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Irlanda tendrá que destinar casi la mitad de su PIB a recapitalizar la banca

Las pruebas de resistencia muestran la necesidad de inyectar 24.000 millones, que se suman a los 46.000 millones ya comprometidos.- Allied Irish Banks precisa 13.300 millones más.- La radiografía presentada por el banco emisor implica una virtual nacionalización del sistema bancario irlandés.- Se crearán "dos bancos universales"

La banca irlandesa necesita una inyección adicional de 24.000 millones de euros para mantenerse a flote y garantizar su futuro, que pasará necesariamente por una profunda reestructuración del sistema financiero. El Banco Central de Irlanda emitió esta mañana ese diagnóstico tras someter a las cuatro principales entidades de la isla a nuevas pruebas de solvencia con el objetivo de demostrar a los inversores y a los socios de la zona euro que la otrora economía más dinámica de Europa está en vías de encarrilar la mayor crisis de toda su historia.

La radiografía presentada por el banco emisor implica una virtual nacionalización del sistema bancario irlandés, en el que el anterior gobierno ya se vio forzado a comprometer 46.000 millones de euros. La factura total, una vez añadidos otros 24.000 euros a lo largo de los dos próximos años para tapar los agujeros de solvencia, ascenderá a 70.000 millones, cifra que supone el 45% del PIB.

La estimación de esa cantidad extraordinaria se desprende de la tercera evaluación (stress test) realizada en el sistema financiero, cuyo colapso obligó a la orgullosa República a aceptar a finales del pasado año un plan de rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), valorado en 85.000 millones de euros. El coste político de aquel gesto fue la convocatoria de elecciones anticipadas en Irlanda en febrero, con el resultado de un descalabro del gobierno del Fianna Fail y su reemplazo por una coalición del Fine Gael (también centroderecha) y los laboristas.

El Allied Irish Banks, que hoy está bajo control estatal junto a otros tres grandes bancos nacionales, es la entidad que requiere mayores fondos para garantizar su supervivencia (13.300 millones de euros), seguida por el Bank of Ireland (5.200), Irish Life & Permanent (4.000) y Educational Building Society (EBS, 1.500 millones), también nacionalizada. En vísperas del dictamen del Banco Central, el gobierno decidió cancelar el proceso de venta de esta última sociedad del sector de la construcción, por considerar que la oferta carecía del "suficiente atractivo comercial" para el Estado.

Este conjunto de entidades sería incapaz de afrontar sus deudas sólo en los casos más "extremos e improbables", según el gobernador del Banco Central irlandés, Patrick Honohan, como una nueva bajada de los precios de la vivienda o el aumento del desempleo (14,7%). Tras el aporte de los 24.000 euros adicionales al sistema, los bancos contarían con un capital básico del 10,5% en el escenario trazado por las pruebas de solvencia, aunque ese nivel podría reducirse al 6% en un contexto económico más adverso que el banco emisor tampoco no puede descartar.

El sistema financiero de Irlanda "es demasiado grande" para el tamaño real de la economía de este país, ha subrayado el ministro de Finanzas, Michael Noonan, que hoy compareció ante el Parlamento (Dail) para defender un profundo plan de reestructuración de la banca. Nooan, quien ha descrito aquel 30 de septiembre de 2008 en que el anterior gobierno emprendió el rescate de los bancos como "el día más negro en la historia de Irlanda desde la guerra civil", baraja la creación de dos grandes bloques bancarios junto a la nacionalización del resto de las entidades. El ministro explicó que el Banco Central Europeo ha garantizado la provisión, a medio plazo, de los fondos necesarios para apuntalar a los bancos irlandeses y garantizar su reestructuración, si bien advirtió que no va a crearse ninguna "estructura formal" a tal efecto. Reflejo de los nuevos tiempos, entidades como el Anglo Irish Bank y el Irish Nationwide, ambas en proceso de cierre, no recibirán nuevas inyecciones de capital. Aunque si sus accionistas persisten en recibir esa ayuda, deberán a cambio asumir las ingentes pérdidas.