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Las necesidades de cada entidad no se conocerán hasta septiembre

Economía encarga a una de las consultoras una nueva prueba más precisa

El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre (izquierda), y el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy
El secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre (izquierda), y el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy EFE

Las estimaciones de necesidades de capital de 51.000 a 62.000 millones publicadas este jueves por Roland Berger y Oliver Wyman son solo el primer paso para medir el dinero que hace falta para sanear el sector financiero. Tampoco bastará con el examen de cuatro auditoras que ya está en marcha. Además, el Banco de España ha decidido encargar a una de las dos consultoras una nueva ronda de pruebas de resistencia entidad por entidad, de modo que las necesidades de capital de cada uno de los bancos y grupos de cajas no se conocerán hasta septiembre, según la información facilitada por el Ministerio de Economía y el Banco de España.

En paralelo a las pruebas presentadas ayer, las cuatro auditoras contratadas por el Banco de España (Deloitte, Ernst & Young, KPMG y PwC) trabajan desde finales de mayo en el análisis exhaustivo de las carteras de los bancos, y deberán presentar los resultados preliminares el 31 de julio.

El Banco de España ha contratado a Boston Consulting Group para que dirija este proyecto, en el que las auditoras verificarán la situación real de cada una de las entidades, con especial atención a la correcta clasificación de los préstamos, tanto por segmento de negocio como por su calificación (al corriente de pago, en riesgo de impago o moroso), así como la identificación de los préstamos que sean refinanciaciones o reestructuraciones de deuda y los niveles de provisiones.

El trabajo de estas auditoras se usará luego para una nueva ronda de pruebas de resistencia entidad por entidad más amplia y detallada (bottom-up o de abajo arriba, en la jerga financiera). El Banco de España ha contratado para esta nueva prueba a una de las dos consultoras que presentaron ayer su trabajo. Las nuevas pruebas se centrarán en las entidades que necesiten capital, para afinar más con el perfil de riesgo de las carteras de cada una. Por ejemplo, se diferenciará la antigüedad y distribución geográfica de los préstamos inmobiliarios y de las garantías, de modo que se pueda ajustar más la cifra de necesidades de capital de cada una de las entidades.

El resultado de esta evaluación individualizada se publicará “a mediados de septiembre”, según una nota de prensa difundida ayer por Economía, y “para final de septiembre”, según un documento publicado por el Banco de España en su página web, suscrito también por el Ministerio.

Planes detallados para mediados de octubre

Tras ese anuncio, los bancos deberán presentar sus planes de recapitalización detallados para mediados de octubre, los cuales serán examinados por el Banco de España y la Comisión Europea, en colaboración con el Banco Central Europeo (BCE).

Los planes que contengan una estrategia de recapitalización creíble que se base solo en fuentes de financiación privadas se aprobarán sin más exigencias. Las entidades que no puedan asumir las necesidades de capital por sí solas podrán acceder al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) con la condicionalidad requerida. Es en ese momento cuando se sabrá de verdad la necesidad de dinero europeo para sanear la banca. Por eso, aunque de las pruebas de ayer se deduce que bastarían unos 50.000 millones (descontando la parte de capital privado), lo normal es que el Gobierno pida mucho más para evitar cualquier sorpresa.

Los bancos que reciban la aprobación de sus planes tendrán nueve meses para aplicarlos

Los bancos que reciban la aprobación de sus planes tendrán nueve meses para aplicarlos. Los que reciban ayudas públicas serán objeto de planes de reestructuración. El Banco de España y la Comisión, con ayuda del BCE, vigilarán los planes de recapitaliza-ción, mientras que la Comisión supervisará las reestructuraciones. Los bancos estarán obligados a separar los activos normales de los tóxicos como paso previo a sacar estos últimos del balance. Se estudiará la creación de un banco malo que compre los activos tóxicos a su valor económico real. La transferencia de activos al banco malo será obligatoria para los bancos que reciban ayudas públicas. Para las cuatro entidades ya participadas por el FROB se tomarán medidas para acelerar todo lo posible la reestructuración.