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La segunda crisis del grupo de la abeja

La obscena correspondencia de Ruiz-Mateos a Botín

Las cartas del empresario muestran cómo el Santander daba la callada por respuesta tanto a sus desaforados elogios como a sus veladas amenazas

La familia Ruiz-Mateos entregó ayer a la prensa un amplio legajo con el intercambio de correspondencia entre el patriarca de Nueva Rumasa y diferentes responsables del Banco Santander, entre ellos su presidente, Emilio Botín; su consejero delegado, Alfredo Sáenz y el responsable de riesgos, Javier Peralta. La familia Ruiz-Mateos trataba de demostrar con ello que el Santander era el culpable de la caída de Nueva Rumasa, como lleva proclamando la familia Ruiz-Mateos desde que el mes pasado decidió acogerse a la ley concursal. Sin embargo, pese a que Ruiz-Mateos trataba de utilizar esos documentos como prueba de cargo contra el Santander es en realidad a la propia Nueva Rumasa a la que deja en evidencia, mientras los ejecutivos del banco daban habitualmente la callada por respuesta tanto a los desaforados elogios como a las veladas amenazas que incluían dichas cartas, dignas de un análisis psicológico y que EL PAÍS ha decidido reproducir en su totalidad.

Las cartas muestran sin ningún pudor esos elogios desmedidos y también muestran de forma obscena cómo Nueva Rumasa engañó a los inversores que suscribieron sus pagarés. Lo que el grupo presentaba como emisiones para efectuar adquisiciones de empresas era en realidad una huida hacia delante ante la sequía crediticia. "Quizás parte de los fondos haya debido ser utilizado para paliar la repentina, incomprensible y contundente falta de comunicación y apoyo del banco", reconocieron ayer en una nota. La realidad es más grave. Mientras que en el folleto informativo de su primera emisión de pagarés Nueva Rumasa decía que destinaría el dinero a adquisiciones, en las mismas fechas Nueva Rumasa le decía al Santander que no estaba en posición compradora, sino vendedora, "incluso reduciendo precios para enajenar determinados bienes", según una carta de febrero de 2009 que muestra con toda crudeza el engaño: "Quiero también que sepas que mucha de la publicidad y comentarios que de vez en cuando salen en los medios de comunicación, sobre inversiones y puestos de trabajo, forman parte del "marketing" de cara a la opinión pública, pues a la hora de la verdad, si lo analizas bien, cuando llevamos a efecto alguna operación mercantil, es porque recibimos más de lo que invertimos... Los tiempos no están para invertir, sino para recoger... a veces es bueno aparentar de cara a sostener un clima de confianza y seguridad ante nuestros proveedores y clientes", decía en una copia a Peralta con copia a Botín y a Alfredo Sáenz que la propia Nueva Rumasa ha hecho pública.

Pero las cartas son sobre todo un retrato vivo de la personalidad de José María Ruiz-Mateos, que queda expuesta con toda crudeza. El patriarca de Nueva Rumasa pasaba de decir que Botín iba a "pasar a la historia como el mejor banquero del mundo", de rezar por él en la capilla familiar de su propia casa o de soltarle un "aunque no nos vemos, te quiero mucho", a decirle que iba a dejar de ser "el ombligo de oro del mundo" o que los banqueros son "los más odiados de la sociedad en la que vivimos".

En el caso del responsable de riesgos, Javier Peralta, las cartas son aún más obscenas. El "inconmensurable Superperalta" pasa a ser un ser odioso en el epistolario del empresario, cuyas expresiones y elogios desmedidos muestran la particular forma de ser del empresario que llevó a la ruina primero a Rumasa y que ahora ha puesto al borde del abismo a las empresas de Nueva Rumasa.

Los documentos facilitados por la familia Ruiz-Mateos muestran que casi nunca había respuesta a las estrambóticas cartas de Ruiz-Mateos. En el dosier tan solo constan algunas cartas de agradecimiento protocolarias. Botín, uno de los hombres más ricos de España, agradecía en marzo de 2007 a Ruiz-Mateos en una carta protocolaria un obsequio del empresario: "Acabo de recibir las tres cajas de productos Dhul, que has tenido la atención de enviarme, y que son estupendos", le escribió Botín. Al consejero delegado, Alfredo Sáenz, no le envió flanes y natillas sino una botella de cava por las Navidades de 2006, que Sáenz le agradeció en otra carta de agradecimiento, en la que dijo que era un "magnífico cava". La familia Ruiz-Mateos produce cavas de la marca Cavas Hill, de calidad media-baja.

Ruiz-Mateos se deshacía en elogios con Botín y con sus hijos, uno de los cuales, Javier Botín, llegó a ir a almorzar a casa de los Ruiz-Mateos. "Aunque yo no soy nadie para opinar sobre su destino, pensaba para mis adentros que, sin duda alguna, está capacitado, así como la maravillosa Ana Patricia, para tomar el cetro de su padre", le escribió a Botín.