita a Blancanieves, ha recibido numerosas muestras de interés antes incluso de la presentación de 30 minutos que la que tienen derecho todos los participantes.

Venidos del mundo de la publicidad, Pulido y Mostaza se reciclaron y entraron en la animación, aplicando sus conocimientos en márketing y nuevas tecnologías a su proyecto.

"Hoy en día, las series se usan como un anuncio de los productos derivados que luego se van a vender, y sus aplicaciones para dispositivos móviles también van enfocadas en ese sentido", asegura Mostaza, cuyo trabajo tiene versiones para teléfono móvil y tableta.

En el foro, todos los españoles, sean primerizos o veteranos, saben lo que demanda el mercado: comedias exportables con un sentido del humor comprensible en todos los países.

"La financiación internacional es imprescindible para los productos de animación españoles y por tanto, debemos aprender a vendernos fuera", sentencia Reigt, quien desde DIBOO reclama al Gobierno "no mayor inversión, sino una política de inversión más estable".

Aunque la falta de medios económicos juega en contra de las producciones españolas, los participantes llegados a Cartoon Forum afinan su inglés, ensayan su discurso una y otra vez, pulen su propuesta hasta el último minuto y entran motivados a la sala donde un público exigente de exhibidores e inversores internacionales esperan para oír nuevas ideas.

Andrea Olea