CatalunyaCaixa solo recibirá dinero si alguien paga por su banco

La caja será una fundación y sus ingresos dependerán del comprador Los bancos financiarán el rescate con anticipos al Fondo de Garantía

El final de lo que son Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona, tal y como fueron concebidas, está fijado: julio. Este jueves se dio el pistoletazo de salida al proceso de venta del negocio bancario de CatalunyaCaixa, que tiene 7.184 empleados y 1.164 sucursales. Una vez cerrada la operación, desaparecerá la caja como entidad financiera y se convertirá en fundación. La cuestión de futuro será cómo mantendrá la obra social.

La Comisión Rectora del Fondo de Reestructuración Ordenado Bancario (FROB) aprobó iniciar el proceso para subastar Catalunya Banc al mejor postor con el fin de que la entidad cambie de manos en julio. También aprobó el plan inicial de venta del Banco de Valencia.

El Estado venderá la participación del 89,74% que tomó el FROB el pasado año de Catalunya Banc, tras inyectar 2.968 millones. El 10,26% del capital restante lo venderá la matriz, CatalunyaCaixa, al mismo precio. En el remoto caso de que el comprador pague por la entidad, habría ingresos. Si no lo hace y valora el banco en cero euros o pide una ayuda por quedársela, como es posible, CatalunyaCaixa no recibirá nada.

La obra social se autofinancia en parte, con un presupuesto de 30 millones

Catalunya Banc perdió 1.335 millones en 2011, tras adelantar 1.505 millones para sanear parcialmente su exposición al riesgo promotor e inmobiliario. Pero aún le quedan por sanear 1.595 millones y tiene que reforzar su capital en 1.053 millones más.

Si no se paga nada por la entidad, el problema será cómo mantener la fundación, que tiene un presupuesto anual de unos 30 millones, aunque se autofinancia en una parte importante. En principio, esta fundación tiene recursos para dos ejercicios, según fuentes de la entidad. Además, al contrario que otras obras sociales de cajas, no tiene compromisos con centros asistenciales o benéficos. Sus actividades principales son, por un lado, el edificio de La Pedrera y los edificios románicos de la sede de Caixa Manresa. Además, posee más del 1% del territorio catalán que son Parques Naturales. En todos los casos, los ingresos de los visitantes cubren buena parte de los costes de mantenimiento.

CatalunyaCaixa ha entrado en contacto con los posibles compradores. En la lista figuran Santander, Kutxabank, Banco Popular, Sabadell y BBVA. Probablemente el juego quede entre los dos primeros de la lista. En principio, según fuentes del mercado, las entidades han mostrado interés por mantener la marca y financiar a la fundación si no es en todo, al menos en una parte del presupuesto. “En el fondo es una cuestión de marketing y fidelidad de la clientela”, dice un ejecutivo. “Para una entidad que viene de fuera, la vinculación territorial es clave para mantener el negocio. En una caja, ese vínculo está unido a la obra social y la fundación”, añade.

Por otro lado, el Ministerio de Economía estudia que las entidades financien al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) mediante un anticipo por unas ocho anualidades. Cada uno pondría el dinero en función de su cuota actual en depósitos. Los cuatro grandes tienen alrededor del 10% cada uno. Esta operación supondría ingresar unos 12.800 millones, que se unirían a los 2.300 millones que ahora posee. En principio, con estos 15.100 millones el Gobierno cree que se puede pagar los agujeros de capital y los créditos fallidos.

La clave de la operación es contable. El anticipo no tiene consecuencias contables más allá de dejar el dinero. Si se efectúa una derrama, se contabilizaría como pérdidas y llevaría a números rojos a casi todas las entidades. Si hace un préstamo, incrementaría mucho el riesgo.

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