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La crisis del euro

El BCE sube los tipos al 1,5% y da un balón de oxígeno a Portugal

Trichet arremete contra las agencias de calificación y aceptará deuda lusa pese a su nota de solvencia

Son "procíclicas" y su trabajo "no es óptimo" por su condición de oligopolio. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, se ha unido hoy a los duros ataques europeos a las agencias de calificación de riesgos, tras la rebaja de Moody's a la deuda portuguesa del pasado martes, que había devuelto el desasosiego a los mercados. Trichet no ha eludido la guerra abierta entre las instituciones europeas y las agencias y ha arremetido contra las tres grandes compañías (Moody's, S&P y Fitch, que controlan el 90% del mercado, aunque se ha cuidado mucho de citarlas) apuntando a sus flancos débiles: básicamente, que no ven venir las crisis y cuando las ven contribuyen a hacerlas aún peores, de la misma manera que magnifican el optimismo en periodos de bonanza y ayudan a hinchar burbujas financieras. Además, el BCE ha reaccionado al mazazo de Moody's a Portugal al asegurar que aceptará sin condiciones la deuda portuguesa, lo que en la práctica deja sin efecto la rebaja de la nota de solvencia de la agencia estadounidense.

Esa suerte de chaleco salvavidas para Portugal ha tenido un efecto inmediato en los mercados: la reacción al alza de las Bolsas y del euro ha sido fulminante, al igual que la relajación en los mercados de deuda. En eso han contribuido también las decisiones relativas al precio oficial del dinero: Trichet ha cumplido el guion previsto al subir los tipos hasta el 1,5%, pero aleja la posibilidad de nuevas subidas, al menos hasta el otoño. No habrá subida en agosto. Y lo más probable, con las condiciones actuales, es que tampoco haya un incremento en septiembre: Trichet ha afirmado que el BCE "analiza muy de cerca" la marcha de los precios, pero no ha hablado de "fuerte vigilancia". En el código inventado por el banquero francés, eso indica que no habrá subidas de tipos a corto plazo. Una subida de tipos endurece la política monetaria y enfría la economía, y por lo tanto permite controlar las alzas en los precios. Y la inflación europea está por encima del objetivo del BCE (fue del 2,7% en junio, cuando el objetivo es del 2%), pero el comportamiento del precio de la energía hace pensar en una relajación de las presiones inflacionistas.

Trichet tiene ante sí varios dilemas difíciles de resolver. La subida de tipos agudiza los problemas de la periferia de Europa, inmersa en una dura crisis de deuda y en una oleada de austeridad que dificulta la salida de la crisis; pero en el centro y el norte de Europa la economía -y los precios- aconseja una subida de tipos para evitar un recalentamiento. Trichet ha explicado que el crecimiento previsto para el segundo trimestre del año en la eurozona será positivo pero algo inferior al del primer trimestre: menos presiones de precios y por tanto menos necesidad de tocar los tipos. Hay un segundo dilema: la crisis griega obliga al BCE a actuar activamente en dar estabilidad a la eurozona -ante el difuso liderazgo de Bruselas-, y eso le hace estar permanentemente al límite de lo que permiten los estatutos del Eurobanco.

Grecia y sus derivadas -Portugal e Irlanda- han sido claros protagonistas de la rueda de prensa en la Eurotower, la sede del BCE. Trichet ha reiterado -y no menos de media docena de veces- que el BCE está radicalmente en contra de una suspensión de pagos de la deuda griega. Y ha dado un balón de oxígeno a Portugal: además de aceptar su deuda como colateral por mucho que Moody's la haya rebajado a territorio basura (por debajo del grado de inversión), el presidente del Eurobanco aplaudió las medidas de austeridad tomadas por el Ejecutivo luso, que han ido "más allá de lo que se pedía" al Ejecutivo.

En resumen, una bocanada de aire fresco para Portugal, una dura crítica a las agencias de riesgo y la constatación de que no habrá una serie de subidas de tipos, para alivio de los países con más dificultades.

Entretanto esta mañana el euríbor, que es el interés al que los principales bancos de la eurozona se prestan dinero entre sí y que sirve para fijar las cuotas de la mayoría de hipotecas en España, ha subido en su cotización diaria seis milésimas hasta el 2,195%, el nivel más alto de este indicador desde febrero de 2009. Desde que el instituto emisor del euro anunciase en marzo su intención de empezar a aumentar los tipos de interés, el euríbor ha respondido aumentado su ritmo de subida con vistas a que la decisión de hoy del BCE no sea la última del año.