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La reestructuración financiera

El Sabadell se queda con la CAM con ayudas iniciales de 5.249 millones

El Fondo de Garantía de Depósitos cubrirá el 80% de las pérdidas derivadas de los activos y préstamos inmobiliarios problemáticos. -La entidad presidida por Oliu se convierte en la quinta española por activos

El Banco de España ha hecho público en la tarde de este miércoles, al cierre del mercado, la adjudicación de la Caja del Mediterráneo (CAM) al Sabadell con unas ayudas iniciales de 5.249 millones de euros del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), según ha explicado el supervisor en un comunicado. La operación supone comprometer todo el dinero del que dispone hoy por hoy el fondo de garantía, que actualmente cuenta con 6.593 millones, ya que a esta inyección de capital hay que sumar el dinero que se derive de su compromiso de cubrir buena parte de las pérdidas que se deriven de su exposición inmobiliaria de aquí a 2021. Con esta cantidad de dinero, el rescate de la CAM se convertirá en el más caro en la historia de España por delante del de Banesto en 1993 o de los más recientes de Caja Castilla-La Mancha, Cajasur y Banco de Valencia.

La nota explicativa del Banco de España concreta que el fondo de garantía adquirirá el 100% del Banco CAM, la nueva entidad que agrupa el negocio financiero de la caja, a través de ampliaciones de capital por un importe total de 5.249 millones de euros. Tras estas operaciones, el Sabadell adquirirá el banco por el precio simbólico de un euro. En la cantidad total prevista el organismo presidido por Miguel Fernández Ordóñez ya incluye los 2.800 millones que habían sido previamente comprometidos por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) tras la intervención de la entidad el 21 de julio y que ahora serán asumidos por el FGD.

Junto a esta inyección de dinero, el fondo de garantía, que está financiado a través de aportaciones de las propias entidades financieras, concederá a la CAM un esquema de protección de activos. Esta medida supone que el FGD asuma el 80% de las pérdidas derivadas de "una cartera de activos predeterminada" durante los próximos 10 años. Esta cartera agrupará los créditos problemáticos vinculados al sector inmobiliario y los inmuebles canjeados a cambio de deuda impagada.

En una tercera pata de la operación y con vistas a hacer frente a los vencimientos de deuda que afronta la CAM, que debe 7.000 millones al BCE y tiene pendiente de devolver otros 9.000 millones que ha pedido prestado en los mercados mayoristas, el Sabadell también contará con ayuda, en este caso del Estado. Para que no tenga problemas de liquidez, tal y como exigía la entidad catalana, el Banco de España aclara que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), este sí financiado con dinero público, se compromete a "garantizar el acceso de la entidad a determinadas fuentes de financiación de las que dispone actualmente". No obstante, esta medida no supondrá el desembolso a fondo perdido de fondos del contribuyente.

En este sentido, el organismo presidido por Fernández Ordóñez señala que la reestructuración de la CAM, dada la participación del Fondo de Garantía de Depósitos, "tendrá un impacto nulo en la ejecución presupuestaria del Estado".

Candidato ideal tras la salida de los grandes

El Sabadell estaba considerado como el candidato ideal para hacerse con la entidad alicantina, ya que era la única que ha permanecido hasta el final de un proceso que debería haber concluido el viernes, pero que al final se aplazó a esta semana. Después de que hasta ocho grupos financieros mostrasen su interés por hacerse con la caja, las pérdidas por 1.731 millones acumuladas hasta el pasado septiembre y una morosidad del 20% congeló el interés comprador de Santander, BBVA y La Caixa. Las acciones del Sabadell y las cuotas participativas de la CAM han sido suspendidas de su cotización en Bolsa minutos antes del final de la sesión.

La operación convertirá al Sabadell en la quinta entidad española por volumen de activos con un total de 166.346 millones de euros, con lo que supera a su rival más directo, el Popular, que le desplazó recientemente de la última operación corporativa en la banca al hacerse con el Banco Pastor.

En total, la entidad resultante de la adjudicación de la CAM por parte del Sabadell, que gestionará una cartera de créditos por valor de 124.785 millones de euros, contará con 2.279 oficinas y 17.042 empleados. Gracias a la operación, destaca el banco presidido por Josep Oliu, amplia su red de "manera significativa" en Alicante, Murcia, Valencia y Baleares. También resalta que la integración no supone una merma en la calidad de su balance ya que se realiza tras el saneamiento de la CAM.

Para el Sabadell, que con la CAM suma otra entidad a su larga lista de adquisiciones -Natwest, Herrero, Atlántico, Urquijo y Guipuzcoano-, la operación le permite incorporar "una entidad previamente saneada y sin riesgos sustanciales adicionales a los de su propia franquicia", ha declarado Oliu en el comunicado. Para Banco CAM, añade el texto, "supone el final de un periodo de incertidumbre e inestabilidad, y el principio de una nueva etapa sustentada en la confianza".

Respuesta de Oliu

"Esta operación -ha señalado Josep Oliu tal y como ya adelantó en un acto en Miami- es de una complejidad y tamaño parecida a la que en su día representó la adquisición de Banco Atlántico". A los empleados de la CAM, el presidente del Sabadell indica que les "devolverá la tranquilidad", aunque adelanta "que deberán esforzarse mucho pero con un horizonte despejado". Es una buena noticia para todos", concluye el texto.

Desde el año 1978, en España se han intervenido 11 bancos (incluido el Banco de Valencia) y nueve cajas de ahorros. La última entidad que ha acabado sufriendo este destino ha sido Banco de Valencia, para la que se han comprometido una aportación de 1.000 millones para tapar un agujero en el capital y 2.000 millones para apuntalar la liquidez. Antes, además de la CAM, se intervino Cajasur en mayo de 2010. El FROB inyectó de forma inmediata 800 millones en la caja cordobesa que la BBK ha reembolsado tras adquirir la caja.

La primera caja intervenida desde el inicio de la actual crisis fue Caja Castilla La Mancha en marzo de 2009 por su alta exposición al sector inmobiliario y su morosidad. El Gobierno aprobó un aval de hasta 9.000 millones y una inyección de 3.000 millones.

La CAM, definida por Fernández Ordóñez como "lo peor de lo peor", acabó nacionalizada el pasado verano por su excesiva exposición al ladrillo. A esta situación se llegó por una apuesta desmedida por el boom inmobiliario que fue consentida por el Gobierno de la Comunidad Valenciana de Francisco Camps. Después de que el FROB tomara sus riendas en julio, la revelación de indemnizaciones millonarias a exdirectivos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la pensión atribuida a su ex directora general remataron el escándalo de la gestión de esta entidad en los meses posteriores.