Sindicatos y patronal continuarán negociando la reforma de convenios

Toxo culpa del distanciamiento a "sectores que piensan que el rescate a España les puede asegurar una posición de ventaja para determinar las relaciones laborales"

Sindicatos y patronal seguirán negociando la reforma de los convenios. El pasado lunes la patronal presentó un documento a los sindicatos que dinamitaba las conversaciones. Hoy los líderes de UGT (Cándido Méndez) y CC OO (Ignacio Fernández Toxo) se veían con el presidente de CEOE (Juan Rosell). Las posturas estaban tan alejadas que ayer antes del encuentro fuentes involucradas en el proceso daban las negociaciones estaban rotas. Así lo admitían incluso en el ministerio de Trabajo. No obstante, hoy ambas partes han decidido continuar con las conversaciones. "Se ha vuelto a empezar a discutir todos los temas", ha comentado el portavoz de Comisiones Obreras, Fernando Lezcano.

El lunes la patronal puso un texto sobre la mesa que suponía una vuelta atrás sobre varios de los acuerdos parciales alcanzados verbalmente. "Es una vuelta a las cavernas", los calificó un negociador sindical. Así que los líderes de UGT (Cándido Méndez) y CC OO (Ignacio Fernández Toxo) han pedido al presidente de CEOE (Juan Rosell) que lo retirara en la reunión que ha comenzado pasado el mediodía y ha finalizado sobre las dos y media de la tarde.

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En principio, no entraba en los planes de la patronal una marcha atrás. No obstante, una fuente sindical apuntaba al final del encuentro: "No parece que quieran cargar con la responsabilidad de la ruptura".

Pese a que los contactos continuarán bajo la premisa de que de llegar a un pacto no podrá ser más tarde que el viernes, Toxo ha se ha mostrado "escéptico". El líder sindical ha condicionado el acuerdo a que la CEOE no dé "una marcha atrás" con el "retorno y la recuperación de elementos que no habían aflorado en el proceso de negociación". Sobre los motivos por los que se ha complicado la reforma ha denunciado que "hay sectores en este país que piensan que el rescate a España les puede asegurar una posición de ventaja para determinar las relaciones laborales". "Alguien ha dinamitado conscientemente la mesa de negociación. Estamos ante la penúltima oportunidad para recomponer la mesa de trabajo", ha advertido.

"No tenemos ningún cromo que cambiar. Son los sindicatos los que tendrán que ceder", señalaban fuentes de la patronal antes del encuentro de hoy. "Esto pinta mal", resumió ayer Toni Ferrer, número dos de UGT. "Con ese documento no hay posibilidad de negociar", advierte el portavoz de Comisiones Obreras, Fernando Lezcano. "Es muy difícil. El asunto está enturbiado. No sé si se romperá mañana [por hoy] o pasado", decía un alto dirigente empresarial. "Pinta muy mal y está al borde de la ruptura", comentaba otro. "Lo veo mal. Nosotros no nos queremos levantar de la mesa, pero así es difícil", explica un representante sindical.

Los ánimos sombríos llegaban ayer hasta el Ejecutivo. "CEOE ha endurecido su postura", constataba ayer el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, para quien eso era una "mala noticia". "Puede estar anunciando el fracaso final en la negociación", añadía Gómez, que ahora tendrá que redactar rápidamente un proyecto de ley de reforma de los convenios.

A comienzos de mes, el acuerdo parecía inminente. Una reunión en La Moncloa de los líderes de los agentes sociales con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, lo certificaba. Había que esperar a que pasara la campaña electoral y el pacto se firmaría. De hecho, el martes de la semana pasada, al término de una de las citas, sindicatos y patronal difundían una foto del encuentro que daba a entender que el pacto estaba cerca. "Incluso hablamos de llamar al ministro de Trabajo para pedirle una reunión y decirle que comenzara a redactar el proyecto de ley", explican fuentes sindicales.

Tan próximo parecía el acuerdo que el Toxo declaró ayer que apenas había faltado "un cuarto de hora". Y de hecho, ambas partes habían quedado en que había llegado el momento de escribir el texto, el último paso, y de intercambiar redacciones.

Pero una parte considerable de CEOE no veía bien la marcha del proceso. Para unos faltaba concreción en las conversaciones; para otros, el previsible resultado final se atisbaba insatisfactorio. A la cabeza de esta oposición se puso desde el primer momento la patronal madrileña, CEIM, que la semana pasada no dudó en hacer público un documento en el que señalaba sus exigencias en esta ronda de negociaciones y endurecía las posiciones defendidas hasta el momento por CEOE.

El texto que remitió la patronal a los sindicatos el pasado lunes se inspiraba, en buena medida, en ese documento de la patronal madrileña. En ambos se recoge un tiempo de vigencia de seis meses para los convenios una vez expirado su plazo (ahora la vigencia es indefinida hasta que se renueva el convenio). Si pasado ese tiempo no hay solución pactada o arbitrada, el convenio decae y prevalece el del ámbito sectorial.

Esto suponía un paso atrás sobre lo hablado. Sindicatos y empresarios habían acordado fijar en los convenios plazos de negociación y vigencia, y que en caso de conflicto ambas partes acudieran a un mediador y a un arbitraje obligatorio. "Este pacto se pone en pie a partir de que la patronal dice que renuncia a acabar con la ultraactividad [prórroga indefinida y automática de los convenios]. A cambio nosotros establecíamos plazos de negociación y vías de solución al conflicto generado. No se trataba de que el convenio llegara a la arterioesclerosis", analizaba ayer un dirigente sindical.

El secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, ayer en una rueda de prensa.
El secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, ayer en una rueda de prensa.JUANJO MARTÍN (EFE)
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