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La crisis del euro

La deuda de España e Italia vuelven a empeorar tras la subasta del BCE

La prima de riesgo española cambia de tendencia tras ocho días de mejora. -El euro cae de nuevo a 1,30 dólares y las Bolsas entran en pérdidas por el regreso de las ventas en los mercados de deuda

La deuda de España e Italia que cotiza en los mercados secundarios, donde se negocian los títulos una vez emitidos por los Estados, ha cambiado de tendencia esta mañana y ha vuelto a empeorar tras la mejora acumulada en las ocho últimas jornadas. El motivo de este regreso de las ventas, que también han depreciado al euro a los 1,30 dólares y han acabado provocando pérdidas en las Bolsas, está en opinión de los analistas en que una vez cerrada la subasta extraordinaria de liquidez del BCE, los bancos ya no necesitan los títulos de deuda soberana que habían adquirido en las semanas previas y los están devolviendo al mercado.

Así, la prima de riesgo española, que es el sobreprecio exigido a los títulos del Tesoro a 10 años frente a los alemanes, de referencia por su estabilidad, ha aumentado en unos 20 puntos básicos hasta superara los 330 puntos, donde ha estabilizado su repunte. Esta corrección también se ha dejado notar en los bonos de España a dos y tres años, donde de hecho la mejora había sido de mayor envergadura en las jornadas anteriores. Pese al reavivamiento de las ventas, el correctivo ha sido moderado y tanto la prima como las rentabilidades exigidas a los bonos no han vuelto a niveles que puedan ser considerados como zona de peligro.

El castigo a Italia dejaba en el aire más señales de preocupación. En concreto, la prima de riesgo italiana a 10 años ha subido hasta rozar los 480 puntos, también 20 más que ayer y de nuevo cerca de los 500 puntos que en el caso de Grecia, Irlanda y Portugal acabaron suponiendo su rescate. A corto plazo, el cambio de tendencia ha motivado que los intereses que reclaman los inversores por sus títulos a dos años haya dejado atrás los esperanzadores mínimos de las últimas siete semanas a los que había logrado descender hasta esta mañana. Tal y como destacó ayer José Carlos Díez, analista jefe de Intermoney, la situación de Italia sigue siendo la principal preocupación para los inversores y, hasta que no se solucionen sus problemas de acceso a la financiación, no se podrá empezar a vislumbrar la salida a la crisis.

Sobre el por qué han vuelto las ventas, la explicación apunta a un ajuste de las entidades financieras tras la subasta de liquidez. "Los bancos han estado acumulando -títulos de deuda soberana- para usarlos como colateral -garantía- y ahora ya no los necesitan de forma inmediata para este fin", ha puntualizado a Bloomberg Eric Wand, de Barclays. En la primera de las dos operaciones de refinanciación a tres años del Banco Central Europeo (BCE) celebrada hoy, las entidades han captado 489.200 millones de euros, una cifra que supera todas las previsiones. Según sondeos realizados entre analistas por Bloomberg y Reuters se esperaba una demanda en torno a los 300.000 millones.

Los bancos han estado comprando bonos en las últimas semanas para aportarlos como garantía a cambio del dinero barato del BCE, que cobra un 1% por esta liquidez. Frente al coste de acudir a la ventanilla de instituto emisor, los títulos de deuda soberana rinden intereses más altos, con lo que ofrecen mayores rentabilidades. Por tanto, si pagan un 1% pero reciben más de un 2% por el dinero que a su vez han prestado, el negocio está asegurado. Este ha sido el origen de la mejora de las últimas semanas en la deuda de España e Italia, aunque a tenor de lo que está sucediendo hoy se ve que los bancos han comprado más bonos de los que necesitaban. Lo malo es que al devolverlos al mercado han llevado a pensar a los inversores en renta variable si también ellos habían sido demasiado optimistas sobre una pronta solución a la crisis. En opinión de Wand, "se están volviendo a cuestionar sobre los fundamentales" de España e Italia. Y ahí ambos países siguen arrojando demasiadas dudas como para dejar atrás las incertidumbres por las sospechas de una dura recesión, más paro y dificultades para reducir los déficits.

Por este motivo, la vuelta del color rojo a las pantallas en las que los operadores financieros siguen los movimientos de los mercados ha reavivado a su vez las ventas en las Bolsas de referencia europeas. Al cierre, el Ibex español se ha dejado un 0,90%, en línea con el resto de Europa, Milán incluida.