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Expediente a Renfe por retrasos, falta de plazas y frío en la línea Barcelona-Figueres

La Generalitat cambiará la normativa para poder multar a la operadora

La Generalitat exigió ayer explicaciones a Renfe por diferentes "alteraciones" en la línea Barcelona-Girona-Figueres. Ha abierto un expediente informativo a la operadora del servicio ferroviario porque en este trayecto se registraron "retrasos en la línea, falta de disposición de plazas y climatización inadecuada", entre otras cosas. Renfe señaló que entregará un informe dentro de menos de 24 horas, tal como le ha exigido el Gobierno, que reconoce que hoy en día no tiene capacidad para sancionar, pero que promete que introducirá cambios normativos para poder hacerlo en el futuro.

Paula Ballell, de 27 años, utiliza todos los días esta línea para ir a trabajar a Girona desde la capital catalana. De tanto viajar a las mismas horas, ha hecho amigos entre los pasajeros. Juntos han vivido retrasos e incidencias, y han compartido sus quejas sobre el servicio. La primera es que es demasiado caro. Un billete sencillo en un tren de media distancia entre Barcelona y Girona cuesta 8,70 euros, 6,40 euros si se coge un regional, que tarda más. "Hace más o menos un año cambiaron los trenes por otros nuevos. Pero es más caro, ¡y tarda más!", afirma Ballell. Además, los usuarios se quejan de que hace frío dentro de los vagones. "Lo curioso es que depende de dónde te sientes", explica Ballell. Algunos pasajeros tratan a veces de tapar con papeles y celo algunas salidas de aire, que funciona incluso en los trenes de la noche.

Según varios viajeros, las protestas por el mal servicio no son nuevas. Sin embargo, la semana pasada, durante la celebración de la exposición Temps de flors en Girona, se incrementó el malestar, debido a la gran afluencia de pasajeros que acudían a la ciudad con este motivo. Como en años anteriores, muchos viajeros habituales tuvieron que hacer de pie todo el viaje, de alrededor de hora y media. "Es una vergüenza. Había gente mayor sin poderse sentar en todo el camino", se indigna Ballell.

La Generalitat, a pesar de explicar las dudas sobre el servicio de Renfe, reconoció ayer que no tiene mucho margen de maniobra. Según señala, "el ordenamiento jurídico actual no contempla mecanismos sancionadores contra los operadores en caso de incumplimiento de los acuerdos en la prestación de servicios". Por eso, añade el Departamento de Territorio, impulsará la redacción de "una modificación de la ley ferroviaria 4/2006 para incluir de manera expresa el procedimiento sancionador". También añadirá este tipo de cláusulas sancionadoras en el nuevo convenio contrato con la operadora que preste a partir de 2012 el servicio de Rodalies y media distancia.

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