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La crisis del euro

Bruselas insta a Italia a jugar al 'catenaccio' para reducir el déficit

Rehn defiende la necesidad de que el Gobierno italiano aplique los ajustes "sin agujeros". -El Eurogrupo y el FMI intentan hoy detallar el segundo rescate griego. -El Ecofin analiza mañana cómo corregir las diferencias en competitividad que pueden derivar en un futuro en sanciones por tasas excesivas de paro

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rhen, ha instado hoy a Italia a jugar "al catenaccio" (estilo de fútbol muy defensivo) en materia de consolidación fiscal, con el fin de garantizar que se cumplen todos sus objetivos de reducción del déficit y la deuda. "Es importante que en términos de consolidación fiscal Italia juegue al catenaccio, sin agujeros, asegurando que todos los objetivos se cumplen", ha indicado Rehn a su llegada a la reunión del Eurogrupo que se celebra en Bruselas.

Continuando con el símil futbolístico, el comisario ha subrayado en declaraciones recogidas por Efe que en el apartado de las reformas estructurales en Italia hay "espacio para ser ofensivos" y tomar decisiones valientes para impulsar el crecimiento y el empleo.

En pleno vendaval de las crecientes crisis de Grecia e Italia, los ministros de los 17 países del euro y una representación del Fondo Monetario Internacional (FMI) tratarán de avanzar hoy en la concreción de los genéricos acuerdos alcanzados en las cumbres de los pasados 23 y 26 de octubre. Además de pasar revista a la situación en Italia, donde el Gobierno de Silvio Berlusconi se tambalea, hay que detallar la manera en que se efectúa la quita del 50% de la deuda griega, la potenciación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y la forma de recapitalizar la banca europea tras el examen de la Agencia Bancaria Europea (ABE).

De todas formas, lo más urgente es convencer al Gobierno de Atenas que apruebe el plan de ajuste y reformas exigido como contrapartida para el segundo rescate a Grecia, de 130.000 millones. La aprobación de estas medidas es la condición sine qua non fijada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para dar la luz verde al desembolso del sexto tramo del primer plan de ayudas aprobado en mayo de 2010 por un montante global de 110.000 millones. Este pago parcial de 8.000 millones (2.200 del FMI y 5.800 de la UE), estaba previsto que se efectuara el pasado septiembre. El Eurogrupo intentará que los principales partidos griegos se adhieran al programa.

Sin embargo, mientras se eternizan los debates políticos en Atenas, crece el rechazo en muchos países europeos a prestar más dinero a Grecia. La última encuesta es la realizada en Francia donde el 63% de los franceses se muestran en contra de aumentar los préstamos. Por su parte un 49% de austriacos preferirían que el país que desató la tormenta abandonara el euro.

Los ministros tratarán de precisar la forma en que el FEEF, de 440.000 millones, multiplica su eficiencia por cuatro o cinco de forma que pueda asegurar un 20% o 25% de las primeras pérdidas de un volumen de nuevas emisiones de deuda por un montante global de más de un billón de euros. A este instrumento asegurador hay que añadir otros dos dispositivos en forma de vehículos (sociedades temporales) que recabarían fondos del mercado, uno de ellos en estrecha colaboración con el FMI. Hasta el momento ni China ni otros países emergentes han mostrado mucho entusiasmo en su participación.

La propuesta de aplicar una quita "voluntaria" del 50% a los bonos griegos está encontrando un notable rechazo en la banca. Los banqueros aceptarían la quita si fuera obligatoria y entonces podrían ejercitar sus seguros (CDS) y cubrirse de las pérdidas. Pero el mercado de CDS (credit default swap) es tan poco transparente, que el BCE ha advertido reiteradamente que el ejercicio de estos seguros, para lo que habría que declarar oficialmente la suspensión de pagos, podría generar una debacle mucho peor que la de la quiebra de Lehman Brothers en 2008.

Por otra parte, mañana los ministros de los Veintisiete debatirán los indicadores que se emplearán para decidir si se abre un procedimiento por desequilibrio a un país, que es una manera de medir su pérdida de competitividad. Los socios europeos, sin embargo, no han llegado a un acuerdo todavía sobre cuáles serán los parámetros susceptibles de desembocar en sanción en caso de un incumplimiento fragante por parte de los Estados de las recomendaciones de Bruselas para corregirlo. Esencialmente, la balanza por cuenta corriente pero también el paro son los factores que podrían ser susceptibles de multa, que frente al 0,2% del PIB que se aplica en caso de déficit excesivo será del 0,1% (lo que equivale a 1.000 millones en el caso de España).