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La crisis del euro

Fitch advierte de que el nuevo rescate a Grecia es un "impago restringido"

La agencia adelanta que volverá a rebajar la nota de solvencia del país cuando se produzca el canje de títulos previsto en el acuerdo de Bruselas

La agencia de calificación de riesgos Fitch ha cumplido con sus amenazas y ha anunciado hoy que la intervención del sector privado incluida en el segundo rescate de Grecia pactado ayer en Bruselas supone un "impago restringido" del país mediterráneo, pero un impago al fin y al cabo. Por este motivo, adelanta que, en cuanto se produzca el canje de la deuda en circulación por nuevos títulos y los originales no sean abonados en tiempo y forma, procederá a rebajar de nuevo la nota de solvencia de Atenas. La decisión de esta sociedad, una de las tres que domina el sector de la medición de riesgos, será con toda seguridad secundada por sus colegas de Moody's y Standard & Poor's.

Actualmente, Fitch califica a Grecia con la peor nota de solvencia de entre todos los países que tienen rating con una CCC, lo que indica que es una inversión solo apta para amantes del riesgo y que está tres escalones por debajo del que se reserva a los especuladores, el de bono basura. No obstante, el anuncio de la agencia, a diferencia de en anteriores ocasiones, no ha tenido apenas efecto en la mejora que están registrando hoy los mercados financieros. La razón es que la UE y el Banco Central Europeo han anunciado en paralelo a la participación del sector privado -bancos y aseguradoras- medidas para paliar las consecuencias que tendrá la caída de Grecia al nivel de impago.

"La participación del sector privado que recoge el memorando de la cumbre y tal y como está descrita por el Instituto para las Finanzas Internacionales (el lobby que agrupa a unas 400 entidades y cuyo acrónimo en inglés es IIF) será, en opinión de Fitch, un fenómeno de impago restringido", afirma la agencia en una nota remitida a los inversores. Por este motivo, añade, la propuesta de canje de deuda prevista por Bruselas equivaldrá a "una pérdida neta del 20% para los bancos y otros acreedores de Grecia". El argumento que da para calificarlo de impago es que los títulos actuales se cambiarán por nuevos bonos cuyos términos son peores desde el punto de vista del inversor en términos de rentabilidad -ya que sus intereses serán más bajos para aliviar la carga de la deuda en las arcas griegas- y plazos de vencimiento.

Por este motivo y tal y como ya advirtió la agencia el pasado 6 de junio cuando empezaba a cobrar fuerza esta idea de una participación voluntaria y parcial de la banca en el coste del rescate a Grecia, Fitch situará al país en "impago restrictivo" y rebajará en consecuencia la calidad crediticia de los títulos canjeados al nivel de "impago", que se identifica con una D. Este recorte, explica la sociedad, tendrá lugar en la fecha en la que concluya el periodo para canjear los bonos.

Pese a ello, según ha destacado David Riley, el responsable de ratings soberanos de Fitch que firma el informe, la rebaja de los intereses exigidos y la extensión de los plazos de vencimiento ofrecen a Grecia un "oportunidad" de recuperar la solvencia, a pesar de los "desafíos formidables a los que se enfrenta".

En el texto pactado ayer por los países del euro se afirma que dado que "la gravedad de la situación de Grecia es única en la zona euro", se "requiere una solución excepcional" y acto seguido añaden que el sector financiero ha mostrado su disposición a apoyar a Grecia "de forma voluntaria" a través de un canje de bonos. El plan apunta a que la operación, en la práctica, no es del todo voluntaria. El Eurogrupo cifra en 37.000 millones de euros la contribución neta del sector privado en financiación entre 2011 a 2014 más un programa de recompra de otros 12.600 millones, que lleva el total a 50.000 millones. La estimación para el periodo 2011-2019 es de 106.000.