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La reestructuración financiera

Ordóñez admite que la reforma de las cajas se ha hecho con retraso

El Banco de España alerta de que si no hay un cambio de gobierno en las entidades no tendrán financiación.- Insta a mantener las reformas porque la confianza de los mercados se pierde con facilidad y critica el "obsoleto e ineficiente mercado de trabajo"

El gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, ha reconocido hoy, por primera vez, que la reforma de las cajas se debería haber hecho antes, en "los buenos tiempos". Fernández Ordóñez ha afirmado que "la reforma de la gobernanza de las cajas de ahorros y su sometimiento a la transparencia y disciplina del mercado se debería haber acometido antes, en los buenos tiempos y no en medio de la crisis".

Aunque hubiera sido mejor reformar el sistema financiero en épocas de bonanza, Fernández Ordóñez ha afirmado que una vez metidos en la crisis, sin embargo, hubiera sido contraproducente optar por la recapitalización del sector, algo que está teniendo lugar ahora, a los tres años del inicio de los problemas en los mercados financieros internacionales. Según ha argumentado durante su intervención en el XVIII Encuentro del Sector Financiero, "se habrían malgastado los recursos públicos si se hubiera recapitalizado antes de sanear suficientemente los balances y sin haber conseguido cambios en la gestión y reducciones de capacidad". La misma hipótesis, en su opinión, es extensible al resto de cambios que está afrontando el modelo económico y productivo español como el recorte del gasto público, pensiones o mercado laboral.

"Se deberían haber hecho durante los años de expansión, cuando todo parecía ir bien y se ignoraban los problemas que acabarían surgiendo por acumular desequilibrios. Sin duda, ello habría ahorrado tener que lidiar estos años con los problemas que se incubaron entonces pero que han emergido ahora con la crisis", ha asegurado, repartiendo críticas a los Gobiernos de entonces, dirigidos por el PP primero y después por el PSOE, así como a las comunidades, ya que también tenían responsabilidad política en ello.

En cuanto a la situación de las cajas, que según los cálculos del supervisor necesitan unos 15.000 millones de euros para asegurar su solvencia, Fernández Ordóñez ha reclamado a las administraciones públicas que siguen en su gestión que aceleren "las reformas en el gobierno corporativo" porque "muy probablemente el mercado no volverá a prestar a quienes no le garanticen una profesionalidad". Asimismo, frente a quienes denuncian que el recurso al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) supondrá la nacionalización de las entidades, ha negado la mayor y ha asegurado que esta aportación de dinero público es "una ayuda de carácter excepcional y transitorio".

A continuación, ha respondido a la patronal de la banca, que puso en duda la semana pasada que todas las fusiones de cajas vayan a ser solventes. "Las medidas de reestructuración [...] han impedido la supervivencia de entidades zombis que, sin su integración en las mejores, habrían acabado siendo inútiles para la provisión de crédito", se ha defendido. No obstante, hay integraciones como la protagonizada entre las cajas gallegas o las catalanas o incluso la unión entre Caja Duero y Caja España hasta la llegada de Unicaja en la que algunos cuestionaban cuál era la entidad líder, ya que todas tenían problemas.

Asimismo, ha advertido de que las Comunidades y Ayuntamientos deben redirigir su gestión en las entidades porque "el mercado no volverá a prestar a quienes no le garanticen una profesionalidad y un gobierno de sus instituciones equiparable al de las demás entidades". En cuanto a la situación de la CAM, excluida de la fusión en Banco Base por el lastre de su exposición al sector inmobiliario, ha afirmado que el supervisor "sigue esperando el plan que tiene que entregarle la caja". Cuando lo haga, ha añadido, "lo analizará para ver si es adecuado o no". Lo importante, ha insistido, es que el Banco de España "garantiza a los inversores que o bien con capital público o privado, la caja resultante será solvente pues tendrá nivel de capital del 10%".

Con vistas al futuro, Fernández Ordóñez, que ha asegurado que 2011 será "uno de los años más duros" para la banca, ha recomendado al conjunto del sector que reduzcan su endeudamiento. "Las entidades continuarán sufriendo el estancamiento de su principal negocio: la concesión de créditos. La demanda solvente seguirá siendo escasa y, si lo habitual es que el crédito solo se recupere al final de las fases de ajuste, en el caso español, dado que las familias y empresas tienen que desendeudarse, con mayor razón cabe esperar que la demanda solvente de crédito tarde más tiempo en crecer", ha explicado. Echando la vista atrás, ha destacado que gracias a que se reaccionó a tiempo frente a la crisis irlandesa, se ha evitado un "fuerte" el recorte de crédito, un extremo que también ponen en duda algunos actores del mercado.

En cuanto al impacto que tendría un eventual rescate de Portugal en España, ha declarado que aunque la situación del país vecino "es importante para Portugal", no lo será tanto para los bancos españoles. "A diferencia de otros países cuyas entidades tienen riesgo portugués en sus balances, lo que tiene España son bancos allí, que se financian por sí mismos", ha argumentado.

Abriendo el foco, ha instado a perseverar en las reformas estructurales "ambiciosas" de la economía española. Según sus palabras, habrá que esperar a la segunda mitad de 2012 para entrar en una "recuperación económica más intensa", aunque ha matizado que esto supone un "optimismo condicionado y paciente". El motivo, que "la confianza de los mercados è mobile, puede perderse con facilidad y por tanto no cabe caer en la autocomplacencia". "No bastará con que vayan en la buena dirección, si no qué alcance tienen", ha insistido el gobernador. Asimismo, Fernández Ordóñez ha opinado que las previsiones del Gobierno, que confía en crecer un 1,3% este año frente al 0,8% que calcula el supervisor, "son muy viejas" y tendrá que modificarlas.

Entre las reformas, Fernández Ordóñez ha dado especial importancia a la reforma de la negociación colectiva que en estos momentos debaten patronal y sindicatos y ha recuperado su discurso sobre la necesidad de cambiar la fijación de salarios, aunque con importantes cambios. Así, en lugar de hablar de moderación, ha optado por dar la vuelta a la tortilla y afirmar que los empresarios ofrecerían mejores empleos sin el actual sistema de negociación colectiva. "Buena parte de las empresas se han mantenido en funcionamiento y con beneficios gracias a rápidos procesos de ajustes, hechos casi siempre por la única vía que permite nuestro obsoleto e ineficiente mercado de trabajo: despidiendo a nuestros trabajadores", ha recordado. Aunque, "no habría que ir muy lejos", ha añadido antes de argumentar: "Bastaría con que los empresarios de nuestro país pudieran, al igual que en otros países desarrollados, ofrecer empleos con salarios acordes con su productividad".