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El Eurogrupo se prepara para flexibilizar las ayudas a Grecia

Juncker y Papandreu niegan "categóricamente" que Atenas vaya a dejar el euro, aunque el Eurogrupo cree el país que precisa un nuevo programa de ajuste

Grecia vuelve a estar en el ojo del huracán que provocó la primera crisis del euro justamente hace un año. Las ayudas concedidas en mayo de 2010 por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en mayo de 2010 han resultado completamente insuficientes y los ajustes exigidos demasiado duros para devolver el país a la normalidad. Los principales responsables económicos de la UE tomaron conciencia de esta situación en la reunión secreta mantenida en Luxemburgo la noche del viernes. El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, reconoció este sábado que "creemos que Grecia precisa un nuevo programa de ajuste".

Los detalles del nuevo programa serán analizados en la próxima reunión del Eurogrupo del 16 de mayo. Las líneas de acción que se consideran son: suavizar el calendario de reducción del déficit público; alargar los plazos y rebajar el interés de los préstamos concedidos por la UE y el FMI; conceder nuevas ayudas y acordar una posible quita moderada de la deuda soberana en poder de los inversores privados, lo cual resulta muy difícil de entender sin equipararla a una reestructuración, por muy reducida que se quiera.

La realidad es que las autoridades de Atenas tienen que luchar contra las presiones especulativas de los mercados y los pufos contables que les dejó el anterior Gobierno conservador para intentar cumplir las exigencias de la UE y el FMI que exige una reducción del déficit público hasta el 2,6% en 2014. Cuando se acordó esta cifra se partía de un déficit previsto del 13,6% para 2009, (el anterior Gobierno había previsto el 3,7%) pero en noviembre pasado, la UE lo elevó al 15,4%. Desde esta nueva magnitud, los analistas y la propia UE considera imposible que el país, con tres años sucesivos en recesión, pueda soportar una reducción tan acelerada de su déficit.

Los créditos de 80.000 millones de euros acordados por Bruselas y 30.000 millones del FMI, que en marzo pasado se acordó ampliar su plazo de devolución a 7,5 años, requerirán nuevas ampliaciones. El ministro de Economía, Yorgos Papaconstatinou, también ha solicitado una rebaja adicional del tipo de interés que hace dos meses se bajó desde el 5,5% al 4,5%. Hasta ahora Grecia ya ha recibido cuatro tramos de ayuda por un valor de 53.000 millones de euros. Una misión de la Comisión Europea, el BCE y el FMI se encuentra en Atenas para finalizar un nuevo informe para autorizar un quinto tramo de 12.000 millones de euros.

Grecia soportaba a finales del año pasado una deuda de 328.000 millones de euros, lo que representa más del 140% de su PIB, y según las previsiones de la Comisión Europea, alcanzará el 156% el próximo año.

En esta ocasión la crisis se desató el pasado viernes por una información de Der Spiegel en la que se aludía a que Grecia estaba considerando el abandono de la zona euro. Una información muy en línea con cierta prensa alemana que aprovecha todas las oportunidades para minar la confianza en algunos países y la moneda única, como hizo el año pasado al lanzar el bulo de que España iba a pedir 270.000 millones de euros de ayuda al FMI.

Llamamiento a la calma

El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, pidió este sábado desde la isla griega de Meganisis que "se deje a Grecia en paz". El dirigente socialista hizo un llamamiento a "cada uno en Grecia y fuera de Grecia y especialmente en los países de la UE, a dejar a Grecia en paz para poder hacer su trabajo. Y Grecia hace su trabajo", apostilló.

Papandreu aseguró que "el escenario de la salida del euro no se contemplaba ni en los contactos informales" y rechazó "categóricamente" esta posibilidad. Juncker por su parte calificó de "estúpida" la idea y el Erkki Liikane, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, dijo que "ningún país del euro quiere dejar la zona euro".

A pesar de las dificultades, el titular de Finanzas heleno expresó su confianza en poder volver a los mercados de capitales el próximo año para financiar su deuda o, en caso de que no fuera posible, recibir ayuda del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.