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La crisis del euro

Sócrates proponía alargar los recortes en las pensiones más altas

El Ejecutivo luso abogaba en su plan rechazado por reforzar las actuaciones de ajuste en 2011 y concretaba las de los próximos años, tal y como le reclamaba Bruselas, para reducir el déficit en otros 1.300 millones

El rechazo ayer por parte del Parlamento portugués del cuarto plan de ajuste presentado por el Gobierno socialista de José Sócrates, que presentó su dimisión tras el voto en contra del resto de partidos a las medidas, deja al país en una delicada situación. Si por un lado, desde el punto de vista político, la única salida que tiene ahora el Ejecutivo es convocar elecciones anticipadas, desde el plano económico, la incertidumbre generada y el consecuente aumento de los problemas de financiación dejan a Portugal al borde del rescate. Pero, ¿cuáles eran las propuestas del Gobierno?

Desde el pasado mayo, el Gobierno en minoría ha subido impuestos y el IVA, ha congelado el sueldo de los funcionarios, ha echado mano de la tijera en inversiones y ha creado una tasa para las pensiones más altas. Pero ni por esas. El déficit de Portugal cerró 2010 oficialmente por debajo del 7%, tal y como había comprometido Lisboa ante Bruselas, pero la cifra definitiva podría irse por encima del 8% al no haber incluido algunos gastos en sus cálculos. Por eso y obligado por la presión de sus socios del euro, esencialmente por el eje de Alemania y Francia, que le exigen más austeridad a cambio de mejorar los mecanismos de ayuda europeos; Sócrates presentó ante la Comisión Europea un cuarto programa de ajustes, que fue el que trató de aprobar ayer, con un ahorro extra de 1.300 millones reduciendo desde las partidas de Salud a las transferencias comunidades pasando por aumentar la lucha contra la evasión fiscal o subiendo impuestos. No obstante, uno de los aspectos que más rechazo generaba era la prórroga del impuesto especial creado para las pensiones de más de 1.500 euros que el Ejecutivo puso en marcha en 2011 y la reducción del empleo público.

En este plan, diseñado con los mismos objetivos que los anteriores -a saber, consolidación fiscal, corrección de los desequilibrios para impulsar el crecimiento a medio plazo y dar estabilidad al sector financiero- suponía un recorte del déficit de 5,3 puntos porcentuales en su camino por volver al límite del 3% que impone Bruselas ya en 2012. Entre los motivos expuestos por la oposición para rechazar el plan destaca las críticas a Sócrates por no presentar antes el plan en casa que en Bruselas.

MEDIDAS PARA 2011

Según su programación temporal, el plan abogaba por reforzar las medidas de reducción del déficit este mismo año en 1.300 millones o un 0,8% hasta el 5,3%, lo que suponen unos 9.000 millones de euros. En concreto, para alcanzar este nuevo objetivo, proponía:

- Recortes adicionales en el sistema de Salud en los costes administrativos y operativos en los hospitales por 180 millones de euros, el equivalente al 0,05% del PIB. Reducción del copago de los hospitales para ahorrar otros 350 millones, aunque esta cantidad también incluye el dinero que se iba a dejar de gastar en los próximos años.

- Congelación de sueldos y recortes de pensiones. Para garantizar una mayor reducción del gasto en pensiones, iba a ampliar el alcance de la llamada Contribución a la Solidaridad de las pensiones. Esta tasa, creada en 2010, se aplica a las pensiones superiores a los 1.500 euros. Esto permitirá una reducción del gasto del 0,25% del PIB. Es decir, unos 420 millones de euros.

- Menos funcionarios. Junto a la congelación del sueldo de los funcionarios, el Gobierno también apostaba por reducir la plantilla de empleados públicos suprimiendo las nuevas incorporaciones. El ahorro con ello era de 160 millones.

- Rebajar los gastos adicionales y de representación de las empresas públicas en 168 millones, así como reducir en una cifra similar los desembolsos que el Estado realiza a las sociedades semipúblicas o subvencionadas, lo que coincidiría con un proceso de reestructuración y fusioens. También anunciaba un descenso del 15% en las indemnizaciones.

- Más inspección en el sistema de protección por desempleo y ayudas sociales para ahorrarse otros 160 millones. La medida también afectaba a las contribuciones obligatorias que realizan los estudiantes.

- Aplazar más proyectos de infraestructuras esencialmente de carreteras o escuelas. Al mismo tiempo, también abogaba por aumentar los ingresos a través de la venta de propiedades y aumentar las concesiones al sector privado.

MEDIDAS PARA 2012 Y 2013

A continuación, presionado por las críticas de Bruselas a la falta de concreción de las medidas para los años siguientes, el Gobierno enumeraba estas actuaciones. Para 2012, cuando el Gobierno prevé volver a tasas positivas de crecimiento con un avance del 0,3% del PIB, y 2013, elevaba al 2,5% el ahorro en el gasto -4.200 millones- y en un 1,3% -2.200 millones- los ingresos. En total, 6.400 millones para consolidar sus cuentas.

- Sueldos congelados y pensiones más bajas. El Ejecutivo aumentaba los recortes sociales y en el gasto en medicamentos, control de recetas médicas, la racionalización de los desembolsos en Educación y el cierre de los colegios con menos de 21 alumnos; y más control en los gastos corrientes en las Administraciones Públicas.

- Menos dinero para las comunidades: Las regiones se iban a quedar en 2012 sin 168 millones de euros de presupuesto.

- Y para las empresas y autónomos.También se iban a reducir las subvenciones a autónomos y empresas por valor de 760 millones de euros.

- Aumentos en los ingresos. Para los dos próximos años también proponía revisar las exenciones fiscales para reducirlas hasta en 850 millones. Actualizar los impuestos al consumo, para recaudar 250 millones más en los próximos dos años y más lucha contra la evasión fiscal. A través de más inspecciones confiaba en elevar los ingresos impositivos en 170 millones.

REFORMAS PENDIENTES Y EN MARCHA

Junto a ello, el Gobierno de Sócrates insistía en el abanico de reformas que quiere llevar a cabo, en su gran mayoría orientadas a aumentar la flexibilidad del mercado laboral, mejorar la competitividad de la economía lusa y liberalizar sectores. También abogaba por actualizar el sistema de Justicia, el energético y los transportes. A su vez, quería transformar el sector sanitario y el mercado de alquiler.